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Ministra Lincolao y la controversia por cambios a los Fondecyt: “En un postdoctorado el país debe ser más estratégico”

La titular de Ciencia aborda la polémica sobre el cambio en las bases del Fondo Nacional de Desarrollo Científico y Tecnológico de postdoctorados para el 2027. Entre otras cosas, realiza un mea culpa sobre una "mala explicación desde nuestra parte", que generaron las críticas que a su juicio son infundadas. De todas formas, dice que el fondo "es un programa de gobierno y siempre lo ha sido".

La ministra de Ciencia Ximena Lincolao en la sesión de la Cámara de Diputados. SEBASTIAN CISTERNAS/ATON CHILE

Las nuevas bases del Fondo Nacional de Desarrollo Científico y Tecnológico (Fondecyt) de Postdoctorado 2027 crearon una especie de grieta entre el gobierno y la comunidad científica, debido a la aplicación de prioridades para otorgar dichos fondos para formar a un postdoctorado en una línea de investigación.

El cambio establece diez áreas prioritarias —futuro del trabajo, seguridad, inteligencia artificial o minería—, y permite que hasta el 70% de los recursos se concentre en ellas, lo que altera la lógica histórica de un concurso que se ha basado principalmente en la competencia entre proyectos y la evaluación realizada exclusivamente por pares.

El Consejo de Rectores (Cruch), cerca de 30 sociedades científicas y las academias nacionales englobadas en el Instituto de Chile, entre otros, han cuestionado la medida, advirtiendo por sus efectos sobre la libertad de investigación y disciplinas que quedan fuera de las prioridades. A ello se suma el requisito de residencia definitiva para postulantes extranjeros y la priorización de aplicantes nacionales.

En medio de este conflicto, la ministra de Ciencia, Ximena Lincolao, aborda las razones de esta la decisión, qué evidencia la sustenta y hasta dónde está dispuesto el gobierno a revisar las nuevas bases.

¿Quién tomó esa decisión: usted, el ministerio, ANID o el gobierno?

La tomamos como ministerio, pero después de haber hablado con mucha gente y de haber estudiado los datos.

¿Quién debería tener la última palabra sobre qué preguntas científicas son relevantes?

El cambio que hicimos afecta solamente 1,7% del financiamiento. Y de los tres programas Fondecyt, es el más pequeño. Y la razón por la cual hicimos el cambio es porque no es un programa igual a los otros, al regular y de iniciación, sino que este es un programa más de inserción laboral. Está escrito en el decreto que lo creó, que es de inserción laboral y de liderazgo científico de un nuevo doctor recién graduado. Los países, cuando financian este tipo de programas con esta definición, lo hacen pensando en qué tipo de formación tiene y cómo puede ser su experiencia en liderazgo científico un aporte con el país, porque es un financiamiento de gobierno.

Y, en base a eso, ¿dónde queda la autonomía de la comunidad científica para decidir cuáles son las preguntas más relevantes para realizar sus investigaciones?

Tiene toda la autonomía del mundo, porque lo que hicimos no fue limitarla, sino simplemente intencionar alguno de los temas que son relevantes para el país. Minería, Agricultura, Antártica, satélites, futuro del trabajo, seguridad. Y es un intencionamiento que ya se venía dando desde la administración previa, porque en 2023 ya se había intencionado Becas Chile con prioridades y una de ellas era Seguridad. No es algo que fuese un cambio súper drástico, sino, en cierto modo, hay una continuidad.

Valparaiso, 15 de junio 2026 La ministra de Ciencia, Ximena Lincolao, en la sesion de la comision de Ciencia Sebastian Cisternas/Aton Chile SEBASTIAN CISTERNAS/ ATON CHILE

¿Qué impide que este Fondecyt termine convirtiéndose, de alguna forma, en un fondo de investigación a los intereses del gobierno de turno?

El Fondecyt es un programa de gobierno y siempre lo ha sido. Si lees los documentos de cuando se creó, la razón era porque el país necesitaba todas las entidades que hacen investigación para ciencia y tecnología.

¿Y cómo se debería, entonces, definir las necesidades en base al Fondecyt de postdoctorados?

En primer lugar, creo que hubo una mala explicación desde nuestra parte de lo que era. Hemos visto noticias que cortamos las humanidades, y eso no es cierto. En las prioridades, por ejemplo, las primeras son capital humano, educación, alfabetización. O sea, no hay nada más humano que eso. Si nosotros no nos adelantamos a estos temas vamos a tener más desempleo. Necesitamos proyectos de investigación que evalúen, con chilenos y gente que vive acá, qué trabajos pueden reconvertir eso.

¿Pero qué garantías podría tener un investigador de filosofía, historia, sociología o literatura para competir de igual a igual en condiciones con proyectos que usted mencionaba? ¿Cómo explicar que no están siendo excluidos?

Es que no están excluidos porque, por fórmula, el 70% intencionado es ‘hasta eso’, y ellos pueden competir porque los grupos de evaluación son los mismos y no se ha cambiado el sistema de evaluación. Aparte de eso, hay 3 áreas extremadamente humanas y basadas en ciencias sociales. Acá también hay un debate mucho más amplio, que es cómo interactúan las humanidades con las otras ciencias más técnicas. Y en IA es muy claro hoy y tal vez con las otras no, pero el Futuro del Trabajo, por ejemplo, es un área en boga donde las humanidades y las ciencias sociales son los que lideran esa conversación.

¿Qué tendría que ocurrir para que modificara las bases antes de adjudicar el concurso? ¿O esta decisión ya está tomada?

Nosotros ofrecimos al Cruch la posibilidad de darnos una contrapropuesta, y ellos no nos dieron una. Para evaluar algo necesitamos una contrapuesta.

Este jueves está convocada a una reunión con todas las academias a través del Instituto de Chile.

Sí, estaba convocada hace mucho tiempo.

¿Y lo que digan ahí puede servir de insumo para hacer algún tipo de modificación?

Yo he conversado con los científicos muchísimas veces, constantemente me estoy juntando con ellos, pero al final esta es una decisión que no es arbitraria. Está basada en datos. En Chile no hemos invertido en proyectos de minería. La libre expresión siempre va a estar, pero en un postdoctorado, que es un programa que inserta a un nuevo doctor en una línea de trabajo, el país debe ser más estratégico.

Ministra Ximena Lincolao. MARIO TELLEZ

También se estableció que los investigadores extranjeros deben contar con residencia definitiva para poder postular ¿No cree que Chile corre el riesgo de volverse menos atractivo para captar talento internacional, justo cuando necesita fortalecer esta masa crítica de investigadores que usted menciona?

Chile tiene más de mil doctores desempleados, está graduando 1.300 al año y tiene 260 cupos el Fondecyt de postdoctorados. Con el costo que tiene este programa creo que la inversión debería estar en los chilenos. Los extranjeros vienen y se van y este programa no es de internacionalización, como otros que sí tenemos. Más importante es pensar si estamos desarrollando las capacidades que Chile necesita. Y ese es el ángulo que Chile debe tomar, porque es el ángulo que tienen los otros países. Nosotros estamos compitiendo globalmente. Hoy día no es como era antes, que solamente con exportar materia prima podía mantenerse el país.

La crítica de fondo es que el gobierno estaría reemplazando una política basada en evaluación de pares por una política de prioridades definida desde el Ejecutivo.

La evaluación por pares sigue.

Pero también basada en prioridades definidas. Si el día de mañana este u otro gobierno determina que sus prioridades son otras, ¿usted considera legítimo que también se pueda reorientar el Fondecyt?

El de postdoctorado, sí, porque es un programa para doctores recién graduados que inician su carrera y tienen un proyecto pagado por el gobierno por tres años para hacer un estudio en un área específica. Y los tiempos cambian. Los gobiernos van a enfrentar diferentes desafíos. Es muy distinto hacer un cambio así en el Fondecyt Regular o en el de Iniciación, porque esos son de investigación básica o aplicada. Pero un programa de postdoctorado es muy parecido a un programa de una beca al extranjero, donde el gobierno debe ser estratégico en cómo está potenciando sus propias capacidades al invertir en una persona. Hay que enfocarnos en los chilenos y, con la cantidad de oportunidades que dejamos abiertas, enfocarnos en áreas estratégicas.

¿Es posible demostrar que financiar postdoctorados en las áreas prioritarias que establecieron aumentaría las probabilidades de empleo de un investigador? ¿O esto es, más bien, una hipótesis?

Debería aumentar, porque hoy solamente el 7% de los doctores trabaja en empresas. Pero en otros países son mucho más altos, y los salarios son mucho más altos también.

Pero hasta ahora, ¿hay evidencia empírica que diga que el sistema laboral chileno puede absorber estos postdoctorados que se quieren potenciar?

Sí, tenemos datos. Por ejemplo, del mánager general de Mercado Libre que tenía trabajos en ingeniería y se los dio a países vecinos porque no pudo contratar en Chile. Entonces, sí, nosotros necesitamos más capacidad, más desarrollo de chilenos.

¿Esta política cuenta con el respaldo del presidente Kast? A él se le criticó cuando dijo que habían estudios que quedaban empastados en un libro, pero no generaban empleo.

Tenemos absoluto respaldo del Presidente. Este tipo de política es de sentido común. Si nosotros somos el primer país minero del mundo, segundo de litio, segundo de salmón, tenemos la Antártica, tenemos un Centro Espacial Nacional, como 5 satélites volando y 7 en construcción, necesitamos desarrollar esa capacidad técnica. Hay mucha oportunidad ahí.

¿Y se manejó en alguna ocasión evaluar esta política mediante otro mecanismo, por ejemplo, el Fondo de Fomento al Desarrollo Científico y Tecnológico (Fondef)?

Un Fondef no es un doctor, porque acá estamos invirtiendo en una persona. Esta es una persona que se acaba de graduar de doctor y el objetivo del decreto del Fondecyt de postdoctorado es inserción laboral e impulsar su liderazgo científico. Ahora, que se haya usado de otra manera, es distinto, pero ese es el objetivo, y como ministerio tenemos la obligación de buscar balance.

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