Loreto Cox, coautora del estudio del CEP: “La asociación entre delincuencia y migración es puramente un mito”

De acuerdo a Cox, identificar el fenómeno es una ayuda para focalizar las políticas públicas.




La exinvestigadora del CEP y actual profesora de la Escuela de Gobierno de la Universidad Católica, Loreto Cox, es una de las autoras de este capítulo sobre inmigrantes y delincuencia. La académica aborda las principales conclusiones del estudio y proyecta los desafíos que traen estos hallazgos para las políticas públicas.

¿Cómo fue que llegaron a la principal conclusión, que es la baja participación de los inmigrantes en la comisión de delitos en Chile?

El resto de los capítulos del libro muestra fuertemente que los inmigrantes que han llegado a Chile en los últimos años son personas que vienen a trabajar. Esa conclusión de que son personas que vienen en busca de una mejor perspectiva laboral nos hacía sospechar que, probablemente, se involucran menos en delincuencia. Luego de mirar los datos con mirada abierta, fue una buena noticia comprobar que efectivamente la creencia de que vienen a delinquir es un mito.

¿Y la tendencia es a la baja, a pesar de que haya aumentado la población migrante en los últimos años?

Va totalmente a la baja. Lo que nosotros hacemos es comparar la participación que tienen los extranjeros en la comisión de delitos, según los datos de la Defensoría Penal Pública (DPP), con la proporción que ellos representan en la población del país. Lo que vemos es que eso es superbajo. En el fondo están super subrepresentados en los delitos. Entonces, realmente no están participando mucho en delitos y lo que vemos más aún es que eso ha venido cayendo en el tiempo.

¿A qué se debe eso?

Esto podría ser una mezcla de dos factores. Uno, es que los extranjeros que han ingresado a Chile en los periodos más recientes son personas que tienen menos tendencia a cometer delitos y también podría ser que las personas que ya están en Chile desde periodos más prolongados, o sea extranjeros que llegaron hace más tiempo, hayan reducido su tendencia a cometer delitos.

Esto, concluyen ustedes, cambia en los delitos de drogas.

En el caso de los delitos de drogas, los extranjeros están sobrerrepresentados y, específicamente, en el delito de tráfico de drogas. Esto no es así en el caso del microtráfico. Todo esto se da especialmente en el Norte Grande. Por eso decimos que es un problema acotado. Ahí es donde vemos una sobrerrepresentación muy grande de los extranjeros en delitos.

¿Pudieron saber si esos migrantes están realmente viviendo en Chile o solo están de paso para cometer esos delitos?

Ese es un punto superimportante. Porque perfectamente pueden ser extranjeros que están de paso y que en realidad no son propiamente inmigrantes y eso, la verdad, es que no tenemos cómo identificarlo en la base de datos y la DPP no pudo entregarnos más información al respecto.

En términos de políticas públicas, ¿qué beneficio tiene que esto sea, en sus términos, un problema acotado?

En ese sentido, resalto de nuevo la idea de que la asociación entre delincuencia y migración es puramente un mito y, por lo tanto, no debiera haber políticas públicas generalizadas para tratar con esa relación, ya que en realidad es un vínculo que no existe en el agregado. No obstante, sí hay un problema con el tráfico de drogas en el Norte Grande, y eso, de alguna forma, nos hace más fácil en el sentido de políticas públicas, porque hay que concentrarse en un aspecto superespecífico. Por eso, tomaría pocas precauciones generalizadas, pero sí creo que hay que meterse bien en el tema del tráfico de drogas para atacarlo como corresponde.

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