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Milán, Lisboa y Oporto: grandes ciudades europeas se suman a las protestas por la vivienda y el costo de vida

La primera ministra italiana, Giorgia Meloni, señaló que “vándalos” se habían aprovechado de las protestas “para sembrar el caos, atacar a los responsables de garantizar la seguridad y mantener a ciudades enteras como rehenes”.

Manifestantes se enfrentan a la policía durante una protesta antigubernamental organizada por el movimiento "Italia in Piazza" en la Plaza del Duomo de Milán, el 17 de octubre de 2026.

Las airadas protestas que han sacudido a España y Francia en las últimas semanas se han extendido a Italia y Portugal. En Milán, los manifestantes se enfrentaron a la policía y prendieron fuego a propiedades, mientras que en Lisboa, durante el fin de semana, surgió un campamento de tiendas de campaña.

Una marcha celebrada el sábado en el centro de Milán, convocada para protestar contra el aumento del costo de la vida, comenzó de forma pacífica pero terminó con manifestantes encapuchados lanzando piedras, adoquines y otros objetos contra la policía antidisturbios, además de prender fuego a barricadas improvisadas con mesas de bar.

En el caso italiano, la emblemática Plaza del Duomo de Milán fue testigo de enfrentamientos entre la Policía y los manifestantes. Los agentes dispararon gases lacrimógenos ante el levantamiento de barricadas y detuvieron a unas 60 personas, la mayoría de ellas menores.

También se vivieron episodios de tensión en Bolonia y en Turín, donde se vivieron sendas manifestaciones contra el aumento del costo de la vida con consignas contra la primera ministra, Giorgia Meloni. En la capital italiana, las protestas también tomaron las calles este fin de semana para demandar salarios más altos, servicios públicos, impuestos más justos y menor gasto militar.

Manifestantes en la Plaza del Duomo de Milán, el sábado.

Meloni afirmó que, si bien manifestarse es un derecho, “prender fuego a nuestras ciudades no lo es”. En una publicación en redes sociales, señaló que “vándalos” se habían aprovechado de las protestas “para sembrar el caos, atacar a los responsables de garantizar la seguridad y mantener a ciudades enteras como rehenes”.

El vicepresidente del Gobierno y ministro de Asuntos Exteriores, Antonio Tajani, afirmó que “es inaceptable que parte del centroizquierda avive el fuego en un intento de compensar su propia ausencia de ideas y propuestas”, mientras que el otro vicepresidente del Gobierno y ministro de Transportes, Matteo Salvini, sostuvo que en la plaza había “centros sociales, ‘maranza’ y podredumbre izquierdista estropeada. ¿Habrá todavía quien los proteja y los defienda?”.

En el otro frente, el alcalde de Milán, el centroizquierdista Giuseppe Sala, comentó: “Las razones de la protesta eran comprensibles. La violencia contra las fuerzas del orden y los graves daños a la ciudad son injustificables. La política puede decidir instrumentalizar, en busca de consenso electoral. O bien afrontar con sabiduría este momento histórico tan difícil: espero que esta sea la elección”.

Manifestaciones Portugal y Albania

Miles de personas volvieron a salir a las calles de la capital portuguesa para exigir aumentos salariales y de las pensiones frente al encarecimiento de la vida y reclamar un cambio de rumbo en las políticas económicas del Gobierno conservador de Luís Montenegro.

En Lisboa, los manifestantes instalaron un campamento de tiendas de campaña -similar al que se estableció en Madrid hace tres semanas- para exigir medidas que aborden la crisis de la vivienda y el costo de vida.

La movilización recorrió el centro de Lisboa desde Cais do Sodré hasta la céntrica plaza del Rossio, donde los manifestantes se concentraron para escuchar las intervenciones de los dirigentes sindicales, en una jornada de protestas que también se extendió a Oporto y Coimbra.

Personas marchan desde Cais do Sodré hasta Rossio, el 17 de octubre de 2026 en Lisboa, Portugal.

Los precios de la vivienda en Portugal aumentaron un 124% entre 2015 y 2024, aproximadamente el doble de rápido que la media de la UE, según datos oficiales. El impacto es especialmente severo para los jóvenes y para los habitantes de Lisboa; alrededor de una cuarta parte de los más de 11 millones de habitantes de Portugal residen en el área metropolitana de la capital.

El primer ministro de Portugal, Luís Montenegro, ha señalado que su gobierno comprende que la ciudadanía desee “expresar su indignación ante lo que, a su juicio, podrían ser carencias en las políticas públicas”. No obstante, ha advertido a sus rivales políticos que no “importen a Portugal climas de inestabilidad y protesta que, en realidad, no cuentan con respaldo en la sociedad portuguesa”, una alusión, probablemente, a las violentas protestas ocurridas en Francia.

En los últimos días también se han producido manifestaciones violentas en Albania, donde los manifestantes, indignados por las condiciones universitarias y las elevadas tasas de matrícula, han exigido la dimisión del primer ministro del país, Edi Rama.

El sábado, los manifestantes lanzaron piedras, cócteles molotov, objetos metálicos y artefactos pirotécnicos contra la policía, además de prender fuego a vehículos y contenedores de basura, utilizándolos como barricadas en llamas para frenar el avance policial.

Un auto en llamas durante una manifestación antigubernamental frente a la oficina del primer ministro en Tirana, el sábado.

La agitación se produce tras meses de protestas antigubernamentales en esta nación balcánica, desencadenadas inicialmente por un polémico proyecto de complejo turístico vinculado a la familia del presidente estadounidense, Donald Trump, destaca The Guardian.

El creciente malestar por el desorbitado aumento de los arriendos y la desigualdad social estalló en España el mes pasado, después de que una mujer de 87 años fuera desalojada de su vivienda al no poder hacer frente a un incremento del 230% en el arriendo, exigido por la firma de inversión que había adquirido su departamento.

El drama de la ya fallecida María del Carmen Abascal -y la problemática más amplia que este caso representaba- dio lugar a manifestaciones callejeras y a la instalación de un campamento de protesta en pleno centro de la capital española. Asimismo, llevó al gobierno de coalición liderado por los socialistas a proponer medidas de urgencia para facilitar y proteger el acceso a la vivienda. Ante el rechazo de dichas medidas en el Congreso por parte de los partidos de derecha y extrema derecha, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, respondió convocando elecciones generales anticipadas para finales de noviembre.

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