Autoridades en alerta por “ola de ataques” a personas LGTBI

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Matías Mella, joven trans de 18 años, denunció haber sido agredido por dos hombres.

Golpes, marcas de esvásticas y quemaduras con agua caliente son algunas de las agresiones denunciadas. Los relatos coinciden en un punto: se deben a homofobia.


Al teléfono, la voz de Marianela Urbina, madre de Carolina Torres -quien fue brutalmente agredida con un palo en la cabeza la madrugada del 14 de febrero- suena aún en shock. Los días para ella y su familia no han sido fáciles. Señala que pese a que su hija ya fue dada de alta, aún no está en condiciones de hablar, que le duele la cabeza, que los neurólogos hablan de meses de terapia para que se recupere. También cuenta que todos en su casa están asistiendo al psicólogo.

“Mi hija se salvó porque Dios quiso tenerla en el mundo. Si no, hubiese sido un nuevo Zamudio”, dijo.

El caso de Carolina no ha sido excepción. La comunidad LGTBI en Chile enfrenta este año uno de sus períodos más violentos, llegando a 13 víctimas de agresiones violentas, según cifras de distintas agrupaciones de derechos homosexuales. “La experiencia nos enseña que mientras avanza la igualdad de derechos, los grupos homofóbicos reaccionan en forma más violenta”, contó Óscar Rementería, vocero del Movilh.

Hasta ahora, todos los peritajes policiales, detenidos y circunstancias, así como la visión de la Subsecretaría del Delito, apuntan a la orientación sexual como causa de la violencia. La víctima más reciente, Matías Mella, un joven trans de 18 años, denunció haber sido agredido por dos hombres que marcaron su cara y brazos con esvásticas en una plaza ubicada en la comuna de Pedro Aguirre Cerda.

“Cuando me negué a ofrecerles un cigarro, comenzaron a insultarme. Me decían lesbiana, de manera despectiva. Les expliqué que era transexual y me hicieron marcas en el brazo y la cara”, señaló el joven, que denunció los hechos en la Tenencia Carlos Valdovinos, a la cual asistió la subsecretaria de Prevención del Delito, Katherine Martorell.

La autoridad señaló que “estamos consternados por todo lo que ocurre. Ya sumamos 10 ataques de violencia extrema (y 13 víctimas) contra las personas LGBTI en el transcurso del presente año. Esto nos lleva a concluir y decir, de manera tan responsable como dramática, que en Chile se ha desencadenado una ola de ataques”.

Los primeros ataques del 2019 se registraron en Año Nuevo. A José Vargas, de 60 años, lo agredieron lanzándole agua hirviendo mientras lo insultaban. A kilómetros de allí, en Laguna Verde, un joven de 24 años denunció haber sido atacado por dos hombres que quemaron su cuerpo con cigarrillos. A estos hechos se suman el estrangulamiento y muerte, en Puerto Montt, de Alirio Andrade, quien en su juventud fue un conocido transformista, y el ataque a Luis Lillo, golpeado en un bus del Transantiago.

Lesbofobia

Dentro de los hechos enumerados por agrupaciones de derechos LGTBI, la mayoría de los episodios ocurrieron en contra de parejas lesbianas, como fueron los casos de Camila y Catalina, agredidas esta semana, en Bellavista, y el de la denuncia que el Movilh realizó en la fiscalía por un supuesto caso de abuso sexual y discriminación que involucró a una niña de 14 años, debido a su orientación sexual.

“Quienes sufren la mayor cantidad de ataques son las mujeres, que han tenido que sufrir por demostrar su afecto en lugares públicos. Eso muchos hombres no lo respetan”, advirtió Óscar Rementería.

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