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Macron culpa de protestas a “grupúsculos de extrema izquierda” mientras Mélenchon y Le Pen buscan capitalizar crisis

El presidente francés advirtió que "quienes saquearon tendrán que pagar por los daños, y quienes intentaron derribar la República deberán rendir cuentas". Ello, mientras la izquierda radical y la extrema derecha pueden capitalizar, por razones opuestas, el estallido en la calle de cara a las elecciones de 2027.

El presidente de Francia, Emmanuel Macron, asiste a una reunión interministerial de crisis en el palacio presidencial del Elíseo, en París, el 18 de octubre de 2026.

Después de varias semanas de disturbios, manifestaciones y protestas en la calle y un sábado especialmente violento para el país, el presidente de Francia, Emmanuel Macron, compareció este domingo por la noche durante su discurso nacional televisado, en donde prometió ser “implacable” frente a los alborotadores y llamó a la calma.

Las autoridades francesas condenaron el “desorden” y la violencia vividos en el marco de las multitudinarias protestas celebradas este sábado en las principales ciudades del país para denunciar la mala situación de la educación pública, el elevado costo de la vida y la violencia policial de las últimas semanas, una jornada que se saldó con 2.397 detenidos y 997 policías y gendarmes heridos, 7 de ellos de gravedad, según datos del gobierno galo. Solo en París se contabilizaron 720 arrestos, de los cuales 517 derivaron en detenciones, correspondientes a 171 menores de edad y 346 mayores de edad.

El Ministerio del Interior cifró en 550.000 personas la participación en las masivas protestas nacionales del sábado. Tras estas multitudinarias protestas, este domingo un millar de personas se concentraron en la plaza de la República de París sin autorización previa.

Protestas en el centro de París. Captura de pantalla.

“Esta noche, todos sentimos rabia y vergüenza”, declaró Macron en un discurso de unos 10 minutos. El presidente francés denunció las acciones de “elementos facciosos procedentes de grupúsculos de extrema izquierda, a los que se sumaron numerosos delincuentes”, a quienes acusó de haber desatado una “violencia desenfrenada”. “Se han saqueado comercios; se han atacado edificios públicos, tiendas y ayuntamientos”, enumeró.

“Al ver estas imágenes, todos nos hemos preguntado cómo es posible que haya franceses que le hagan esto a Francia”, continuó el jefe del Estado, mencionando el incendio del ayuntamiento de Limoges y de la oficina de turismo de Lyon, la irrupción en el ayuntamiento de Marsella y el ataque a la residencia del prefecto en Burdeos. “Nada lo justifica, nada lo explica, nada lo excusa”, declaró.

Macron entregó su respaldo a las fuerzas de seguridad y expresó su solidaridad con los heridos. “Damos un gran respaldo a las fuerzas de seguridad porque han hecho todo lo posible para superar lo peor de la situación. Nuestros pensamientos están con los heridos y con sus familias. Nuestros pensamientos están con los funcionarios elegidos y los alcaldes”, señaló.

Asimismo, el mandatario anunció una unidad de crisis para apoyar a los afectados por la violencia. “A partir de mañana, el primer ministro estará presidiendo una unidad de crisis para encontrar respuestas tan pronto como sea posible y brindar respaldo a aquellas personas que están enfrentando dificultades considerables”, dijo en su discurso.

Macron pidió al gobierno, y en particular al ministro del Interior, Laurent Nuñez, que “extraigan todas las lecciones” de lo ocurrido el sábado “en materia de inteligencia y anticipación”. “Espero respuestas claras y habrá total transparencia”, prometió.

“Los prefectos tomarán decisiones, en coordinación con los alcaldes, para proteger nuestras ciudades, nuestros edificios públicos y nuestros comercios”, declaró Macron. Precisó que estas medidas podrían llegar a incluir la “prohibición (...) de ciertas concentraciones” y la adopción de “cualquier acción necesaria”.

Anunció asimismo que, a partir de esta misma semana, el gobierno trabajará con estudiantes de secundaria y universitarios, docentes, sindicatos, organizaciones patronales y cargos electos para elaborar respuestas a las inquietudes de los jóvenes. “No podemos pedir a nuestra juventud que crea en el futuro sin darle la posibilidad de construir las respuestas y de estar presente en la mesa de diálogo”, afirmó.

El jefe del Estado instó a los partidos políticos, así como a las organizaciones profesionales y sindicales, a “condenar sin ambigüedades toda violencia y a llamar a la calma”. “El país necesita orden y apaciguamiento, no una escalada”, insistió.

En un discurso, Macron lanzó una advertencia a los autores de actos violentos: “Seremos implacables. Escuchar y dialogar no significa debilidad ni impunidad”. “Quienes saquearon tendrán que pagar por los daños, y quienes intentaron derribar la República deberán rendir cuentas”, señaló. Y agregó: “Quiero ser muy claro. Por todos los saqueadores y aquellos que generan destrucción, nosotros llegaremos a ellos con mano fuerte. No hay impunidad”.

No obstante, el jefe de Estado instó a distinguir entre los autores de los destrozos y los manifestantes que acudieron para expresar sus “reivindicaciones legítimas”. “Nunca debemos confundir a estos últimos con quienes han destruido, roto y saqueado”, insistió, reconociendo que las preocupaciones sobre el costo de la vida y el aumento de los precios de los combustibles son “legítimas”.

Emmanuel Macron atribuyó estas alzas a las consecuencias del conflicto en el Golfo Pérsico, en el cual Francia no participó. Asimismo, anunció que, a partir del lunes, continuará sus gestiones internacionales -viajando a los países del Golfo- para garantizar el abastecimiento de combustible y gas para Francia.

Dardos contra el líder de La Francia Insumisa

De cara a las elecciones presidenciales de 2027, Macron dijo: “Nuestro país merece unas buenas elecciones presidenciales” y debates “con los partidos y no en la calle, mediante la violencia”.

Estas últimas palabras parecían tener un claro destinario, el líder del partido de extrema izquierda La Francia Insumisa (LFI), Jean-Luc Mélenchon, quien busca convertir nuevamente una protesta social en una fuerza capaz de llegar a las urnas.

El dirigente, segundo en las encuestas de las elecciones presidenciales francesas del próximo mes de abril, ha acudido, de hecho, a las movilizaciones y ha manifestado públicamente su respaldo a los estudiantes. El 8 de octubre incluso equiparó lo ocurrido en las calles con uno de los momentos fundacionales de la República Francesa: “La Bastilla ha sido retomada”. Los jóvenes, sostuvo, estaban expresando sus demandas de la mejor manera. Días más tarde, su partido invitó a representantes del movimiento estudiantil a subir al escenario durante un acto electoral en Clermont-Ferrand.

El gobierno francés acusa a Mélenchon de alimentar la agitación. El primer ministro Sébastien Lecornu habló de una “escalada irresponsable” y lo culpa de ser el “responsable político” de los sucesos, mientras que el expremier y candidato presidencial centrista Gabriel Attal sostuvo que el dirigente de LFI estaba legitimando la violencia y utilizando políticamente a los jóvenes. Mélenchon rechaza que su partido haya organizado las protestas y asegura que respalda una movilización pacífica al tiempo que ha levantado la voz contra la represión gubernamental.

Pero una encuesta de Odoxa y Backbone para el periódico conservador Le Figaro muestra que el 78% de los franceses opina que el líder de La Francia Insumisa está incitando las protestas como “un gol electoral” para las presidenciales del 2027, mientras que el 74% culpa a LFI de “estar poniendo en peligro a los jóvenes” en los violentos enfrentamientos con la Policía.

La encuesta confirma que, pese a contar con el apoyo mayoritario de los votantes jóvenes, Mélenchon sigue siendo el político más odiado por los franceses, considerado como “agresivo” (78%), peligroso (70%) o populista (63%). Aun así, el candidato de LFI figura como segundo en las encuestas frente a Marine Le Pen con su emblema de “la nueva Francia” y tiene serias posibilidades, por primera vez al cabo cuatro intentos, de participar en la segunda ronda de las presidenciales frente a la líder de extrema derecha.

En un mensaje publicado en su cuenta de X, Mélenchon responsabilizó a la dirección de las fuerzas del orden de la situación de violencia. “En París, el mando aberrante ha abierto la puerta al caos”, señaló, antes de puntualizar que aunque duda de que se entienda su voz en las circunstancias actuales, su mensaje “es claro: los que comparten nuestra lucha no tienen nada qué hacer en los saqueos ni en los actos vandálicos”.

“Por muchas que sean las responsabilidades del poder, por mucha incompetencia y violencia que ejerza -añadió-, debemos negarnos a participar en acciones carentes de sentido político y contrarias a nuestros métodos”.

Desde la extrema derecha, la líder de Agrupación Nacional, Marine Le Pen, denunció que “las legítimas reivindicaciones sociales han sido nuevamente secuestradas por la extrema izquierda y los discursos de los diputados de Jean-Luc Mélenchon, quienes, al legitimar la violencia, al considerar el orden como una opresión y el desorden como un derecho, buscan precipitar al país en el caos”.

La dirigente enmarcó su discurso en la cercanía de las elecciones presidenciales, cuya primera vuelta se celebrará el 18 de abril de 2027, dentro de seis meses. Según Le Pen, los ciudadanos están “atrapados entre la austeridad y el matraqueo fiscal del poder y los activistas de la insurrección”, y les pidió “resistir unos meses más”. “Los liberaremos de las políticas tóxicas macronistas y los protegeremos de la violencia de la extrema izquierda”, cerró su publicación en su cuenta de X.

En la misma línea se pronunció el presidente de Agrupación Nacional, Jordan Bardella, quien responsabilizó a los “profesionales del caos” de los incidentes. “Solo los profesionales del caos se han dado cita para atacar a las fuerzas del orden, saquear comercios y degradar edificios públicos”, escribió en redes sociales. Mientras que Éric Ciotti, aliado de Agrupación Nacional, fustigó el “fascismo rojo” que, a su juicio, se ha hecho visible en las calles.

Tras el discurso de Macron, Bardella criticó al mandatario por la respuesta a los disturbios. “Lamentable alocución de Emmanuel Macron. Este poder cobarde y desorientado no tiene ya nada que decir a los franceses, nada que proponerles”, afirmó en un mensaje publicado en redes sociales. “Ni siquiera tiene ya la fuerza de protegerlos”, comentó en referencia a lo que consideran debilidad de Macron tras los ataques a ayuntamientos y los saqueos de comercios.

En tanto, el líder del partido conservador Los Republicanos, Bruno Retailleau, emplazó a Macron a declarar el estado de emergencia en respuesta a los graves disturbios ocurridos el sábado. “Le pido solemnemente que asuma sus responsabilidades y decrete el estado de emergencia para proteger a los franceses”, publicó Retailleau en redes sociales. El dirigente reaccionó al “muy preocupante” mensaje a la nación dirigido por Macron en la televisión. “El Presidente de la República parece totalmente desbordado, incapaz de oponer la fuerza del Estado al desorden que amenaza a la República”, argumentó.

Según el diario La Vanguardia, los disturbios del sábado en Francia son parecidos a los de las peores jornadas de los “chalecos amarillos” y guardan un paralelismo con los habidos después de la muerte de Nahel Merzouk, un adolescente de 17 años, por disparos de la policía, en Nanterre, un suburbio de París, en verano del 2023. También entonces hubo muchas acciones de pillaje y ataques a edificios públicos.

El efecto acumulativo de todos estos hechos alimenta tanto los discursos de Mélenchon como de Le Pen, quienes no en vano encabezan los sondeos de la primera vuelta de las presidenciales. Los líderes políticos moderados y asociados a la era Macron, como los exprimeros ministros Édouard Philippe y Gabriel Attal, que aspiran al Elíseo, están atrapados entre los extremos y su discurso es poco creíble para mucha gente, apunta el periódico español.

Todo esto ha llevado a que crezca la figura de Mélenchon quien en 2027, de acuerdo con la mayoría de las encuestas, tendrá un duelo directo con la derecha radical que representa Marine Le Pen.

Le Pen y Mélenchon ya se han presentado tres veces a las elecciones presidenciales, en 2012, 2017 y 2022. Mélenchon nunca llegó a la segunda vuelta, mientras que Le Pen perdió las finales de 2017 y 2022 frente a Macron. La primera vuelta está prevista para el 18 de abril y la segunda vuelta, para el 2 de mayo.

Un estudio de Toluna Harris Interactive refiere que es muy probable un duelo entre Marine Le Pen y Jean-Luc Mélenchon en la segunda vuelta de las presidenciales de mayo de 2027. No obstante, advierte que la jefa de los diputados de Agrupación Nacional ganaría la elección presidencial con el 69% de los votos frente al candidato de La Francia Insumisa Jean-Luc Mélenchon (31%), y con el 57% frente al candidato de Horizons Édouard Philippe (43%).

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