Patricio Guzmán, documentalista: "La Batalla de Chile nunca se transmitirá por televisión abierta"

El ganador de un Oso de Plata en Berlín por el guión de El botón de nácar, explica las motivaciones detrás de su trabajo.




Patricio Guzmán (1941) tiene una voz quieta, de ritmo reposado, llena de pausas. Una voz que no varió, incluso cuando el domingo pasado subió al podio del Festival de Cine de Berlín a recibir su primer Oso de Plata por el guión de su película: El botón de nácar. Allí, el autor de La batalla de Chile agradeció a su equipo, sobre todo a su esposa y productora del filme, Renate Sachse.

Radicado hace 12 años en París, Guzmán es el principal estandarte documental chileno en el extranjero. Trabajos como En nombre de Dios (1987),  Chile, la memoria obstinada (1997) o Nostalgia de la luz (2010), ya han sido premiados en festivales como el de La Habana, Tel Aviv, Valladolid y Toronto. Ahora, el fundador del Festival Internacional de Documentales de Santiago (Fidocs), se convierte en el segundo documentalista en ser premiado en Berlín.

¿Fue sorprendente para usted recibir el Oso de Plata?  

Sí, sólo hubo uno antes, en los años 80, para Errol Morris. De todas maneras creo que no estuvo bien que yo y Pablo Larraín fuéramos al mismo festival sin saberlo. Hubiera sido mejor que nos repartiéramos, que yo fuera a Cannes y Pablo a Berlín, para tener mejores posibilidades. Mis últimas cinco películas estuvieron en Cannes; tengo muy buena relación con ese festival. La película iraní que ganó en Berlín, Taxi, fue obviamente un premio político; podríamos haber llegado aún más lejos si hubiéramos hecho una estrategia con Pablo.

¿Vio la película de Larraín, El Club?

No,  ni él la mía, estábamos muy ocupados los dos en otras cosas.

Pero conoce su cinematografía...

Sí, y la que considero buena, profunda, extraordinaria, es Tony Manero, donde se refleja el oscuro clima que creó Pinochet. Esa película me golpeó profundamente y desde ahí comencé a admirar a Pablo. Estamos en el mismo barco.

El botón de nácar es la segunda parte de una trilogía, que partió con Nostalgia de la luz, inspirada en el desierto y que cerrará con un filme sobre la Cordillera de los Andes. En ésta, el cineasta usa el agua para hablar de dos hechos históricos que no se conectan a simple vista: el exterminio de indígenas en la Patagonia a fines del siglo XIX y los detenidos desaparecidos durante la dictadura de Pinochet.

¿Cómo nació el argumento de la película?

Yo quería extenderme sobre el tema del agua, porque me servía como un leit motiv para abarcar los otros. Leí que cualquier movimiento en la superficie del agua está afectado por un cuerpo celeste, no sólo la luna,  lo que significa que el intermediario entre nosotros y el cosmos es el agua. Esa fue una idea clave. Comencé por eso y luego seguí por las etnias...

¿Cómo fue conectando las dos historias?

Escribo mucho y voy buscando relaciones  de una cosa con la otra. Descubrí entonces que un riel en Villa Grimaldi, con el que se empujaban los cuerpos de las víctimas al fondo del mar, tenía adosado un botón  y luego escuché la historia de Jemmy Button, un indígena fueguino que también pierde su vida a cambio de un botón. Y el último motivo es mi propia vida, yo salpico recuerdos de mi infancia que ayudan a cohesionar el tema.

¿Cuál fue el momento del rodaje más importante para usted?

Encontrar a Gabriela Paterito, de la etnia kawéskar fue un momento de gran ilusión. Una señora que ha vivido aislada y que sabía contar la historia de su etnia; de cómo cruzaban  el Cabo de Hornos en canoa, de remar miles de kilómetros. También hubo experiencias difíciles, como navegar a través de canales y luego salir a mar abierto. Nadie del equipo tenía experiencia, nos salvaron los capitanes,  un neozelandés y una canadiense.

¿Cuándo se podrá ver en Chile El botón de nácar?

Estará en Fidocs, pero es muy tarde, recién en septiembre. Quiero que se vea en el cine, conseguir acaso dos salas, para que se vea por más tiempo, pero hay que buscar distribuidor.

La batalla de Chile, que está en todas las listas de los mejores documentales de la historia del cine, jamás se ha presentado en la televisión chilena....

¡Ni lo hará! Recién cuando esté muerto y cuando lo estén todos los que participaron en el Golpe, se dará. Están todos los demócata cristianos vivos, desde Hamilton pasando por Aylwin, en fin, todos los de la  plana mayor de la Democracia Cristiana, ellos son responsables del Golpe también y si se muestra con el detalle que lo muestra La Batalla de Chile, no da muchos dividendos políticos. ¿Cómo se explica que Nostalgia de la luz tuvo en Francia, 80 mil espectadores y en Chile sólo 7 mil?

¿Qué documentalistas chilenos le interesan?

Espera... (desaparece para preguntarle a su mujer por el nombre ),  Marcela Said que  hizo un documental que se llama El Mocito y que es casi una versión de Tony Manero, es extraordinario. Admiro mucho al pequeño movimiento de documentalistas chilenos, serán entre 15 y 30 personas, no es tan pequeño, pero es un grupo heterogéneo, muy creativo y que tienen muchos temas. Hay una contradicción, porque a pesar de que el Estado los financia, la televisión los niega y no los exhibe. El problema es que con el tiempo las copias en DVD se agotan y el documental prácticamente desaparece.

¿Su próximo trabajo será sobre la Cordillera de los Andes?

Puede que sea ese el punto de arranque, pero hay que encontrar una historia y eso no es fácil. Podría haber sido con el cruce de la cordillera de Neruda, pero eso sería hablar de Neruda y no de la cordillera.

Pero volverá al tema de la memoria

¡Sin duda! Estoy atrapado en eso, nunca voy a salir de ella. Me apasiona. De la memoria depende el futuro de Chile.

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