Mundo

¿Podrá Lula revertir un escenario cuesta arriba en la segunda vuelta?

La primera encuesta de Datafolha de cara al balotaje del 25 de octubre muestra a Flávio Bolsonaro con una ventaja de cuatro puntos porcentuales sobre el presidente brasileño, una diferencia mayor a los 1,87 de la primera vuelta. Expertos comentan a La Tercera las opciones que el líder del PT tiene de dar vuelta estos resultados.

El presidente Luiz Inácio Lula da Silva habla tras los resultados de la primera vuelta de las elecciones de 2026, en Sao Paulo. Fotos: Paulo Pinto/Agencia Brasil Paulo Pinto/Agência Brasil

“No, yo no evalúo encuestas, no trabajo así. Trabajo sabiendo que necesito obtener más votos que Flávio para ganar las elecciones. Tengo 17 días para ello y mi obligación es trabajar, ganarme esos votos”. Esa fue la declaración que el presidente Luiz Inácio Lula da Silva ofreció este jueves a la prensa después de que un sondeo de Datafolha situara a Flávio Bolsonaro a la cabeza en la disputa por la segunda vuelta de la elección presidencial, programada para el próximo 25 de octubre.

Al comentar la campaña, el líder del izquierdista Partido de los Trabajadores (PT) reafirmó que en los próximos días pretende centrarse en la búsqueda de votantes. “Voy a ganar votos. La única forma de ganar una elección es ganando votos. Y estoy convencido de que voy a ganar las elecciones”, señaló.

Pero el sondeo de Datafolha revela una escenario complejo para Lula. La encuesta muestra que Flávio Bolsonaro tiene un 49% de intención de voto, frente al 45% del presidente. En votos válidos, el senador del Partido Liberal (PL) obtiene el 52% y el líder del PT un 48%. En la primera vuelta, celebrada el domingo pasado, el hijo del expresidente Jair Bolsonaro consiguió el 47,03% de los votos válidos, contra el 45,16% del candidato petista.

“La segunda vuelta comienza con una estrecha ventaja de Flávio Bolsonaro y un largo camino para Lula”, resumió Bruno Boghossian, del diario Folha de Sao Paulo, el escenario dibujado por el sondeo de Datafolha.

“La segunda vuelta arranca con tareas de distinta envergadura para ambos candidatos. La nueva encuesta de Datafolha indica que el senador intentará mantener el apoyo consolidado en diversas regiones y grupos, mientras que el presidente necesita buscar más votos fuera del nordeste y ampliar su ventaja en segmentos cercanos al petismo”, escribió.

“El resultado dependerá de quién logre convencer a los electores que aún no han tomado una decisión definitiva: aquellos que no rechazan a ninguno de los dos candidatos y los que no se alinean automáticamente con ninguno de los dos bandos. Ambas campañas dedicarán sus esfuerzos a este terreno hasta el 25 de octubre”, agregó.

Pero, ¿qué posibilidades tiene realmente Lula de revertir la derrota de la primera vuelta? Rodrigo Augusto Prando, cientista político y académico de la Universidad Presbiteriana Mackenzie de Sao Paulo, explica a La Tercera el contexto para entender el desafío que enfrenta el petista.

“Desde 1989 hasta ahora ha habido nueve contiendas presidenciales. Siete llegaron a segunda vuelta y dos no. Precisamente, no hubo balotaje en 1994 y 1998, cuando Fernando Henrique Cardoso venció a Lula en la primera vuelta. La gran cuestión en la historia electoral de Brasil es que nunca ha habido un candidato que ganara tras ir por detrás en la primera vuelta”, enfatiza. “Y ahora Flávio Bolsonaro ha quedado por delante de Lula. Esto plantea una cuestión fundamental: el presidente necesita conseguir más votos de los que obtuvo en la primera vuelta”, agrega.

¿Y dónde los puede conseguir? Tereza Cruvinel, columnista de Brasil 247, dice a La Tercera que “Lula tiene posibilidades reales de cambiar el rumbo de la contienda porque existen votos disponibles que podría atraer”. En primer lugar, apunta a la abstención. “Quienes no votaron el día 4 representan el 21,08% del electorado y suman 33,5 millones de votos (...). La principal fuente de los votos necesarios es el grupo de personas que no votaron. Por ello, la campaña de Lula se dirigirá con gran énfasis a este sector”, plantea.

“Gran desafío”

En declaraciones a O Estado de Sao Paulo, Luciana Chong, directora de la encuestadora Datafolha, dijo que revertir el resultado será un “gran desafío” para Lula. Señala que la campaña del PT deberá concentrar sus esfuerzos en movilizar a los electores que no acudieron a las urnas el domingo. La tasa de abstención fue la más alta desde 1998, según el periódico.

“La segunda vuelta es más difícil para Lula. No voy a decir categóricamente que no haya forma de revertir la situación, pero es un escenario complicado. La abstención fue alta, y Lula tendrá que esforzarse por convencer al electorado de que acuda a votar en la segunda vuelta. En 2022, la abstención fue menor en la segunda vuelta que en la primera. Si se repite ese patrón, le favorece, dado que el perfil de abstención en Brasil suele corresponder a electores de bajos ingresos, más propensos a votar por el PT, aunque Flávio también atrae a una parte de ese electorado”, afirma Chong, para quien el presidente también deberá recabar el apoyo de políticos en los estados donde se quedó sin plataforma electoral, como Minas Gerais y Sao Paulo.

Luiz Inácio Lula da Silva saluda después de emitir su voto en un centro electoral durante las elecciones presidenciales, en el estado de Sao Paulo, el 4 de octubre de 2026. Foto: Xinhua/Paulo Lopes [e]PAULO LOPES

Para Murilo Hidalgo, director de Paraná Pesquisas, reducir la abstención no será suficiente para que Lula gane. El presidente necesitará captar votos de Flávio Bolsonaro. “Si la abstención disminuye, bajará un punto, no cuatro o cinco. No es suficiente. Para ganar, Lula necesita restar votos a Flávio. Es difícil, pero no imposible”, afirma el especialista. Según él, Lula podría incluso heredar parte de los votos de los candidatos derrotados en la primera vuelta, pero la mayor parte debería migrar hacia Flávio, tal como ya indican las encuestas.

Y tiene razón. El último sondeo de Datafolha muestra que el 46% de los votantes de Augusto Cury (Avante), Renan Santos (Missão), Ronaldo Caiado (PSD) y Romeu Zema (Novo) en la primera vuelta se inclinan ahora por Flávio Bolsonaro.

En todo caso, Hidalgo enfatizó que una diferencia de entre 1,9 y 2 puntos porcentuales es totalmente reversible. Recordó que, en 2022, Jair Bolsonaro redujo una desventaja de cinco puntos a solo 1,7 puntos al final del proceso. “Quien diga que la elección ya ha terminado está completamente equivocado. Ahora empieza de nuevo. Dado que no hubo debates en la primera vuelta, el enfrentamiento directo y los fragmentos de video para las redes sociales serán absolutamente decisivos. Flávio parte como favorito, pero afirmar que el resultado ya está decidido es puro deseo partidista”, concluyó.

Falta de conexión con jóvenes

Sobre el uso de redes sociales, Paulo Afonso Velasco Júnior, politólogo de la Universidad del Estado de Río de Janeiro, criticó el uso que Lula hizo de ellas en la primera vuelta. “Debe intentar reconstruir un poco el respaldo de la gente que lo apoyó en 2022 y que no lo ha apoyado ahora; la confianza, sobre todo. Intentar establecer una conexión un poco más directa con los jóvenes, sobre todo usando mejor las redes sociales. Ha sido un desastre el uso de redes sociales. Muy malo, muy poco, han invertido poco en eso, mucho menos que Flávio Bolsonaro. El dinero invertido por Flávio en redes sociales ha sido tres veces más grande que el invertido por Lula”, comenta a La Tercera.

Luiz Inácio Lula da Silva participa en una ceremonia en Sao Paulo, el 31 de marzo de 2026. Foto: Paulo Pinto/Agência Brasil Paulo Pinto/Agência Brasil

Prando coincide en el análisis sobre los jóvenes. “Es evidente que también existe un factor generacional. En esta ocasión, Lula no logró conectar con los más jóvenes. Si históricamente el deseo de cambio siempre ha estado presente en la izquierda, en el ámbito progresista, esta vez los jóvenes que obtuvieron votaciones significativas, aquellos que resultaron elegidos para cargos como diputados estatales, federales e incluso senadores a una edad temprana, pertenecen a partidos de derecha y se han distanciado de las ideas progresistas y de izquierda”, destaca.

“Entonces tiene que cambiar eso y mejorar la comunicación con la gente más joven. Hay que recordar que entre 16 y 18 años la gente no está obligada a votar, y muchos de esos jóvenes no han salido a votar, simplemente”, recuerda Velasco Júnior. “No han tenido ganas de votar, y creo que es una esfera de la sociedad que Lula puede intentar alcanzar, porque los jóvenes son un poco más ilusionados con las agendas más de izquierda, pero tiene que convencerlos a ser para votar”.

“Y la misma cosa con las personas mayores. Entre los mayores hay también un buen apoyo a Lula. Y a partir de los 70 años la gente no es obligada a votar, entonces podría también intentar mirar a estos”, añade el experto.

Por otro lado, Prando afirma que “Lula tendría que reformar profundamente la comunicación de su campaña. Prácticamente, no logró proyectar una visión de futuro durante la misma. La mayor parte de las veces sacó a relucir elementos del pasado, como el programa Bolsa Família y otras cuestiones”. Por lo tanto, la campaña de Lula no satisface un deseo clave: el deseo de cambio. El concepto de cambio no quedó asociado a la comunicación política de su campaña”, sostiene.

Lula recibe oraciones en octubre de 2024 al sancionar el Día Nacional de la Música Góspel. Foto: Ricardo Stuckert/PR

“Lo cierto es que Lula está reconociendo los errores y fallos de la campaña de la primera vuelta y ha modificado su equipo, incorporando nombres del PT como Camilo Santana, Rui Costa, Rafael Fonteles y Jerónimo Rodrigues. Los programas de radio y televisión serán ahora implacablemente críticos con Flávio, denunciando los efectos nefastos de sus propuestas económicas –de corte neoliberal y privatizador– y la promesa de un ajuste fiscal que inevitablemente afectará al gasto social, a la salud y a la educación”, plantea Cruvinel. “Creo que Lula explotará a fondo el temor de que las políticas de bienestar social sean interrumpidas por Flávio; es un argumento que tiene mucha fuerza entre los sectores más pobres”, afirma.

Pero el politólogo Alberto Carlos Almeida hace una evaluación más categórica sobre el resultado de la elección y afirma no ver camino para que Lula remonte la contienda. “Es una cuestión aritmética. Tienes un candidato del gobierno, que es Lula, y todos los demás son de la oposición. Los otros candidatos sumaron cerca del 8% de los votos. Flávio obtendrá más de la mitad –como mínimo cinco puntos más– y debería alcanzar el 52% de los votos válidos. Lula llegará al 48%, que es su techo”, comentó a O Estado de Sao Paulo.

“Considero que el resultado es irreversible. En todas las elecciones presidenciales, quien lideró en la primera vuelta también se impuso en la segunda. Eso no sucede por casualidad. La segunda vuelta no es una elección nueva; es la consolidación de la primera”, concluyó.

Más sobre:LulaLT Sábadosegunda vueltaDatafolhaabstenciónjóvenesFlávio BolsonaroPTPLredes sociales

Algunos leen, otros se informan. Aprovecha esta oferta única.

Plan Digital+$4.120 al mes, de aquí hasta fin de año SUSCRÍBETE