Andrea Gallardo, emprendimiento Ananda, Valdivia

Gracias al Concurso Nacional Desafío Emprendedor, Andrea pudo concretar uno de sus mayores sueños: trabajar con mujeres privadas de libertad de la cárcel de Valdivia, y así ayudar a la reinserción social.


"Ananda", que significa felicidad suprema en sánscrito, nace desde una íntima conexión con el medioambiente, basada en el respeto a la naturaleza, y consiste en la elaboración de vestuario femenino sustentable, confeccionado con algodón orgánico certificado y teñido con hojas, flores y frutos del bosque valdiviano.

Su fundadora, Andrea Gallardo, quien nació en Valparaíso y llegó hace 12 años a Valdivia para comenzar una nueva vida junto a su marido, dio sus primeros pasos creando prendas de vestir y accesorios en fieltro, teniendo gran acogida por parte de sus clientes y apareciendo en revistas como "Paula" y "Ya", además del Diario Austral.

Al mismo tiempo, abrió una tienda con una socia y comenzaron a impartir diferentes tipos de talleres para la comunidad. Años después, tuvo a su primera hija, Antonia (6), y luego a Gaspar (4), quienes son el motor para su desarrollo profesional. Por un tiempo, se dedicó exclusivamente a la maternidad.

En 2014 decidió retomar su emprendimiento y junto a dos amigas, ganó un concurso del Consejo de la Cultura, que le permitió exponer sus productos en la "L'Artigiano in Fiera", la feria de artesanía más grande del mundo, que se realiza en Milán.

Para Andrea, "Ananda" no solamente busca vender prendas que no atenten contra el medioambiente, sino también entregar un mensaje para concientizar sobre la contaminación que genera la industria de la moda. Es por esto que el vestuario que ofrece es atemporal y sustentable, con el objetivo de proteger los recursos naturales.

Gracias al Concurso Nacional Desafío Emprendedor, Andrea pudo concretar uno de sus mayores sueños: trabajar con mujeres privadas de libertad, de la cárcel de Valdivia, y así ayudar a la reinserción social. Durante las actividades que se llevaron a cabo, compartió con una de las asistentes sociales que trabajan en el centro penitenciario, lo que le permitió conocer a una de las internas, quien hoy es parte de su equipo.

Su mayor énfasis al momento de vender sus productos, consiste en destacar el aporte cultural de esta técnica que rescata antiguas tradiciones, y explicar al cliente que es un trabajo hecho a mano y que no contamina.

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