Por qué Rusia desafía a EE.UU. con el envío de 100 mil toneladas de petróleo a Cuba
Rompiendo un bloqueo de casi tres meses, el petrolero ruso Anatoly Kolodkin entró en aguas cubanas sin enfrentar ninguna resistencia estadounidense. El barco lleva 730 mil barriles de crudo, en medio de una grave crisis energética en la isla.
O Donald Trump se complicó, o se apiadó de Cuba y está realizando un gesto humanitario. Este lunes, el petrolero ruso Anatoly Kolodkin llegó al puerto de Matanzas, en Cuba, en lo que significa la primera vez en tres meses en que llega crudo a la isla, en medio de un bloqueo mantenido por la flota norteamericana, con miras a ahogar y forzar el colapso del régimen de La Habana.
El Anatoly Kolodkin cargó petróleo en el puerto ruso de Primorsk el pasado 8 de marzo. Fue escoltado por un buque de la Armada rusa a través del canal de la Mancha; sin embargo, las dos embarcaciones se separaron una vez que el petrolero ingresó en el océano Atlántico, según informó la Marina Real británica.
Otro buque que, según se informó, transportaba diésel ruso a Cuba -el Sea Horse, con bandera de Hong Kong- llegó en su lugar a Venezuela a principios de esta semana.
Se espera que el buque Anatoly Kolodkin descargue aproximadamente 100 mil toneladas métricas de petróleo en el puerto de Matanzas. Esta entrega se produce en un momento en que Cuba enfrenta una profunda crisis energética, marcada por apagones generalizados tras un bloqueo que ha reducido drásticamente el suministro de crudo en los últimos meses.
En contra de todas sus declaraciones y comportamientos anteriores, el presidente estadounidense, Donald Trump, afirmó el domingo que Washington no se opondría a los envíos de petróleo a la isla, incluso desde Rusia. “Si un país quiere enviar petróleo a Cuba ahora mismo, no tengo ningún problema”, declaró a la prensa.
El cargamento, que es el primero en llegar al país desde enero, podrá ofrecer un alivio de corto plazo a la isla. De todos modos, aún autorizándolo, Trump renovó sus críticas al gobierno cubano, asegurando que “colapsará pronto”.
“Prefiero que entre”, señalo refiriéndose al buque ruso. “Si es Rusia o cualquier otro país, da lo mismo, porque la gente necesita el calor y el aire acondicionado y todas esas cosas”. “Tienen un mal régimen, tienen un liderazgo malo y corrupto, y si les llega o no un barco de petróleo, eso no importa”, zanjó.
Al respecto, el experto cubano en energía, Jorge Piñón, señaló que tardaría entre 15 y 20 días en procesar los 730 mil barriles de crudo que entran a Cuba con el buque ruso, y otros 5 a 10 días en distribuir sus productos refinados. Solo podrían elaborarse 250 mil barriles de diésel, que es el combustible que ocupan las centrales eléctricas de la isla, una cantidad suficiente para cubrir la demanda del país durante unos 12,5 días, según el experto. Esto, en su opinión, está lejos de solucionar la crisis energética del país, aunque sí relevante para decidir prioridades.
Indicó que el gobierno del presidente Miguel Díaz-Canel tendría que decidir si destina el combustible a los generadores eléctricos de respaldo o a los autobuses, tractores y trenes necesarios para mantener la economía en marcha durante dos semanas.
El barco ruso en cuestión, el Anatoly Kolodkin, figura en la lista de sanciones de la OFAC (Departamento del Tesoro de EE.UU.) desde febrero de 2024. Vinculado a Sovcomflot, la mayor naviera estatal rusa, aparece también en la lista británica de buques sancionados.
La entrada de este gran cargamento llega en un momento crítico para La Habana, que no ha recibido petróleo desde enero, cuando Nicolás Maduro fue detenido en Venezuela, y el país sudamericano dejó de enviar combustible a la isla. La última entrega la había realizado México, a través del Ocean Mariner, pero desde enero hasta ahora, la crisis se ha agravado, afectando a los transportes, la generación de electricidad y la distribución de mercancías.
En los últimos meses, Washington ha intensificado la presión sobre Cuba, recortando el suministro procedente de su principal proveedor de petróleo, Venezuela, y amenazando a otros proveedores con aranceles adicionales, al tiempo que calificaba a La Habana como “una amenaza extraordinaria”. El bloqueo petrolero efectivo ha provocado apagones y acumulación de basura en la capital, y los hospitales tienen dificultades para atender a los pacientes y mantener abiertos los quirófanos debido a la escasez de energía.
En ese contexto, el “permiso” de Donald Trump hacia el petrolero ruso sorprende a todo el mundo, y desde el diario The New York Times afirman que no han obtenido justificaciones al respecto. Esto, sobre todo después de que hace dos semanas el Sea Horse, con bandera de Hong Kong y que se dirigía hacia Cuba con 200 mil barriles de diésel, fuera obligado a cambiar su rumbo.
De todos modos, el medio neoyorquino especula que con esto Trump estaría evitando una confrontación abierta con Moscú, que desde hace semanas afirma estar buscando formas de ayudar a Cuba. Al respecto, el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, explicó: “La desesperada situación en la que ahora se encuentran los cubanos no puede, por supuesto, dejarnos indiferentes, así que seguiremos trabajando en este asunto”.
La Casa Blanca declaró el lunes que no ha modificado la política estadounidense hacia Cuba, a pesar de haber permitido que un petrolero ruso, sancionado, entregara combustible a la isla por razones humanitarias, indicando que tales decisiones se manejarían caso por caso.
“Esto no representa un cambio de política. No ha habido un cambio formal en la política de sanciones”, declaró la secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt. “Como dijo el presidente anoche, permitimos que este barco llegara a Cuba para brindar ayuda humanitaria al pueblo cubano”.
En medio del cambio de régimen en Venezuela y la guerra en Irán, las últimas noticias no han dejado a Rusia bien parada en cuanto a aliada, por lo que esta repentina urgencia por respaldar a Cuba toma por sorpresa al mundo.
Entre las cosas que Rusia obtiene de Cuba hoy por hoy está la inteligencia de señales, soldados, proyección estratégica y azúcar. Esto, desde el momento en que el presidente Vladimir Putin decidió que reanudar la antigua amistad cubano-soviética debía ser una prioridad para Moscú. Esa decisión se tomó a finales del año 2000, cuando Putin visitó la isla caribeña, se reunió con Fidel Castro y sentó las bases de una alianza multisectorial que aún perdura.
A lo largo de los años, la Rusia de Putin se convirtió así en el principal salvavidas de Cuba, ofreciendo y enviando ayuda crucial siempre que La Habana solicitaba alimentos, combustible, bienes básicos y suministros y equipos médicos, en el contexto de un apoyo financiero recurrente y esquemas conjuntos para evadir sanciones.
Refiriéndose a lo que se juega Rusia mandando el buque petrolero, el diario The Moscow Times asegura que “las apuestas están altas”: “Rusia no puede permitirse perder otro aliado, consciente de que su imagen, forjada con tanto esfuerzo, como defensora del Sur Global, se vería gravemente dañada, con repercusiones globales para su capacidad de lograr consensos y persuadir a los Estados indecisos a tomar partido".
Y agrega: “La nueva Estrategia de Seguridad Nacional de Washington dejó claro que Trump pretende erradicar las influencias extranjeras hostiles del entorno estadounidense para finales de la década de 2020 o principios de la de 2030, lo que significa que tarde o temprano habrá que eliminarlas todas”.
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