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Rojas Vade a siete años del estallido: “La Convención se mató a ella misma”

En el documental "Paria", de Sebastián Millán, el exconvencional reflexiona sobre su responsabilidad en el fracaso de la Convención Constituyente, pero también defiende que "se pisó el palito en este hiperlibertinaje que dieron los patrones para crear un texto extremadamente progresista".

–Como siempre he dicho, prefiero morirme en la calle antes que en una cama de hospital. No es fácil estar acá; estar expuesto a los gases, tener miedo de la posibilidad de que te saquen un ojo o que los pierdas los dos. ¿Pero qué vamos a hacer al respecto? ¿Nos vamos a quedar en la casa?

Con estas palabras, Rodrigo Rojas Vade –conocido como “Pelao Vade”– ganó notoriedad en las masivas protestas que estallaron a lo largo del país el 18 de octubre de 2019. Sus videos tenían miles de reproducciones en redes sociales y no solo por su discurso: el cáncer que decía padecer –una leucemia– era lo más extraordinario de su historia. Todos los viernes se unía a las convocatorias en plaza Italia conectado a catéteres intravenosos en su pecho y brazos. Se convirtió en un símbolo de las demandas de salud.

De manifestante pasó a ser candidato de la Convención Constitucional. Para su campaña por el distrito 13 –que abarca las comunas de San Miguel, Pedro Aguirre Cerda, El Bosque, La Cisterna, San Ramón y Lo Espejo– publicó un video hablando desde una camilla en un hospital.

–¿Te imaginas que un día alguien te diga que tu única opción de vivir es juntar 400 millones? ¿Qué sentirías tú? El sistema de salud es tan simple que mientras tengas plata vas a estar asegurado –decía Rojas en el video.

Rojas obtuvo un puesto como convencional constituyente con 19.312 votos bajo la Lista del Pueblo. Incluso fue vicepresidente de la instancia. En septiembre de 2021, cuatro meses después de la instalación de la Convención, confesó a La Tercera que no tenía cáncer.

–Siento que me tengo que retirar. No tengo nada más que hacer en la Convención –admitió Vade en entrevista con la periodista Paz Radovic.

En ese artículo entregó un mensaje a sus votantes que se iban a enterar del engaño.

–Que efectivamente he sido un paciente hospitalario. Quizás lo siga siendo. En completa humildad, probablemente cometí el mayor error de mi vida. Pero siento que sus sentires también fueron escuchados a través de ese error –lamentó.

La publicación de este medio forzó la renuncia de Rojas a la Convención Constituyente, con una estela de críticas y desconfianza en el bloque de representantes que nacieron de las organizaciones sociales.

Rojas Vade, en el documental Paria de Sebastián Millán.

“Una conspiración de la élite”

Por cinco años, Rojas desapareció de la vida pública. Nadie sabía qué había ocurrido con él hasta enero de 2025, cuando su imagen se viralizó en X y TikTok. Una usuaria compartió una fotografía del exconvencional. Se había dejado crecer el pelo y lucía una barba plateada frondosa con tatuajes de cruces en la cabeza.

El retrato, que distaba de como se veía en las marchas, era parte de su perfil como conductor de Cabify. Llevaba 14 meses trabajando con el auto de su hermana en la aplicación bajo el nombre de Rodrigo Ernesto, ocultando sus apellidos.

Fuentes que conocieron de su vida en ese entonces relatan que solo interactuaba con sus padres, con quienes vivía en un condominio en Melipilla. Había intentado trabajar en una bodega, pero cuando se dieron cuenta de que era Rojas Vade lo despidieron. Su mentira lo apartó socialmente.

–Mucha gente piensa que soy psicópata. No, no soy psicópata. Si hubiese sido psicópata hubiese terminado siendo el presidente de Chile. Un psicópata no tiene empatía. Y creo que lo que me llevó a entregarme a una causa, sabiendo que tenía yo mismo un tejado de vidrio de cristal tan delgado, es efectivamente el ser sobreempático, entender de que así como yo me podía atender en la Clínica Alemana, yo quería que todas se pudieran atender de esa forma.

Así lo explica el propio exconvencional en el documental Paria, dirigido por Sebastián Millán, que será estrenado en 2027. Una pieza en la cual Rojas Vade entrega su visión de lo que fue un golpe casi letal a la Convención, que ya venía sufriendo una creciente desaprobación ciudadana.

–La primera reacción al principio, de todo el mundo en general, fue: te apoyamos en lo humano, pero ningún apoyo se concretó en el fondo. Y está bien. Yo siempre con quien hablé le dije “yo me voy a preocupar de mí”. Yo me voy a hacer responsable de mí, preocúpate de ti. No me defiendas. Tú sigue tu camino, sigue tu curso. Se lo dije a convencionales, amigos, a familiares. No necesito que nadie se inmole por mí, porque yo me hago responsable de lo que pasó. Fue mi error. Fueron mis malas decisiones. El momento en que conté mucha gente del ámbito político, sobre todo, lloró conmigo y al día siguiente en la tele me hizo hipercagar. Y está bien, no lo juzgo, yo hoy en día no juzgo a nadie.

Rojas Vade, en el documental Paria de Sebastián Millán.

En ese periodo, desde su salida de la Convención y hasta enero de 2026, Rojas Vade estuvo internado algunos meses en un centro de rehabilitación por consumo de drogas.

–Es mucho más fácil ser esclavo de una sustancia que esclavo de tu dolor. Cuando pasó (la publicación del reportaje de La Tercera) yo pensé mucho en matarme, pero ni siquiera, porque si me mataba los fachos iban a decir “se mató porque lo pillamos”. A dónde, si no me has pillado, no es por eso, si siempre he querido morirme –dice Vade en el documental.

Fue justamente ese mes –solo semanas antes de que apareciera herido en su auto en la Ruta 78– en que el hombre hizo un repaso de su paso por la Constituyente, en sus palabras, como una expiación de culpas.

Su arrepentimiento por el engaño de la Convención convive con otras explicaciones: supuestos abusos, una “conspiración de la élite” y un “asesinato de carácter” al Pelao Vade.

–Fueron malas decisiones, fue un error. Nunca quise hacer daño, solo quería ayudar a la causa. En el fondo, creer que todo iba a valer la pena si se lograba la meta. Porque, siendo honesto, si hoy en día se hubiese logrado el objetivo y todos pudieran acceder a un tratamiento, ya sea de cáncer o de lo que sea (…) con una oportunidad absolutamente adecuada, a nadie le hubiera importado cuál era el diagnóstico de Vade. Al contrario, estarían todos contentos y hubiese salido a la luz la misma verdad y a nadie le hubiera importado nada. Pero eso te lo aseguro. Pero ahí sí, erré, por eso siempre me hice responsable. Siempre me hice responsable, siempre di la cara, porque fue un error.

A pesar de esto, el exconstituyente afirma que su mentira no tuvo un rol principal en el Rechazo a la propuesta constitucional, que ganó por un abrumador 62% de los votos en septiembre de 2022.

–Para mí, con altura de miras, la convención se mató a ella misma. Yo siempre dije desde el día uno: “chicos, no es normal que la derecha esté generando este espacio, no es normal que estén tan tranquilos, no es normal que estén tan callados”. Finalmente, creo que se pisó el palito en este hiperlibertinaje que dieron los patrones para crear un texto extremadamente progresista, que fue el que sepultó la misma chance de poder ser elegido.

El cuento del Lobo

La noche del 11 de marzo, Rojas fue encontrado inconsciente, rociado con bencina y amarrado de manos y pies. Su cuerpo con golpes y ensangrentado estaba a un costado de la caletera de la Ruta 78, a la altura del kilómetro 59, en la comuna de Pomaire. Unos metros adelante estaba el auto de su hermana con el que realizaba viajes en Cabify.

Las primeras versiones hablaban de un conflicto con bandas ligadas al narcotráfico. Horas más tarde se confirmó que en sus brazos habían escritos: “Viva Kast’ y “No más zurdos”.

Al día siguiente, el senador comunista Daniel Núñez condenó el ataque y responsabilizó a grupos violentos de ultraderecha.

–Fue un secuestro planificado por grupos de ultraderecha. Si no hay justicia ahora, se abre la puerta a que estos ataques se repitan –publicó en su cuenta de X.

En la otra vereda política, el presidente de la Cámara, Jorge Alessandri (UDI), llamó a encontrar a los culpables.

La noticia causó conmoción en la ciudadanía y el mundo político. Rojas se encontraba internado bajo riesgo vital. Sin embargo, la burbuja de un brutal ataque por razones ideológicas rápidamente se reventó.

Fuentes de la investigación precisaron que su estado de salud empeoró durante un procedimiento en el Hospital de Melipilla, no a causa de los golpes por supuestos terceros. La tesis de una brutal golpiza terminó de derrumbarse tras las primeras diligencias: en su domicilio se encontró la misma cuerda con la que estaba maniatado y plumones que coincidían con los escritos. Además, según informó The Clinic, un peritaje caligráfico confirmó que la letra de sus brazos coincidía con la escritura de Vade.

Paria, documental de Sebastián Millán.

Aunque todavía quedan diligencias pendientes para cerrar la investigación, la PDI concluyó que nadie atacó a Rojas Vade.

El documental de Millán no alcanza a recoger ese episodio. Más bien busca profundizar sobre la posición de quienes fueron engañados por la mentira de Rojas Vade.

Al igual que otros chilenos, el periodista conoció a Rojas por los videos que posteó durante 2019. Su historia calzaba con el documental independiente que estaba realizando sobre historias de cáncer a raíz de su madre, quien había fallecido a causa de dicha enfermedad cuando todavía era un niño.

Rojas aceptó participar. Pero al conocerse la confesión respecto de que su enfermedad era una mentira, la pieza tuvo que ser repensada.

Así, lo que comenzó como un documental sobre personas con cáncer mutó a Paria: un largometraje que retrata el engaño de Vade desde la perspectiva del engañado.

–No para jugar el papel de víctima, sino más bien de gil y quitarle solemnidad a la narración. Esto no es un documental sobre el estallido ni sobre el proceso constituyente, no me interesa informar ni crear opinión al respecto, pero sí que podamos cuestionarnos y poner a prueba nuestras convicciones. Eso me parece un ejercicio sano y necesario –destaca el director.

El documental de Millán se presentará en noviembre de este año en el Festival de Documentales Amsterdam (IFTA, por sus siglas en inglés). La selección constituye el primer paso para su estreno durante 2027.

El último contacto de Millán con Rojas fue justamente para darle información sobre este proceso.

–Me gustaría verlo con mis papás, le respondió Vade.

También le preguntó: ¿Por qué paria, soy como paria social?

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