La brecha de género en la cuarentena chilena

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Más preocupación por el futuro, cargas más pesadas en el hogar y una sensación mayoritaria de que hacen en solitario el trabajo doméstico. Son las respuestas predominantes de las mujeres en el sondeo Claves 2020 de Ipsos y La Tercera sobre cómo los chilenos enfrentan la pandemia. El 82% declara que seguir con su trabajo y poder continuar pagando sus deudas son sus inquietudes.




A más de un mes del inicio de la fase 4 de la transmisión del Covid-19 y de las primeras medidas de cuarentenas intermitentes en distintos sectores del país, comenzamos a ver cómo los chilenos se desenvuelven en el confinamiento y viven con sentimientos de preocupación (62%) e incertidumbre (61%).

Pero hay un detalle que muestra una diferencia a nivel de la casa. El estudio de Claves 2020, proyecto realizado por Ipsos en alianza con La Tercera muestra que el 47% de los chilenos aumentó la cantidad de tareas que cumple en el hogar, y un 45% asegura que está realizando tareas en el hogar que antes no realizaba con frecuencia.

Sin embargo, el mismo sondeo apunta a una percepción de que los quehaceres no se están repartiendo de manera equitativa. La mayoría de las mujeres encuestadas afirma ser las únicas personas en el hogar que cocinan (56%, contra 30% de los hombres), hacen aseo (53% versus 27%), lavan (53% contra 22%) y se encargan del cuidado de los niños (51% versus 18%).

Esto se condice con el nivel mayor nivel de cansancio que presentan ellas. Un 31% indica sentirse agobiada por la cantidad de tareas que debe realizar al estar en casa, mientras que en los hombres la cifra llega al 17%.

“Cuando se revisa cómo se distribuyen las tareas durante el encierro, se observa operando al patrón de género más clásico: más del 50% de las mujeres como principal encargada dentro del hogar y hombres saliendo a comprar”, apunta Alejandra Ojeda, gerente de Public Affairs de Ipsos-Chile.

Otro elemento llamativo es que entre las mujeres hay mayor pesimismo sobre el escenario de impacto de la pandemia. Por ejemplo, el 72% dice que golpeará muy gravemente a los empleos, ocho puntos más que entre los hombres, y el 61% piensa lo mismo del sistema de salud público, 12 puntos arriba que los varones.

“El agobio es una expresión natural de la combinación de todos estos antecedentes. ¿Cuál será el efecto del encierro? Aún es muy pronto para pronunciarse, pero ya es posible establecer que la pandemia y sus efectos, así como la cuarentena, presentan diferencias de género”, agrega.

La importancia de lo laboral

Dentro de las principales preocupaciones detectadas, el estudio muestra que la primera es mantener su estabilidad laboral, con un 82%. Entre ellos, un 54% afirma estar “muy preocupado”.

El bajo optimismo también se refleja al preguntarles cuánto creen que afectará la pandemia a distintos sectores del país. Con un 92% el ámbito laboral se percibe como el que será más perjudicado, y el 68% de ellos cree que el impacto será importante.

“La crisis se presentó en pleno proceso de transformación de la institucionalidad. En menos de un mes se pasa de estar discutiendo un cambio constitucional a pedirle a la población que confíe en que el gobierno liderará con éxito esta crisis”, apunta Alejandra Ojeda.

Informados y conectados

A nivel personal, el 86% de los encuestados asegura que en estos días lo que más hace es informarse diariamente de cómo avanza el tema por medio de medios de comunicación y redes sociales. Un 66% sostiene que ha logrado realizar sus actividades desde su casa, y un 58% ha armado un horario para llevar a cabo en donde vive.

El confinamiento ha llevado a los chilenos a intentar comunicarse con personas con las que no hablaba frecuentemente. Un 56% afirma hacerlo por algún tipo de aplicación y un 51 habla con ellas por teléfono. Y la mayor dificultad para salir a abastecerse ha hecho que 4 de cada 5 chilenos haya cambiado la forma y frecuencia en las compras de alimentos.

“Esta pandemia está transformando al país y es de esperar que el consumo también se transforme. Ipsos España está estudiando al nuevo consumidor post Covid-19 y han establecido algunas tendencias: priorizará el ahorro, la compra de productos frescos y saludables, y que estará más digitalizado en el corto plazo”, dice Ojeda sobre el escenario.

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