Psicoterapia reichiana, trabajando con la energía corporal

Este tipo de terapia ayuda a desbloquear la energía reprimida en la edad temprana.

Wilhelm Reich es considerado el fundador de las escuelas terapéuticas con orientación corporal. Usó las teorías de la sexualidad de Freud como base para sus estudios relacionados con el bloqueo de sentimientos considerados “negativos”, los que señalan que el cuerpo tiene una coraza muscular que protege y al mismo tiempo limita al organismo; y diferentes segmentos corporales que están asociados con la maduración ontogénica humana (del organismo).

Reich señalaba con esto que el cuerpo se contrae en una posición de defensa para evitar que algunos sentimientos no deseados estén presentes en la conciencia. Por lo que cuando esos comportamientos defensivos se mantienen durante un largo período, la contracción se vuelve crónica y los músculos entonces formarán una coraza que sólo se disuelve mediante una vuelta a la pulsación natural del organismo, lo que la psicoterapia reichiana ayuda a devolver.

En este tipo de psicoterapia, Reich postulaba que el terapeuta no debía mantener una distancia psicoanalítica respecto del paciente, sino que participar de forma más activa, trabajando con él frente a frente, conociendo la expresión de su rostro y su lenguaje corporal.

De esa manera impulsó que sus pacientes articularan su movimiento con lo que expresaban, para así obtener una imagen más clara de las emociones inconscientes que implican ciertos movimientos.

PSICOTERAPIA REICHIANA
Por lo demás, Reich consideraba que la respiración también tiene una implicancia relevante en la psiquis de los pacientes y les indicaba que respiraran de forma relajada y profunda, y que abrieran todo el camino hasta la zona genital. Por ejemplo, demostró que los seres humanos producen grandes cantidades de energía durante el orgasmo, y llegó a la conclusión de que la energía orgásmica tiene una gran importancia para el bienestar. Ya que la bioenergía en el organismo del individuo es un aspecto de una energía universal que está presente en todas las cosas.

Para Munich Vieira Santana, psicoterapeuta caracteroanalítico del Instituto Chileno Reichiano, “al contrario de una gimnasia, de una yoga, que son terapias corporales, el objetivo ahí (en la psicoterapia reichiana) es mejorar la salud emocional y psicosomática. El objetivo del terapeuta siempre depende del paciente, entonces si él quiere trabajar algo más focalizado o específico, se diseña un tipo de terapia que se llama “Psicoterapia Breve Caracteroanalítica” y vamos a trabajar con focos, con un tiempo más acotado al conflicto”.

La sicóloga explica, sin embargo, que hay pacientes que necesitan trabajar la estructura de su personalidad de una forma más global y profunda, entonces se realiza una “Vegetoterapia Caracteroanalítica”, terapia de tiempo abierto que tiene como objetivo encontrar la potencialidad máxima de cada estructura humana. Y de esa manera el cuerpo se aborda de forma distinta.

ENERGIA PULSATIL
Según la especialista la gran explicación de todo es que cuando uno nace tiene una energía pulsátil, pero la persona va pasando por diversas situaciones en el desarrollo que la hacen reprimir su energía y emociones. “Entonces, dependiendo de las fases del desarrollo donde se da esa represión, se crean determinados conflictos. Los traumas pueden ser en la vida intrauterina, primeros meses de vida, en la fase oral de amamantamiento, en el destete, entrada al colegio, y en la fase genital con un conflicto más relacionado con la sexualidad, etc. Creando bloqueo o dejando huellas para un determinado tipo de estructura”, asegura Santana.

Por lo que esa energía reprimida hace que el paciente no pueda funcionar plenamente, la psicoterapeuta corporal señala que esto se debe a que en vez de que el individuo esté con su energía distribuida por todo el cuerpo, está más en unos sectores que en otros o simplemente tienen una energía muy débil o desorganizada.

“Por ejemplo, alguien que tiene un bloqueo en el primer segmento del cuerpo que son los ojos y los telereceptores, entonces en esa persona el contacto con el mundo está alterado, cómo lo percibe, cómo lo siente, cómo lo ve, y eso tiene relación con una fase del desarrollo, donde ha vivido un trauma o una represión emocional o un encogimiento de sus pulsaciones naturales”, explica la sicóloga.

DESBLOQUEAR
Según Santana, el bloqueo puede ser por diversos motivos, como el que la mamá vivió un embarazo de forma muy angustiada, sin energía o que coincidió con situaciones traumáticas como por ejemplo la muerte de un familiar. “También puede ser por una mamá que estaba ahí, pero que no estaba completamente disponible, entonces ese bebé no pudo satisfacer su necesidad oral, su necesidad de contacto con la madre y eso queda ahí como una huella”, considera la profesional.

Para superar estas carencias o represiones, la especialista asegura que los cambios ocurren cuando el paciente desbloquea la energía y devuelve una funcionalidad a ese órgano que está bloqueado con exceso o falta de energía. Sin embargo, ese trabajo reparador no sólo requiere de un equilibrio de las pulsaciones en su cuerpo, sino que también tiene que existir la liberación de un conflicto emocional.

“El desbloqueo corporal tiene una relación con lo emocional, si se trabaja uno se va a trabajar el otro. Porque cuando estamos en algún movimiento con el paciente, porque lo que hacemos nosotros es un ejercicio que llamamos de movimientos neuromusculares, y en la medida en que vamos trabajando esos movimientos, el paciente puede ir desbloqueando el órgano o segmentos del cuerpo. En el trabajo con el ojo por ejemplo, puede sentir dolor, mareos, náuseas. Y también puede sentir mucha pena, mucho miedo, y eso se trabaja hasta que el paciente pueda volver a sentir el placer natural que este movimiento. A esto se llama devolver la funcionalidad a un segmento corporal”, señala Santana.

MIEDOS
La terapeuta asegura que las personas pueden tener una memoria cognitiva de la infancia cero, por lo que se podría trabajar con o sin recuerdos de una etapa temprana de la vida. Pero siempre habría una memoria celular donde están guardadas las sensaciones de lo vivido. Aunque ese viaje por la historia personal, además de ser profundo puede parecer muy doloroso, al darse cuenta de las cosas que se tuvieron que reprimir de niños.

Santana explica entonces que “rescatando esa sensación que todos tenemos, pero que la amortiguamos para no sufrir, vamos recuperando capacidad de pulsación, de escuchar nuestras necesidades, de no meterse en los conflictos que nos hacen enfermar y en relaciones que nos repiten la historia y nos enferman, que nos hacen sufrir; sentimos menos miedo de la vida y del placer”.

De acuerdo a la terapia reichiana, el miedo es una sensación que está presente siempre, ya sea el miedo al abandono, a la energía más sexualizada, a los cambios, a lo social o al rechazo.

Pero para enfrentar esos miedos, los terapeutas corporales que siguieron los postulados de Reich ayudan a los pacientes a entender lo que significa liberar esa emoción, a través de conversaciones, pero también a través de movimientos corporales que permiten una mejor respiración, o como señala Santana, simplemente soltar un poco más la agresividad y reforzar el “yo”.

DIVAN REICHIANO
El psicoanálisis tiene como eje central el diván, donde el paciente se recostaba para hablar a un terapeuta ubicado detrás de él, un escenario clásico donde la estrategia era excluir al psicoanalista del proceso.

En cambio, el diván rechiano no es como el del psicoanalista, ya que para la terapia se necesita de un colchón alto, que tenga aproximadamente la misma altura de la silla del terapeuta y un espacio donde el paciente pueda expresarse. “Hay movimientos y ejercicios que tienen que ver con vocalización, entonces tiene que tener una privacidad, no puede ser en boxes, ahí el trabajo sería mucho más breve, más puntual”, explica la sicóloga Munich Santana, quien también afirma que los terapeutas deben adaptarse a las circunstancias dónde se trabaja.

TERAPIAS GRUPALES
Esta adaptación, por ejemplo, se da en las denominadas terapias grupales. Para la especialista, “el trabajo grupal lo veo como muy bonito también, porque te da la posibilidad de trabajar con cosas que sólo se pueden trabajar en grupo, que nunca se podrían trabajar en una terapia individual, que es el conflicto social que es cada día más fuerte en los días actuales”.

Y es que la terapeuta reichiana considera que actualmente los sistemas humanos están cada vez más enfermos, como las relaciones familiares o de trabajo, por lo que la gente tiene entonces más dificultad en lo social.

En las convocatorias que se hacen para practicar estas terapias, la sicóloga cree que las personas entran muchas veces para conocer las técnicas y otras para trabajar realmente cosas personales que a la vez tienen que ver con lo grupal.

“También en el trabajo de grupo hay un momento de encuentro, de conversar, de plenario, y hay un momento que es más de ejercicios, de movimientos, de vivencias, pudiendo utilizar muchas técnicas de la sicología. Pero también hay momentos donde trabajamos en grupo los movimientos que se propone en la terapia individual, algunos de los movimientos que se proponen en la terapia individual”, concluye la especialista en psicoterapia de orientación reichiana.

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