Recuerdos del arquero más longevo

Autor: Chomsky

Jugó hasta los 47 años. Se hizo arquero por Sergio Livingstone después de verlo en el Sudamericano de 1941 y dice que lo que atajó el Sapo en el torneo de 1945, ambos en Santiago, es imposible de repetir. Raúl Ernesto Coloma Rivas nació el 9 de julio de 1928 (cumplió 88), medía 1,79 metros y pesaba 76 kilos, se formó en Unión Española (1943 a 1949), debutó en Ferrobadminton (fusión de Ferroviarios y Badminton) y actuó allí desde 1950 a 1964. Defendió a Municipal (1965 a 1967), se recalificó amateur (1968 a 1970) y retornó a Ferroviarios, ex Ferrobadminton (1971 a 1975). Fue seleccionado desde 1955 a 1960.

“Somos nueve hermanos. Mi padre, Ernesto, era half de Maestranza Atlético y en el barrio jugaba con los hermanos Arellano, Cantimplora Olguín y el Camión Flores. Me enseñó a achicar de costado, con las manos detrás de la pelota. En esa época, los arqueros se lanzaban de cabeza a los pies de los delanteros. Hernán Fernández lo hacía sin lesionarse, en cambio René Quitral y después Constantino Zazzali recibían golpes”.

“Cuando enfrentaba a un atacante, le amagaba a un lado y me movía hacia al otro, pero atento a devolverme si era necesario. El arquero debe tener cachativa y siempre se aprende. Por ejemplo, a dar un paso hacia delante y de ahí la estirada. Así se achica el ángulo y se logra más alcance”.

“En el sudamericano de 1955 compartíamos habitación el arquero Francisco Nistche, Guillermo Díaz Carmona y yo. En la hora de siesta, las piernas del flaco Nistche quedaban 20 centímetros afuera de la cama. Mientras él roncaba, le llenamos el cuerpo con flores recogidas en la casa y le pusimos cuatro velas encendidas. Cuando abrió los ojos, todo el plantel estaba mirándolo. Él se impresionó y creyó que estaba soñando, hasta que las risas lo despertaron. No nos volvió a hablar…”.

“La cancha de Ferrobadminton, en el estadio San Eugenio, estaba orientada de cordillera a mar, y no de Norte a Sur como la mayoría. Como yo era el capitán, elegía jugar el primer tiempo en el arco de cordillera, contra el sol, pero cuando estaba más alto. En el segundo tiempo, me tocaba el arco de mar, y el sol le daba de frente al otro arquero, aunque usara jockey. Además, a esa hora corría más viento y yo lo aprovechaba para sacar largo y habilitar a mis delanteros Gabriel Lamas, Mario Lorca y Alberto Focchi. Así anotamos varios goles”.

“En enero de 1955, Universidad Católica fue campeón de 1954. En diciembre de 1955, Ferrobadminton y Universidad Católica definieron en el Estadio Nacional quién bajaba a segunda división. Luis Tirado era el entrenador de otro club, pero dirigió a Ferrobadminton y preparó el partido dos semanas a puertas cerradas en San Eugenio sin que nadie se enterara. Nuestro volante central era el argentino Óscar Ledesma, quien imitaba a Pipo Rossi, se engolosinaba con la pelota y todo el juego pasaba por él. Tirado le dijo que no le iba a dar ninguna instrucción, que hiciera lo que hacía siempre, pero ahora con la camiseta 9, la del centrodelantero. La táctica funcionó, empatamos 4-4 con dos goles de Ledesma y con ese resultado Universidad Católica descendió”.

“Yo tenía ubicación y fui muy tenaz, con deseos de superarme siempre, por eso pude estar 25 años en el fútbol y jugar hasta los 47 años. En Ferroviarios hicimos campañas espectaculares en 1972 y 1974 y estuvimos a un paso de subir. En los martes del Ascenso que se jugaban en el estadio Santa Laura, enfrenté a Santiago Morning que tenía en el arco a Adán Godoy y su suplente era mi hijo: Luis Ernesto Coloma”.

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