Trump en su peor momento: cómo la guerra en Irán golpea su gestión y preocupa a los republicanos
La guerra en Irán ha hecho que gran parte de los votantes independientes comiencen a darle la espalda al mandatario estadounidense, lo que preocupa a los republicano de cara a las elecciones de medio mandato en noviembre. En tanto, el movimiento No Kings está llevando cantidades récord de manifestantes a sus marchas, dejando en evidencia el malestar contra Donald Trump.
Más allá del esfuerzo por cantar victoria en Irán, Donald Trump no ha podido demostrarle a Estados Unidos cómo estaría ganando la guerra. Aún con la muerte del ayatola Alí Jamenei, y una serie de altos líderes del régimen iraní, el conflicto en Medio Oriente parece no tener fin, y los estadounidenses comienzan a sentir el efecto en el aumento de los precios producto de la crisis energética.
En medio de esto, un movimiento contra su figura en particular, llamado “No Kings”, sacó a ocho millones de personas de sus casas para marchar en más de 3.000 ciudades en el país el 28 de marzo pasado, y si eso no inquieta al presidente, sí preocupa a los congresistas republicanos, que miran con temor la llegada de noviembre y las elecciones de medio mandato.
“La primavera de 2026 ha sido el peor momento en los dos mandatos de Trump. En 2024, hizo campaña prometiendo paz y prosperidad, y hoy, en cambio, trajo guerra y problemas económicos”, resume John Pitney, cientista político del Claremont McKenna College, a La Tercera. Y advierte: “Los norteamericanos se están levantando contra él”.
Este miércoles, en un discurso de 19 minutos, el presidente norteamericano se refirió al esfuerzo bélico de su país, que lleva más de un mes y ha traído caos económico con el consecuente cierre del estrecho de Ormuz, por donde transita aproximadamente el 20% del petróleo crudo mundial y una quinta parte del gas natural licuado.
En su alocución, a pesar de una retórica victoriosa, Trump no dio pistas claras sobre que podría terminar el conflicto, y la cadena qatarí Al Jazeera resumió la posición en cuatro ideas que el mandatario republicano viene martillando desde principios de marzo: la guerra con Irán es necesaria, ya está ganada, debe continuar y se acabará pronto.
Uno de los principales problemas, en términos domésticos, es que esta guerra es altamente impopular en su país, aquel que la empezó. “Más estadounidenses se oponen a las acciones de Estados Unidos en Irán que quienes las apoyan. Si bien las posturas partidistas son predecibles -con más del 80% de los demócratas en contra y más del 80% de los republicanos a favor-, es el número de independientes que se oponen a esta intervención lo que la convierte en una mayoría general en contra”, comenta a La Tercera el encuestador John Zogby, fundador de Zogby International Poll.
Al respecto, el analista asegura que Trump es conocido por declarar la victoria sin más, sin dar pistas sobre sus próximos pasos y confundiendo a la gente tanto sobre los hechos como sobre sus intenciones, e incluso confunde a la gente de la Casa Blanca. “Su popularidad entre el pueblo estadounidense está disminuyendo. Aunque alrededor del 40% lo apoya, estas cifras no justifican una declaración de guerra”, indica.
Por su parte, el corresponsal de la revista Time en Washington, Philip Elliot, resumió crudamente la situación para Trump: está en problemas. “Encuesta tras encuesta muestra que sus cifras son las peores hasta la fecha. Multitudes récord salieron a las calles este fin de semana en la mayor jornada de protesta política en los 250 años de historia del país. Su Departamento de Seguridad Nacional permanece cerrado porque sus aliados en el Congreso, controlado por los republicanos, no logran ponerse de acuerdo en un plan de gastos. Los precios de la gasolina parecen encaminarse hacia los 5 dólares por galón, la confianza del consumidor está en caída libre y la guerra conjunta de Estados Unidos e Israel contra Irán sigue siendo profundamente impopular”, comentó.
“No Kings”
El fin de semana pasado, millones de personas se manifestaron en todo Estados Unidos contra la administración Trump, con el epicentro del movimiento en las ciudades gemelas de Minneapolis-Saint Paul.
Por tercera vez en un año, pancartas con el lema “No Kings” ondearon en todo el país el sábado 28 de marzo. Manifestantes contrarios a Donald Trump salieron a las calles en masa por todo el territorio nacional para denunciar la deriva autoritaria del presidente estadounidense. Se organizaron al menos 3.000 protestas en diversos lugares, desde pequeñas localidades del Medio Oeste hasta grandes metrópolis costeras.
El colectivo organizador afirmó que ocho millones de personas se habían congregado hasta la noche del sábado, una cifra imposible de verificar. El evento principal tuvo lugar en las ciudades gemelas de Minneapolis-Saint Paul, Minnesota, donde se organizaron discursos y actuaciones musicales con la participación de figuras como Bruce Springsteen, Joan Baez, Jane Fonda y el senador independiente Bernie Sanders de Vermont, una figura destacada de la izquierda estadounidense.
Al respecto, Zogby comenta: “Las manifestaciones de No Kings congregaron al menos a cinco millones de personas. Su principal utilidad radica en animar a los ya convencidos a mantener su oposición, expresar su postura y ayudar a los opositores a registrarse para votar y, simplemente, a votar. Existen indicios de que las protestas están, de hecho, motivando a los simpatizantes demócratas y advirtiendo a los republicanos, que tendrán que ajustar su posición sobre la guerra en lugar de enfrentarse a una derrota en noviembre.”
En declaraciones a La Tercera, el politólogo Clyde Wilcox, de la Georgetown University, opina: “Las grandes manifestaciones son atractivas, pero ¿cuál es su relevancia política? En este caso, ayudan a la oposición a mantenerse enérgica y movilizada de cara a las próximas elecciones, y les dan esperanza de revertir algunas de las políticas de Trump”.
En términos de encuestas, todo salió mal para Trump en marzo. Un sondeo de Harvard CAPS-Harris realizado la semana pasada muestra que, en cuanto a la economía, por ejemplo, el índice de aprobación de Trump cayó cinco puntos, hasta el 40%, el nivel más bajo desde que asumió el cargo en enero pasado. Respecto a su gestión de la inflación, el mandatario cayó aún más: del 44% al 38%.
Mientras tanto, su índice de aprobación general bajó del 46% al 43%, aunque su caída es aún más fuerte en su propio partido. Entre los republicanos, el 79% apoya actualmente a Trump, según la encuesta, mientras que el 85% lo hacía en febrero. Entre los jóvenes de 18 a 24 años, las cifras fueron peores: el 25% respalda al presidente ahora, pero el 38% lo hacía hace un mes.
“La guerra ha dividido a parte de la base de seguidores de Trump, quienes creían que lograrían que ‘Estados Unidos volviera a ser grande’ dejando de gastar dinero en guerras interminables en Medio Oriente”, comenta Wilcox. Y los efectos en la economía son evidentes para todos: los alimentos son mucho más caros y el precio de la gasolina está subiendo, indica el analista. Si la guerra se prolonga y el estrecho de Ormuz permanece cerrado, estos impactos no harán más que agravarse.
“El tema clave en 2026 es, sin duda, la asequibilidad”, indica Zogby, en alusión a la capacidad económica de las personas para adquirir bienes o servicios sin comprometer su bienestar financiero, implicando precios razonables. “Más del 40% lo menciona como el principal problema, y actualmente ningún otro tema se le acerca. El segundo tema es la atención médica, que se centra en la accesibilidad y la calidad, pero que también está relacionada con la asequibilidad. Librar una guerra a la que se opone la mayoría no beneficia ni al presidente ni a los republicanos del Congreso. Algunos candidatos respaldados por Trump han perdido primarias y elecciones generales republicanas”, apunta el encuestador.
Por su parte, Pitney asegura: “Los precios de la gasolina se disparan y es probable que la inflación general aumente. El mercado laboral ha empeorado. Y estamos en una guerra a la que los estadounidenses se opusieron desde el principio”.
Desafío en noviembre
Toda esta situación ha traído temor en el Partido Republicano, que comienza a ver en Trump más un lastre que un líder que les ayude a mantener el poder. Y con las elecciones de medio mandato del 3 de noviembre en el horizonte, los demócratas parecen listos para ganar al menos una cámara, y dificultar la segunda mitad del mandato del presidente republicano.
Al respecto, Pitney es muy claro: “Es casi seguro que los demócratas tomarán el control de la Cámara de Representantes. También tienen posibilidades de ganar el control del Senado. Los republicanos intentarán recaudar mucho dinero para sus campañas, pero mientras los temas de la guerra y la economía les sean desfavorables, estarán en una situación muy complicada”.
Mirando a las encuestas que viene haciendo estas semanas, Zogby indica también: “Tengo las preguntas generales del Congreso -es decir, ‘¿A quién votaría para el Congreso en su distrito?’- con un empate al 46%. No es una medida perfecta, pero ha sido útil. Normalmente, los demócratas necesitan una ventaja de unos cinco puntos para ganar escaños”.
En ese sentido, los republicanos tienen margen para mantener las cámaras, pero Zogby recuerda otro factor: “Sin embargo, de las 28 elecciones especiales celebradas desde noviembre de 2024 en distintos estados, los demócratas las han ganado todas. Y han superado el apoyo que recibieron. Si la inflación continúa, el desempleo aumenta, Estados Unidos se ve envuelto aún en la guerra con Irán, etc., los demócratas tienen ventaja para ganar tanto la Cámara de Representantes como el Senado”.
De todos modos, algunos indicadores les son menos favorables: “Los demócratas aún gozan de menos confianza que los republicanos y se les considera menos capaces que estos últimos para gestionar la inmigración, la delincuencia y el papel de Estados Unidos en el mundo”, señala el encuestador.
Por su parte, Wilcox apunta a los peligros de que, de una manera u otra, los republicanos intenten robarse la elección: “Si hay elecciones libres y justas, los republicanos sufrirán una derrota aplastante. Muchos republicanos en la Cámara de Representantes se están retirando para evitar esa ola. Pero Trump está buscando maneras de interferir en las elecciones. La ley electoral que ha propuesto dificultaría mucho el voto, y el impacto sería mayor para los demócratas en general y para las mujeres de ambos partidos. También amenaza con enviar agentes del ICE a los centros de votación”.
“Si el ICE solo arrestara a inmigrantes indocumentados, no habría problema, pero han arrestado y maltratado a ciudadanos estadounidenses, e incluso los han asesinado. Esto podría tener un efecto disuasorio en la participación electoral”, advierte Wilcox.
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