Los protagonistas de la investigación que pone en duda la imparcialidad de Lava Jato en Brasil

Tres artículos realizados por The Intercept Brasil, en base a una serie de archivos y documentos -recibidos de una fuente anónima- cuestionan la objetividad de los principales protagonistas de la causa que llevó a Lula a la cárcel. El exjuez Moro, actual ministro de Justicia, habría influido en el fiscal del caso.




Fueron tres artículos realizados por el medio de investigación The Intercept Brasil los que han generado un terremoto político y judicial, en el marco del caso Lava Jato. Tres publicaciones elaboradas en base a una serie de archivos y documentos recibidos de una fuente anónima sostienen que el entonces juez Sergio Moro -hoy "superministro de Justicia" de Jair Bolsonaro- y Deltan Dallagnol, fiscal del caso, además de otras autoridades del Poder Judicial, incurrieron en una serie de cuestionables y poco éticos comportamientos, sobre la causa que determinó el encarcelamiento del expresidente y líder del Partido de los Trabajadores (PT), Luiz Inácio Lula da Silva en 2018.

Como "discusiones internas altamente controvertidas, politizadas y legalmente dudas, y acciones secretas por parte de la fuerza de fiscales de la Operación Lava Jato", describe el primero de tres textos firmados por el abogado y periodista estadounidense, Glenn Greenwald, las conversaciones privadas entre funcionarios públicos, mostrando entre otras cosas, su deseo de impedir que el PT y el propio Lula recuperaran el Palacio del Planalto en las elecciones generales del año pasado, en las que Bolsonaro resultó ganador.

Las dudas periodísticas sobre la investigación llegan a tal nivel, que de acuerdo con los antecedentes recabados, "una gran cantidad" de los documentos proporcionados revelan "serias violaciones éticas y una colaboración legalmente prohibida entre el juez y los fiscales" que condenaron al expresidente. Dudando incluso -de acuerdo a lo expuesto en chats privados- de la eficiencia de la evidencia para establecer la culpabilidad de Lula. Todo lo anterior se encuentra prohibido de manera explícita por la Constitución y el Código Penal brasileño.

A continuación las principales figuras del nuevo escándalo judicial en Brasil que pone en duda la imparcialidad del escándalo Lava Jato:

Sergio Moro 

Cuando la clase política brasileña se hundía por los escándalos de corrupción, el entonces magistrado Sergio Moro (46) se transformaba en una suerte de "justiciero" por su actuar como cerebro de la investigación de la Operación Lava Jato. No obstante, desde un principio la figura del actual ministro de Justicia del Presidente Jair Bolsonaro, causó polémicas y debates.

Sus detractores han acusado al hombre que puso a Lula da Silva tras las rejas de actuar motivado por intereses políticos e ideológicos, especialmente luego de que el actual mandatario lo nombró titular de la cartera de Justicia. Ello, pese a que su trabajo que le ha valido amplios reconocimientos internacionales. Moro, que también ha llevado tras las rejas a poderosos políticos y empresarios, es apuntado en la investigación periodística como el juez que colaboró de manera "secreta y sin ética" con los fiscales de Lava Jato "para ayudar a diseñar el caso contra Lula a pesar de las serias dudas internas sobre la evidencia en que respalda las acusaciones".

Una serie de chats dan cuenta de conversaciones entre Dallagnol y Moro, donde el ministro le ofrecía una suerte de asesoramiento estratégico tanto al fiscal principal como al equipo judicial, orientando las vías de investigación. "Moro excedió en gran medida las líneas éticas que definen el papel de un juez. En Brasil, como en Estados Unidos, los jueces deben ser imparciales y neutrales, y se les prohíbe colaborar en secreto con un lado en un caso", señala el texto del medio brasileño.

Deltan Dallagnol

Descrito por la prensa local como el "fiscal bautista, surfista y cerebro de Lava Jato", a sus 39 años Deltan Dallagnol, se convirtió en uno de los rostros que tumbó la figura de Lula en Brasil. Quien se traza como un "seguidor de Jesús" también ha sido catalogado como líder de la cruzada anticorrupción brasileña, desentramando el desvío de miles de millones de dólares desde la estatal Petrobras a la clase política.

En los archivos y conversaciones obtenidos por The Intercept Brasil, Dallagnol "expresó sus crecientes dudas sobre los dos elementos claves del caso de la fiscalía: si el triplex era en realidad el de Lula y si tenía algo que ver con Petrobras", indica el tercer artículo que pone en tela de juicio a los investigadores de Lava Jato.

El expresidente fue acusado de haber recibido un departamento triplex en Guarujá por parte de un contratista a modo de "soborno" por facilitar contratos millonarios con la petrolera. Pero las inseguridades de Dallagnol -según los reportajes- "fueron críticas para su capacidad de procesar a Lula". Y es que sin relación entre el exmandatario y Petrobras, el equipo de fiscales e investigadores, no habrían tenido base legal para procesar el caso, "quedando fuera de jurisdicción". El departamento, de 215 metros cuadrados, fue construido por OAS y el nombre de Lula no aparece en los documentos de la propiedad.

Glenn Greenwald

Con más de 1 millón de seguidores en Twitter, Glenn Greenwald (52), abogado, periodista y escritor estadounidense, protagoniza el que podría convertirse en uno de los grandes golpes al Poder Judicial de Brasil. Nacido en Queens, Nueva York, este reportero ha recibido numerosos premios como reconocimiento a su labor investigativa entre los que destacan el Pullitzer por Servicio Público (2014) y el Premio George Polk (2013) por sus publicaciones relacionadas con el caso de Edward Snowden y la vigilancia mundial de la Agencia de Seguridad Nacional de Estados Unidos.

En el equipo de The Intercept Brasil, Greenwald aparece como uno de los principales autores de los tres artículos de este medio, que apuntan a las irregularidades de altas autoridades judiciales, que llevaron adelante la investigación del escándalo Lava Jato en Brasil.

De acuerdo con archivos que maneja ese medio, Greenwald confirma sospechas de larga data "sobre los motivos politizados y el engaño de los investigadores de corrupción de Brasil". Entre los pasajes, el periodista da cuenta de la conspiración secreta para bloquear y socavar las apariciones y declaraciones públicas de Lula, en el marco de las elecciones.

Fue el 28 de septiembre del año pasado cuando el juez de la Corte Suprema, Ricardo Lewandowski, autorizó a Mônica Bergamo, de Folha de Sao Paulo, a entrevistar al exmandatario en la cárcel. Sin embargo, y de acuerdo con las conversaciones expuestas en el texto, "el pánico" entre los fiscales tras enterarse de esto fue "inmediato". "En repetidas ocasiones se preocuparon de que la entrevista, que se realizaría tan cerca de la primera ronda de votación, ayudaría a que el PT de (Fernando) Haddad ganara las elecciones presidenciales. Basados ​​explícitamente en ese temor, los fiscales de Lava Jato, pasaron el día trabajando arduamente para desarrollar estrategias para anular el fallo", escribió Greenwald.

Lula da Silva

El dos veces Presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva (73), fue detenido el 8 de abril de 2018, cuando se entregó a las autoridades por la causa del "triplex de Guarujá", en el marco del escándalo Lava Jato.

En 2016, la justicia lo citó por primera vez a declarar por presuntamente haber aceptado que la constructora brasileña OAS le entregara un lujoso departamento con vista al mar en Guarujá, en la costa de Sao Paulo. Todo, a cambio de favorecer a OAS en sus negocios con la estatal petrolera Petrobras. Así, con una acusación formal en septiembre de 2016, en enero de 2018 un tribunal de segunda instancia confirmó la sentencia del juez Moro a 12 años y un mes de prisión.

En entrevista exclusiva con El País, en abril de este año, Lula -que dejó el poder con una aprobación de un 87% y que era favorito para ganas las elecciones presidenciales de 2018- volvió a defender de las acusaciones en su contra. "Podré seguir preso 100 años, pero no cambiaré mi dignidad por mi libertad", dijo.

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