Putin y los 20 años en que cambió a Rusia

Putin

El Presidente ruso, Vladimir Putin, practica el estilo mariposa durante sus vacaciones en Siberia, en 2009.

El Presidente ruso transformó de manera dramática el país. Gracias a la riqueza del petróleo, el estándar de vida aumentó y disminuyó la pobreza. Además, volvió a colocar a Rusia en el escenario internacional. Eso sí, sus críticos sostienen que ha limitado a la oposición.




Cuando en agosto de 1999, el entonces Presidente ruso, Boris Yeltsin, nombró a Vladimir Putin como primer ministro, muchos dudaron de las capacidades políticas del desconocido jefe del Servicio Federal de Seguridad (FSB, que reemplazó al KGB). Putin tenía 46 años y por su falta de experiencia en la arena política se puso en duda que se impusiera en las elecciones. Pero el exespía superó todas las expectativas: el 27 de enero de 2018 se convirtió en el líder que ha estado por más tiempo liderando Rusia desde Josef Stalin y este mes cumplió 20 años en el poder, tanto como primer ministro como Presidente.

El que ha sido catalogado como el "nuevo zar de Rusia" ha logrado imponer su estilo, liderando el crecimiento económico del país. Además, ha dado al país un rol importante a nivel internacional. Sin embargo, sus críticos llevan años denunciando que la oposición se encuentra limitada y también existen denuncias de abusos a las libertades individuales.

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El entonces Presidente ruso, Boris Yeltsin, saluda al nuevo primer ministro, Vladimir Putin, hasta ese minuto el jefe del FSB, en agosto de 1999.

Foto: AFP[/caption]

De hecho, este aniversario no viene acompañado de grandes celebraciones, ni desfiles mostrando el poderío armamentístico, sino que con masivas protestas. El domingo pasado, miles de personas salieron a las calles a manifestarse, en lo que fue considerado la mayor protesta política en ocho años, pidiendo que las autoridades dejen que la oposición se presente en las elecciones municipales en varias grandes ciudades rusas, entre ellas Moscú. Bajo el canto de "abajo con el zar", los manifestantes hicieron ondear banderas rusas.

"Rusia ha cambiado dramáticamente, una nueva generación ha nacido. Hemos pasado desde una democracia 'iliberal' presidencial a un autoritarismo 'electoral' fuerte. Hay una acumulación de propiedad privada en las manos de una altamente corrupta hermandad, que rodea al Presidente y sus clientes. Esto ha cimentado un nivel sin precedentes de inequidad política y económica, una nueva ola de emigración y finalmente un nuevo significado de la política de oposición", afirmó a La Tercera Alexander Reznik, académico de la U. de San Petersburgo.

"Mi observación es que las personas se están cansando y se están enojando por el sistema en general. Sin embargo, la mayoría de las personas tiende a culpar a los 'buenos boyardos (terratenientes nobles)' y no al 'buen zar'. Por ejemplo, culpan a los funcionarios corruptos, incluido al primer ministro (Dmitri Medvedev), los empresarios, pero no a Putin. Sin embargo, entre los intelectuales y los estudiantes, especialmente en las grandes ciudades, casi todos se oponen de cierta forma al Presidente y su círculo. Todavía hay foco en eslogan sobre elecciones libres y la renuncia de Putin, pero es claro que el problema no es solo la corrupción y la violencia del Estado, sino que también la crisis global de la democracia liberal", añadió. Con todo, una encuesta del Centro Levada situó su popularidad en 68%.

Gran transformación

"Al principio de su reinado, Rusia, aún pobre y criminalizada, continuaba siendo un país libre y democrático", dijo a la agencia France Presse el periodista de la televisión pública Nikolai Svanidze, que recuerda a un Putin "agradable y conversador", "natural" y "dotado de sentido del humor" en sus primeros años en el Kremlin. "Tras 20 años de poder sin límite, rodeado de aduladores, lo que es inevitable en nuestro régimen relativamente autoritario, ciertamente ha cambiado, y no en el buen sentido", agrega.

En sus inicios, Putin se mostraba relativamente tolerante y dispuesto a buenas relaciones con Occidente, explica France Presse. Los altos precios del petróleo, que junto con el gas son uno de los grandes recursos de Rusia, le permitieron recuperar el nivel de vida de sus ciudadanos en los primeros 10 años en el poder. Así, el PIB pasó de US$ 209,7 mil millones en 1999 a US$ 1,6 billones en 2018, según datos del FMI. La pobreza también disminuyó y los sueldos subieron un 10% anualmente, señaló la BBC, y con ello también se extendió la economía de consumo del país. Por eso es que Putin celebra.

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Usando un uniforme de la Armada rusa, Putin supervisa ejercicios militares en el Mar de Barents en abril de 2000. Foto: AFP[/caption]

Un ejemplo de la bonanza es el centro comercial Gum, ubicado en la Plaza Roja de Moscú, frente al mausoleo de Lenin, que posee exclusivas tiendas de diseñadores internacionales.

Si por muchos años la capital rusa era una ciudad gris, actualmente es una urbe vibrante, limpia y completamente renovada. En ese sentido, si Putin hubiera dejado el poder en 2008, dice el diario The Moscow Times, la historia lo habría dejado como uno de los líderes más exitosos. De hecho, por ese entonces gozaba de una aprobación -de acuerdo a cifras del Centro Levada- de un 88%.

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Llegan las sanciones

Pese a los buenos resultados económicos y sus altos niveles de respaldo, Putin fue poco a poco cultivando la imagen de un líder dispuesto a llevar adelante diversas acciones, por las que ha sido criticado internacionalmente. En agosto de 1999 lanzó la segunda guerra de Chechenia, algo que le jugó a su favor y que le sirvió para ser reelegido como Presidente con el 53% de los votos.

Casi una década después, en agosto de 2008, Rusia envió tropas a Georgia desde Abjasia tras controlar Osetia del Sur, en un conflicto que duró cinco días. En marzo de 2014, Moscú anexó Crimea en Ucrania, lo que le valió el repudio de Occidente y se tradujo en sanciones económicas de parte de Estados Unidos y la Unión Europea. En septiembre de 2015, comenzó la intervención rusa en la guerra en Siria, siendo un actor clave para que el Presidente Basher Assad permanezca en el poder actualmente. Eso permitió que el rol de Putin en Medio Oriente fuera más importante.

"Su creciente alianza con China ha ayudado a guiar una nueva era de gran poder de competencia con Estados Unidos. Parece que Putin ha producido este mundo multipolar con el que soñó desde que llegó al poder determinado a repasar la victoria estadounidense en la Guerra Fría", escribió la revista Foreign Affairs.

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Putin monta un caballo, en agosto de 2009, durante sus vacaciones de verano en Siberia.

Foto: AFP[/caption]

El diario The Moscow Times señala que, estos últimos 10 años en el poder, Putin no ha tenido un panorama fácil. Esto, porque ha debido hacer frene a dos crisis económicas vinculadas con la volatilidad de los precios del petróleo, en 2009 y en 2015, lo que se ha sumado a las sanciones económicas que han provocado una devaluación del rublo.

Putin, de 66 años, también tuvo que enfrentar una crisis política provocada por las protestas de 2011 y 2012, que los observadores llamaron "la revolución blanca" y que provocó que la popularidad del Mandatario cayera al 64%. Fueron las elecciones legislativas de 2011 lo que gatillaron las manifestaciones, ya que señalaban que hubo fraude en los resultados de los comicios. Para muchos analistas, dice el diario británico The Independent, es posible que ahora con las nuevas movilizaciones se esté creando otro conflicto para el mandatario.

Pero Putin tendría ahora un desafío más alto si busca perpetuarse en el poder. El siguiente mandato comienza en 2024 y a menos que cambie la Constitución, no podrá permanecer como Presidente. The Independent señala que ya se barajan algunas posibilidades: una reforma a la Carta Magna que transfiera el poder al Parlamento y que instale a Putin como primer ministro. Eso sí, el propio Presidente ha dicho que dejará el Kremlin en 2024.

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