Geoturismo: lo nuevo de O’Higgins

Más de 190 millones de años de historia geológica pueden apreciarse en una serie de sitios en la cordillera de la Región de O’Higgins, que explican cómo se dio origen al paisaje actual. Atractivos que se suman a excursiones y gastronomía con sabores de campo.

Cuesta creer que hace millones de años en Chile había un clima tropical, o que se paseaban enormes dinosaurios, o que el mar dominaba las tierras donde hoy se encuentra la cordillera de los Andes. Un territorio que ha sido moldeado por millones de años para dejarnos volcanes, fiordos, campos de hielo, desiertos, valles, una larga franja costera, ríos, lagos y la cordillera de los Andes como columna vertebral. Y si se sabe buscar entre todo este mix de geografía, hay miles de huellas que nos permiten conocer y estudiar ese pasado y entender por qué Chile hoy se ve como se ve y es tan rico en recursos minerales, por ejemplo.

Desde el mundo de la geología se habla de geositios que, en palabras muy sencillas, son lugares que presentan un valor singular y único por sus características, como los Géiseres del Tatio, la Portada de Antofagasta, Las Termas del Flaco, la Catedral de Mármol en Aysén, o Laguna Amarga en el Parque Nacional Torres del Paine. Sitios que, sin duda, están vinculados al turismo o tienen el potencial de estarlo.

A pesar de que es un concepto nuevo, a nivel internacional el geoturismo es una actividad que avanza rápidamente. De hecho, desde el 2015, la Unesco creó su nuevo Programa Internacional de Ciencias de la Tierra y Geoparques y ya se han establecido 120 sitios alrededor del mundo, la mayoría de ellos en Europa y China, administrados bajo un concepto global de protección, de educación y de desarrollo sostenible. En Chile estamos un poco más atrás. Aún está en proyecto el Geoparque Kütralkura en la Región de La Araucanía, pero sí han surgido nuevas iniciativas y el geoturismo comienza a sonar como algo real y no como un lejano concepto científico.

Una de estas iniciativas es el proyecto Geoturismo en la Cordillera del Libertador , desarrollado por el Instituto del Patrimonio Turístico de la Universidad Central de Chile y financiado por el Gobierno Regional de O’Higgins. El proyecto se enfocó en identificar los sitios geológicos más importantes de la zona cordillerana y precordillerana de las comunas de San Fernando, Machalí, Requínoa, Rengo y Codegua, para fortalecer la oferta turística.

El potencial de la zona andina de esta región es enorme. Su historia geológica tiene más de 190 millones de años, que hoy se muestra en una serie de sitios, aspectos culturales e históricos, que explican cómo se dio origen al paisaje actual.

Codegua
Partimos el día temprano. Verónica Valdivia nos espera en su casa de Codegua con un desayuno campestre capaz de levantar a un muerto. Pan amasado recién salido del horno, huevos revueltos de un color tan intenso que las yemas parecen zapallo, kuchenes caseros, queso fresco y mermeladas de campo deleitan al grupo. Luego llega su marido, Miguel Castro, quien espera junto a sus caballos para una excursión por senderos cordilleranos y que se inicia en las afueras del tradicional hotel La Leonera. La cabalgata se hace a un ritmo pausado, vadeando un pequeño estero e internándose por antiguas rutas de arrieros, trayecto en el que se pueden observar recurrentes huellas de origen glaciar que también son evidentes en buena parte de los valles cercanos. Miguel, que forma parte de una familia de tradición arriera y lleva más de 20 años recorriendo esos caminos, cuenta que realizan excursiones de varios días hacia los sitios en que se desarrollan las veranadas y en las que no falta ni la guitarra ni el cordero al palo. Esta es una ruta más corta, de un par de horas recorriendo hermosos paisajes, pequeñas quebradas y con estupendas vistas al estero Codegua. Según el guía, éste “era el camino de los huachucheros, aquellos contrabandistas que llevaban diversos productos y, especialmente alcohol, a la mina El Teniente”. Así, animada por historias y anécdotas, esta ruta puede ser hecha sin problemas por grandes y chicos, aun cuando no tengan experiencia con caballos.

Una de las cabalgatas que se realizan en codegua.
Una de las cabalgatas que se realizan en Codegua.

Río de Los Cipreses
Rosario Urrea es una fanática del trekking, pero una lesión a la columna la obligó a moderar la intensidad de su afición. En una de sus excursiones a la Reserva Nacional Río de los Cipreses descubrió Chacayes, una pequeña localidad que está justo antes de la reserva. Allí remodeló una vieja casona y la convirtió en el refugio Café y Encuentro Río Cipreses donde hoy ofrece alojamiento en habitaciones privadas y compartidas y un café donde elaboran preparaciones con productos locales. “La miel es orgánica, el queso sé de dónde viene y cómo lo hace la señora Salomé, lo mismo que el pan artesanal, trabajar productos de la zona es algo que me propuse y seguiré haciendo”, dice Rosario.

Para ella, el enfoque geoturístico también es una novedad, pero que le hace mucho sentido. “El montañismo lo practiqué siempre, pero no conocía el geoturismo, que es un vocablo mucho más amplio porque incluye a la población, incluye la historia de un lugar, su cultura, todo lo que uno veía por separado se engloba y adquiere más fuerzas”, dice.

En la reserva Río de los Cipreses, tras conocer su didáctico y bien montado museo con prácticamente todas las especies que habitan en el sector como águilas, loros tricahue, guanacos y pumas, emprendemos un trekking por el sendero Los Peumos. En alrededor de una hora y media a mediana intensidad, este sendero nos permite caminar entre numerosas especies de flora nativa, entre peumos, quillayes o guindillas. La reserva es un lugar único de bosque esclerófilo, donde además es posible visualizar con facilidad una serie de elementos geológicos con alto potencial de desarrollo, como los valles hidrográficos que dan nacimiento a la cuenca del Cachapoal, petroglifos, antiguos glaciares y las claras huellas de cómo la cordillera ha ido evolucionando. Una pequeña cascada y un mirador con una impresionante vista al cajón del río Cachapoal coronan el recorrido.

la fachada del refugio café y encuentro en río Cipreses.
La fachada del refugio café y encuentro en río Cipreses.

La caminata abre el apetito, por lo que nos trasladamos a El Alero de Corrales, donde la señora Chepita -María Angélica Osorio- prepara un charquicán único, tan sabroso que fue ganador en el Festival del Charquicán que se hace en Machalí. Claro que, para probarlo, hay que anunciar la visita con al menos un día de anticipación. Comida chilena, pan amasado, pebre y jugos naturales también ofrece Chepita, todo con sabores caseros y de campo.

Huellas de dinosaurios y corales
Llegar a las Termas del Flaco ya es una aventura en sí misma, sorteando un angosto camino cordillerano que lleva hasta los 1.750 metros de altura, junto al río Tinguiririca. En lo alto hay que olvidarse de la señal de celular o la luz eléctrica (solamente disponible un par de horas por generador) y concentrarse en descansar y relajarse en sus aguas termales, o salir a explorar, junto a guías, para descubrir cómo era este lugar hace 150 millones de años.

Las huellas de dinosaurio en Termas del Flaco.
Las huellas de dinosaurio en Termas del Flaco.

Antes del amanecer, comenzamos a caminar con Simón Céspedes y Pedro Hevia, quienes se han especializado en la historia paleontológica de este lugar. Provistos de bastones de trekking y una mochila para portar agua, gorro para el sol y un snack, iniciamos el ascenso en zigzag por un empinado acarreo de piedras, un recorrido de cerca de tres horas y mediana intensidad. El frío cordillerano comienza a pasar cuando el sol empieza a colarse entre las montañas, tiñendo todo el valle de tonos cálidos.

Seguimos ascendiendo hasta llegar a un sector donde se ven corales fosilizados, lo que demuestra que hace millones de años este sitio era un mar subtropical. Pero lo que más impresiona son las huellas de dinosaurios impresas en una ladera. Se trata de pisadas de terópodos, saurópodos y ornitópodos que, según teorías científicas, se reunían al borde de una laguna costera para tomar agua y huyeron por una explosión volcánica, dejando decenas de huellas impresas sobre el barro. Las cenizas arrojadas por la explosión cubrieron por completo estas antiguas pisadas, conservándolas en perfecto estado hasta hoy.

DATOS

Ecocabalgatas Codegua
Verónica Valdivia,
Miguel Castro,
www.ecocabalgatascodegua.cl
www.facebook.com/
Ecocabalgatascodegua;
Cel.: 92654081 / 63079736.

Café y Encuentro Río Cipreses
Rosario Urrea, Camino a la Reserva 102F, Chacayes; Cel.: 9 9529 0468 www.riocipreses.cl

El Alero de Corrales
María Angélica Osorio, Chacayes Parcela 5; Cel.: 9 9667 8566.

Guías de turismo Termas del Flaco
Pedro Hevia,Cel.: 9 89940426,
pedrohevia72@gmail.com; Simón Céspedes,
Cel.: 9 53035997,
paliohiktrek@gmail.com.

Termas del Flaco
Se ubican a 77 km de San Fernando. Abren de septiembre a marzo, dependiendo de las condiciones del camino. Arriba existe una variada oferta de alojamientos.

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