Alza de la bencina eleva en hasta $ 9 mil el costo de viajes al mes

Autor: Carlos Said

Los empleados suelen ganar más por las propinas que por sus salarios en las estaciones de servicio. Foto: AFP

Precio del combustible subió 16% en siete meses. Expertos ven en la energía eléctrica una solución.


La última alza de la bencina ha provocado que su valor alcance registros tan altos como los de Puerto Williams, donde el litro llegó a $ 1.136. Se trata de una tendencia que se ha mantenido durante el año, pues desde marzo a la fecha el precio del combustible ha tenido un incremento de 16%, pasando de $ 748 a $ 866, promedio, el litro de 95 octanos.

Y esto impacta en la economía familiar, pues si se hace el ejercicio de comparar los costos de la bencina, se puede comprobar que, en promedio, los santiaguinos que viven lejos del centro hoy gastan hasta $ 9 mil mensuales más que hace siete meses.

Ese es el caso para alguien que vive en Puente Alto y que tiene que viajar, por trabajo, todos los días a La Moneda. Y si lo hace en un Hyundai Accent, que rinde 11,3 litros por kilómetro, verá que el costo mensual de esos trayectos superará los $ 67 mil este mes, versus los $ 58 mil que le costaba en marzo.

Y ese costo se incrementa si se trata de autos todoterreno (SUV): el mismo trayecto en un Nissan X Trail, que rinde 8,7 litros por kilómetro, puede costar $ 87 mil mensuales, $ 12 mil más que hace siete meses.

Pese a eso, los expertos dicen que las alzas no conllevan una disminución en la cantidad de vehículos en las calles, aunque el gerente de Estudios de Automóvil Club, Alberto Escobar, explica que sí se pueden ver restringidos “los traslados sociales (no laborales), lo que provoca una frustración, porque la gente se compra el auto para disfrutarlo”.

Escobar añade que “los precios suben internacionalmente, así que no se puede hacer mucho. Quizás se podría revisar el impuesto específico a los combustibles, porque hoy se pagan cerca de $ 300 de impuesto por litro de combustible, pero eso tampoco va a pasar”, agrega Escobar.

Óscar Figueroa, profesor del Instituto de Estudios Urbanos de la UC, cree que el único camino es el reemplazo de la bencina. “Es un combustible muy caro para nosotros, porque no lo producimos, y genera externalidades altas, como la contaminación. Por eso, la posibilidad de pasar a la energía eléctrica es fundamental”.

Los automóviles eléctricos son mucho más caros, añade Figueroa, “pero en el consumo diario esa energía es más barata que la bencina, por lo que en siete a ocho años esa diferencia queda pagada.

El Estado tendría que subsidiar de alguna forma los vehículos eléctricos”.

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