Decretan prisión preventiva para presunto asesino de carabinero Florido y para otras dos personas acusadas de encubrimiento

El sospechoso, quien estaba prófugo de la justicia y fue identificado como Juan Israel González Quezada, fue detenido el viernes en la autopista Los Libertadores: presumiblemente se dirigía huyendo hacia Argentina. Una de las personas formalizadas por encubrir al imputado es una funcionaria del Poder Judicial. Jueza dio 120 días de plazo para la investigación.




El sospechoso del asesinato del suboficial mayor David Florido quedó en prisión preventiva, al igual que las dos personas acusadas de encubrimiento.

La jueza Cristina Gatica decretó 120 días de investigación para esclarecer las diligencias correspondientes y decretó el ingreso a prisión preventiva de los imputados.

Asimismo, se fijo una audiencia para el 24 de junio a las 9:00 de la mañana, para atender una solicitud con traslado de los imputados a otros recintos penitenciales.

El presunto autor del crimen, quien estaba prófugo de la justicia y fue identificado como Juan Israel González Quezada, fue detenido el viernes en la autopista Los Libertadores: presumiblemente se dirigía huyendo hacia Argentina.

También ese día, otras dos personas fueron detenidas por presuntamente haber encubierto al imputado. Una de ellas es una funcionaria del Poder Judicial identificada como Marcela García, quien habría sido pareja de González. El otro fue sujeto es un cercano de González Quezada, identificado como Julio Vidal Araya.

El sábado se realizó la audiencia de control de detención de los acusados, pero la Fiscalía Sur solicitó ampliar la detención con el fin de recabar más antecedentes. La solicitud fue aprobada por el 10° Juzgado de Garantía de Santiago.

El Ministerio Público formalizó a González Quezada por los delitos de homicidio contra un funcionario de Carabineros en ejercicio de sus funciones y por homicidio frustrado contra otro funcionario de carabineros, que lo siguió en su huida. El fiscal Christian Toledo pidió prisión preventiva para los tres imputados.

El hecho se produjo el viernes 10 de junio, donde el carabinero fue baleado en la cabeza por un sujeto en una barbería de la comuna de Pedro Aguirre Cerda. Los uniformados acudieron hasta ese lugar alertados por un llamado telefónico donde se señalaba que habían ingresado sujetos armados.

De acuerdo a información revelada por este medio, González Quezada se encontraba se encontraba en libertad condicional: estaba cumpliendo una condena de ocho años de cárcel en Colina I, la que terminaba en 2024.

Formalización: imputado buscaba salir del país en camión

El fiscal Toledo relató testimonios de varias personas que fueron testigos de los hechos, entre ellos clientes de la peluquería, el encargado del local y funcionarios de carabineros.

En ese sentido, contó que el imputado, el presunto autor del homicidio llegó hasta el lugar para cortarse el pelo con otros individuos.

Uno de los clientes vio que este sujeto, quien estaba sin polera al momento de cortarse el pelo, portaba una pistola en su pantalón por lo que decidió dar aviso a Carabineros. Los uniformados al llegar al lugar pidieron a la central el apoyo de otros uniformados. Tras ello, ingresaron al lugar, donde el sujeto se escondió en el baño.

Posterior a ello, salió y apuntó a los uniformados. Sin embargo, de acuerdo con los relatos, fue reducido por un carabinero. En ese momento se produjo un forcejeo. No obstante, el imputado huyó el lugar. Al salir, efectuó el disparo contra el suboficial mayor Florido.

En esa huida, González disparó contra otro uniformado, no logrando su objetivo. Asimismo, en esa refriega que se produjo al interior del local, González recibió una bala en un pie.

Según relató el persecutor, un tatuaje de “alas de ángel” en la espalda habría sido clave para dar con la identidad del acusado del asesinato. Eso, además de un polerón blanco marca Diesel.

Luego, según la indagatoria, González se contactó con la mujer y el sujeto, ambos acusados de encubrimiento. La noche del 10 de junio González y García acudieron a un motel ubicado en Quilicura con el fin de ocultarse. Posterior a ello, días después, se movió hasta San Fernando, en la Región de O’Higgins, donde se mantuvo oculto. Ahí se quedó en una casa que es propiedad de la abuela del imputado Vidal Araya. Posteriormente estuvo escondido en San Bernardo.

Al momento de ser detenido, González portaba la suma de $1.704.000, que pensaba usar para pagar un camión y salir del país con rumbo a Argentina.

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