Columna de Camilo Feres: Binomio por conveniencia

José Antonio Kast nuevamente arremetió contra el Presidente Boric. Esta vez, por declaraciones desde Europa. (Fotos: Aton / Presidencia)

La idea de reeditar un binomio Boric-Kast -que está en la base del triunfo del hoy presidente en la pasada elección- se está volviendo cada día que pasa más atractiva: por una parte, agrega tensión a las huestes opositoras al tiempo que aglutina a las propias.



Durante años la política estuvo dominada por el duopolio Bachelet-Piñera. Ambos fueron presidentes dos veces; ambos fueron candidatos en contraste y oposición al otro y, con base a esta dialéctica, los dos se mantuvieron como persistente alternativa para una siguiente saga. De hecho, hasta su trágica muerte Sebastián Piñera mostraba una ascendente presencia en encuestas, mientras que Bachelet ha continuado, ahora de forma más tenue, en la misma trayectoria.

Es probable que algo de esta polaridad ronde en la cabeza de José Antonio Kast cuando sale en busca de una confrontación directa con el Presidente Boric. No es un misterio que el líder republicano ha cedido mucho de su posición expectante como candidato a razón de la derrota de su proyecto constitucional y de la consolidación de Evelyn Matthei como candidata más fuerte en la oposición.

Pero aquellos vientos desfavorables para el líder de la ultraderecha local podrían estar comenzando a cambiar. Por una parte, Matthei, ya vestida de candidata de su coalición, ha debido mezclarse crecientemente en debates políticos grises y la falta de proyectos nítidos en sus partidos probablemente la obligue a inmiscuirse aún más en esas cocinas que el electorado tanto desprecia. Sumado a esto, las develadas ganas del alcalde Carter de competirle por la nominación seguramente la van a enredar otro tanto en estos días.

Adicionalmente, el cambio en el escenario político que deriva del inicio de la carrera electoral y de la subsecuente retirada de la centralidad del Gobierno, está moviendo la agenda del Ejecutivo y del oficialismo hacia posiciones más polarizantes, un espacio donde tanto el líder republicano como el alcalde desafiante se despliegan con mayor soltura y que probablemente presione a Matthei a subir el tono de sus diferencias con el Gobierno, abriendo con ello un espacio en las audiencias moderadas. Como se sabe, en política, así como en la física, el vacío se llena con gran rapidez.

Al frente en tanto, las cosas también comienzan a cambiar y si bien hasta hace poco para el Gobierno aún era prioritario buscar condiciones para un acuerdo en materias legislativas clave, en la medida en que se desvanece el mandato y se desatan las pasiones electorales ese imperativo es cada vez más relativo. Así las cosas, mientras en el escenario preelectoral al Presidente le convenía un diálogo con la líder de Chilevamos, en búsqueda de un puente con sus parlamentarios, en la actualidad esa posibilidad se ha ido diluyendo.

Así las cosas, la idea de reeditar un binomio Boric-Kast -que está en la base del triunfo del hoy presidente en la pasada elección- se está volviendo cada día que pasa más atractiva: por una parte, agrega tensión a las huestes opositoras al tiempo que aglutina a las propias. Y por otro lado, a la usanza de las series de Netflix, la polaridad entre un protagonista y un antagonista es la vía más simple para justificar la escritura de nuevas temporadas.

Con esto a la vista, y a diferencia de los intentos anteriores, no sería extraño que veamos al Presidente respondiendo cada vez más seguido a las arengas de Kast en primera persona. Mal que mal, todo superhéroe necesita de su némesis para seguir en la pantalla.

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