Milenko Skoknic, embajador de Chile ante la ONU: “Muchos neoyorkinos se han querido ir de la ciudad”

Nueva York

“En Nueva York muy pocos pensaban que podíamos llegar a estos niveles de contagio. Además, hay que tener en cuenta lo que significa paralizar toda la ciudad por quizás cuánto tiempo", explica en entrevista con La Tercera.


Desde el 12 de marzo, Milenko Skonink, embajador de Chile ante las Naciones Unidas, ha salido muy pocas veces de su departamento, siempre con mascarillas, guantes de látex y tomando la distancia social mínima de seis pies -un metro ochenta centímetros- que recomiendan las autoridades locales, y lo hace para entrar a un edificio, donde se encuentra la sede de la misión ante la ONU, completamente vacío. En cosas de sólo unos días, la pandemia del Covid-19 trastocó por completo la vida de esta ciudad de más de seis millones de habitantes, convirtiéndola en el nuevo epicentro de esta crisis mundial, con más de 30.000 contagiados. Hasta el miércoles 25 la cifra de muertos, sólo en el Estado, alcanzaba los 125. Y lo peor está por venir.

“En Nueva York muy pocos pensaban que podíamos llegar a estos niveles de contagio. Además, hay que tener en cuenta lo que significa paralizar toda la ciudad por quizás cuánto tiempo. Sólo en la medida que se han conocido las cifras de la Organización Mundial de la Salud, cómo ha sido la situación que se vive en Italia y España, eso impactó a los neoyorkinos y se paralizó todo”.

¿Cómo está la situación en estos momentos en Nueva York?

La vida normal está completamente trastocada. Muchos neoyorkinos se han querido ir de la ciudad, sólo algunos, en los primeros días, lo lograron hacer. Cuando esta epidemia partió en Asia, acá se vio con algo de distancia, los neoyorkinos siguieron con su vida normal, como si pensaran que esto no iba a llegar. Estoy hablando de lo que ocurría en febrero y en los primeros días de marzo. Pero cuando a comienzos de marzo comenzaron a surgir los primeros casos, aumentó muy rápidamente la conciencia de que había que adoptar medidas en todo Estados Unidos, pero particularmente en la costa Este, que podrían ser drásticas. El punto de inflexión es el jueves 12 de marzo, cuando comienzan a cerrarse muchas de las actividades normales de la vida de esta ciudad, vale decir los restoranes, el Madison Square Garden, Broadway, etc. Eso provocó una cascada de cierre de todo tipo de actividades, también, en lo que a nosotros corresponde, de Naciones Unidas. La vida en la ciudad hoy es completamente distinta a la que había un mes atrás. Hoy está todo prácticamente inmovilizado, es muy difícil ver a alguien caminando en las calles, sólo están abierto los supermercados, las farmacias y algunas otras cosas esenciales. Pero las oficinas, los bares, los cafés, las tiendas de comida rápida, todo eso está cerrado.

Nueva York ya supera los 33 mil contagiados, ¿hay temor en la población por lo que pueda ocurrir?

Las cifras son cada vez más lamentables en cuanto a casos de infectados, como de fallecidos. En los últimos tres días el gobernador (Andrew) Cuomo, ha salido todos los días en televisión, explicando las medidas que se están tomando. No quiero meterme a hacer predicciones, todos estamos atentos a lo que dicen las autoridades de salud, tanto del Estado, como federales, todos coinciden en que en las próximas dos semanas veremos aumentos en los números de infectados. Especialmente, en la medida que la gente va tomando conciencia y se están tomando más test. Lo positivo es que los neoyorkinos saben cómo enfrentar grandes fatalidades, basta recordar los trágicos sucesos del 2001 (el atentado a las Torres Gemelas, con un saldo de más de 3.000 muertos), por lo tanto, una vez que se han adoptado las medidas, les personas las están cumpliendo.

¿Los neoyorkinos están cumpliendo de manera rigurosa la cuarentena?

La gente se está quedando en las casas. Todas las oficinas están cerradas y le gente hace teletrabajo. Las calles de Nueva York están prácticamente vacías, se puede ver a unas pocas personas transitando, pero no tiene nada de parecido a lo que es un día normal, a lo que fue la vida en la ciudad hasta sólo el 9 de marzo pasado. Eso ocurre porque la cuarentena no puede ser total. Se permite que las personas, hagan compras de supermercado y farmacia, las personas que realizan labores calificadas de esenciales, siguen trabajando y saliendo a las calles para garantizar el funcionamiento d ellos servicios hospitalarios, de abastecimiento y servicios esenciales, ahí se produce cierta laxitud para definir que es esencial o no, pero, la gente está cumpliendo con no salir de sus casas. Los primeros días, tomando en cuenta que esto comenzó acá el 12 de marzo, la gente no se lo tomó tan en serio, pero en vista del número de casos de infectados y de muertos, obviamente hay un mayor grado de seriedad. Algunos todavía salen a trotar en los parques, pero cada vez toman más distancia y lo hacen con mayores resguardos. La mayoría de las personas que tiene que salir de sus casas lo hace con mascarillas y guates de latex. El distanciamiento social, además, se está cumpliendo de manera muy rigurosa, se lo están tomando con mucha seriedad, todos guardan los seis pies de distancia, eso es un 1.80 metros, en los supermercados están marcados con cuadrados la distancia se separación, para que la gente no se acerque mucho entre ellas mientras está haciendo la fila en las cajas. También se está restringiendo el ingreso a los supermercados y farmacias, a muy pocas personas a la vez, para que adentro no se produzcan aglomeración y riesgo de contacto.

¿Cómo están llevando la cuarentena en Naciones Unidas?

No hay ninguna actividad presencial desde el 12 de marzo. La organización sigue funcionando, pero a distancia y teletrabajo. El edificio de la ONU está vacío, no se está realizando ninguna reunión y se debió cancelar varias reuniones importantes que estaban agendadas para estos días, entre ellas la Asamblea Mundial sobre la Condición Jurídica de la Mujer, que es una de las grandes reuniones del año, con 10 mil a 12 mil delegadas de todas partes del mundo, y esa es sólo la primera que se suspendió. Obviamente, vendrá una seguidilla de suspensiones de otros eventos masivos, porque el edificio de la ONU permanecerá cerrado, al menos, hasta el lunes 16 de abril. Veremos en las próximas semanas, dependiendo del camino que siga esta pandemia, que no se ve muy bueno, si esta suspensión se prolonga.

¿Cómo está el personal de la misión? ¿Se han tomado medidas adicionales para prevenir contagios?

Afortunadamente todo el personal de la embajada y sus familias, por ahora, están bien y no hay ningún caso de contagio registrado. Estamos en contacto todos los días con los colegas y sus familias y hasta ahora todos bien. Porque hemos tomado muy en serio esto. Desde el 12 de marzo hemos tomados todas las precauciones, siguiendo las instrucciones que llegaron tanto de Santiago, como de las autoridades locales. Desde ese día estamos con trabajo a distancia. En algunas situaciones a funcionado todo bien usando aplicaciones que nos permiten hacer reuniones virtuales. Pero, obviamente, con la sede de las naciones Unidas cerrada, el trabajo diario se ha hecho muy distinto.

En Estados Unidos hay muchas críticas a la forma en que el gobierno de Donald Trump a enfrentado esta crisis sanitaria. ¿El gobernador de Nueva York ha tenido una actitud distinta?

No me voy a referir a las diferencias entre el gobierno central y las decisiones que ha tomado el gobernador Cuomo. Obviamente Nueva York es un Estado importante, poderoso en términos económicos, por lo que tiene recursos suficientes para tomar medidas necesarias. En caso de que requieran ayuda federal, van a recurrir a ella, por lo menos así lo ha dicho en televisión el gobernador Cuomo. Al igual que en Chile, con la utilización de Espacio Riesco, acá también dispusieron del mayor centro de eventos y conferencias de la ciudad, el Javits Center, también se está ocupando con cerca de mil camas nuevas de emergencia, así que se están tomando todas las medias necesarias. Lo que más preocupa aquí es la cantidad de personas que podrían llegar a requerir asistencia hospitalaria, ese es el punto que más preocupa, el resto de las cosas se están trabajando bien. Se supone que hay más de 60 mil camas disponibles, pero si se dan algunas de las proyecciones más negativas, se sobrepasaría la capacidad instalada para la atención hospitalaria. Por suerte no hemos llegado a eso. Acá hay muy bueno sistemas de información, la gente se preocupa de estar informada, así que todos cooperan.

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