Francia se complica con el alza de los combustibles y el gobierno teme el regreso de los “chalecos amarillos”
El alza de los combustibles, agravada por los conflictos en Ucrania e Irán, revive el fantasma de los chalecos amarillos y presiona al primer ministro Sébastien Lecornu, que negocia un ajuste de 54.000 millones de euros a siete meses de las elecciones presidenciales.
Francia afronta un otoño difícil a solo siete meses de las elecciones presidenciales. La crisis energética derivada de los conflictos en Ucrania e Irán agotó la paciencia de pescadores, camioneros y automovilistas, que enfrentan un alza sostenida en el precio del diésel. El Ministerio de Economía reconoció que el combustible ya escasea en el 15% de las gasolineras del país.
Ante este panorama, el primer ministro Sébastien Lecornu presentó el borrador de un presupuesto con 54.000 millones de euros en recortes.
La cifra supera los 44.000 millones que le costaron el cargo a François Bayrou hace un año y llega, según el diario El País, en un momento en que ninguna fuerza política querrá apropiarse de ella en un clima de precampaña electoral.
El riesgo político es alto. Una moción de censura podría derribar al gobierno si es que ambos extremos políticos -desde Agrupación Nacional por la derecha y La Francia Insumisa por la izquierda- coinciden en su rechazo al presupuesto. “Ahora mismo todos los escenarios son posibles, incluida una moción de censura que termine llegando a buen puerto y haga caer al gobierno”, dijo un miembro del Ejecutivo consultado por el diario español.
Además, el Banco de Francia rebajó su previsión de crecimiento para 2026 a un rango de entre 0,4% y 0,5%, muy por debajo del 1% que proyectaba a fines de 2025, y elevó su estimación de inflación a 2,5% para este año. La inflación interanual ya se situó en agosto en 2,4%, con la energía que se encareció 16,7% en 12 meses. La entidad advirtió que el menor crecimiento y el mayor costo de la deuda llevarán el déficit público a 5,2% del PIB en 2026, frente al 5,1% de 2025.
El ajuste que divide al Parlamento
Lecornu reveló el esqueleto del presupuesto el jueves, en una entrevista con Le Figaro, antes de presentarlo en la Asamblea Nacional el 30 de septiembre. El primer ministro advirtió que, sin el ajuste, el déficit de 2027 podría rozar el 6,5% del PIB, lejos del objetivo de 5% fijado por el Ejecutivo, con una deuda pública que superará el 121% de la economía nacional en 2027.
Agrupación Nacional y La Francia Insumisa adelantaron que cualquier presupuesto que no revierta el alza de los carburantes o no incluya una compensación directa para el automovilista será motivo de censura, en la línea de las mociones que ambas fuerzas presentaron contra Bayrou y contra el propio Lecornu en enero. La lideresa del partido ultradecerechista, Marine Le Pen, aseguró que “no hay otra solución” que reducir los impuestos sobre los carburantes para evitar un “bloqueo de la economía”.
“Pero una vez más, eligen negarse a ayudar, no solo a los franceses, sino también al país y a la economía del país en este momento”, declaró la diputada.
El Partido Socialista, cuya posición resulta decisiva para la supervivencia del gobierno, evitó el portazo y reclamó contrapartidas concretas, entre ellas un gravamen a las grandes fortunas. La formación socialdemócrata se encuentra en medio de un proceso de primarias, que se votará el 16 y el 17 de octubre, lo que dificulta una posición unitaria.
El llamado de Macron
Una petición lanzada el 11 de septiembre reclama una movilización nacional de “chalecos amarillos” para el 17 de octubre, con ocupación de rotondas y plazas en todo el país. La convocatoria recibió el respaldo de Fabien Roussel, líder del Partido Comunista, y de La Francia Insumisa. El Partido Socialista se mostró más cauto por temor a quedar asociado a un movimiento que en 2018 ninguna fuerza política logró canalizar.
Pescadores franceses bloquearon esta semana un depósito petrolero en Hérault para exigir mayores ayudas al diésel, en un episodio que evoca la crisis de 2018, cuando el hartazgo por el precio del combustible derivó en meses de bloqueos y una crisis institucional que puso en jaque al país. En el gobierno insisten en privado en que no se puede permitir que el alza de los carburantes vuelva a convertirse en la mecha que prenda una crisis social de dimensiones imprevisibles.
En el Elíseo y Matignon celebraron el lunes una reunión de urgencia. El gobierno convocó ese mismo día a responsables de varias administraciones para evaluar el impacto en el suministro de petróleo y gas y definir apoyos para hogares y trabajadores.
Un primer encuentro se centró en los suministros energéticos, alterados por el conflicto en Medio Oriente, y otro analizó mecanismos de apoyo a corto y mediano plazo.
La portavoz del gobierno, Maud Bregeon, afirmó que por el momento no existe riesgo de escasez de combustibles, aunque reconoció que el aumento de los precios genera dificultades a muchos franceses. El Ejecutivo prepara nuevas ayudas para quienes necesitan el vehículo para trabajar, que anunciaría en los próximos días.
Las autoridades ya extendieron hasta fin de año ayudas para sectores expuestos, entre ellos la agricultura, la construcción y la pesca, y estudian el mecanismo para los llamados “grandes conductores”, cuyo plazo termina a fines de septiembre.
El pasado viernes, el presidente Emmanuel Macron reunió a los jefes de todos los partidos con representación en el Parlamento para compartir información confidencial sobre los conflictos internacionales. “Nuestros compatriotas viven las consecuencias en carne propia de una situación ajena: una guerra lanzada por Rusia contra Ucrania. Y de otra, la guerra lanzada por otros en Irán. Estamos muy activos diplomáticamente y soy solidario. Pero hay que estar unidos. La división nos debilitará para afrontar la crisis. Las movilizaciones sociales son eficaces, pero solo cuando el gobierno puede hacer algo”, señaló el jefe de Estado al término de la reunión, buscando desvincular el alza de los combustibles de la gestión de su gobierno.
Lecornu pidió prolongar hasta el 31 de diciembre las ayudas específicas a los combustibles, aunque el sector consideró insuficientes las medidas anunciadas.
La carrera por nuevas fuentes de suministro
Además, el gobierno analiza problemas de abastecimiento de productos petrolíferos, entre ellos el combustible de aviación y el diésel. La situación del gas también podría cobrar relevancia con la llegada del invierno y la gradual reducción de las temperaturas durante este otoño. En paralelo, Macron busca alternativas a las rutas tradicionales de suministro de hidrocarburos afectadas por el conflicto en Medio Oriente.
Además, el presidente francés se reunió el domingo en San Pedro y Miquelón con el primer ministro canadiense, Mark Carney, encuentro en el que ambos abordaron el potencial del gas natural licuado canadiense para Europa. Macron tiene previsto conceder este jueves una entrevista conjunta a TF1 y France 2 sobre la crisis energética y sus efectos económicos.
Lo último
Lo más leído
1.
2.
3.
4.
5.
La mayoría no entiende el debate por el impuesto a las empresas. El resto lee La Tercera.
Plan Digital+$6.990 al mes, por los 3 primeros meses SUSCRÍBETE