Columna de Ignacio Sánchez y Luz Montero: Aprendizaje permanente para un futuro incierto

Crédito: Patricio Fuentes.



El auge de la educación online y para toda la vida está muy vinculado a la revolución tecnológica que impone la urgencia de actualizarnos en nuevas competencias y capacidades. A ello se suma un mercado laboral en permanente transformación donde se requiere “reactivar y transformar el capital humano” como lo sostiene el Foro Económico Mundial (WEF); e identificar herramientas para la gestión del talento que se adapten a las necesidades de mano de obra y de sectores específicos de la población. Por ejemplo, para las mujeres el aprendizaje virtual es más accesible que la educación presencial, citando la movilidad, la seguridad y las obligaciones familiares como sus principales factores de decisión. Según datos del Informe de Mujer y Competencias de Coursera, la participación de mujeres que aprenden en línea ha aumentado significativamente y comienza a igualar la participación de los hombres en muchos países; creciendo su participación de un 38% en 2019 a un 45% en 2021.

“El aprendizaje nunca agota la mente”, decía Leonardo Da Vinci y la UNESCO ha integrado ese mensaje al promover una cultura de educación para toda la vida (Lifelong learning). Este concepto considera las motivaciones, habilidades y formas de aprender de una persona, así como el esfuerzo individual y colectivo que involucra ese proceso, incluso en la vejez.

En un mundo cada vez más incierto y volátil –donde abundan los datos- el “aprendizaje activo” se mantiene entre las tres habilidades más demandadas para el 2025. Las personas necesitamos dar sentido a la información y comprender qué es lo determinante para así tener un relato coherente, significativo e innovador que nos permita adaptarnos a la realidad. Y, por ello, se requieren programas para adquirir nuevas competencias (reskilling) o actualizar conocimientos y habilidades para mejorar el desempeño (upskilling). El interés por la digitalización y la tecnología son innegables, pero también tienen un rol muy importante las llamadas habilidades transversales: el pensamiento crítico, la resiliencia, la creatividad, la inquietud e iniciativa y la inteligencia emocional, entre otras.

Una propuesta que considere lo anterior aporta a un cambio cultural que nos facilitará la internacionalización para crecer como sociedad y como personas en un mundo global y multicultural. Ello también atraerá talento y conocimiento interdisciplinario, y podremos transferirlo a quienes lo necesiten. De esta manera y gracias a la tecnología, hoy es posible tomar un curso o un magíster desde cualquier lugar del mundo y contar con profesores y expertos nacionales o internacionales sin importar el lugar en dónde estemos.

La formación online nos acerca más a la comunidad y a las empresas para mejorar la empleabilidad de sus trabajadores; y contribuye a formar un ecosistema más dinámico, transversal y colaborativo con las necesidades de diversas personas, sectores e industrias. Este aporte no es menor en un contexto mundial complejo y con una situación económica difícil como la actual, donde se espera que el enfriamiento de la economía generará un aumento del desempleo.

El reciente lanzamiento de nuestros primeros Magíster online (Ciencia de datos, Salud pública global y Analítica para los negocios) y el próximo que se iniciará en marzo 2023, en Inversiones y finanzas aplicadas, nos permite proyectarnos en esa línea. Estos postgrados, son altamente innovadores no solo por la modalidad y su orientación a estudiantes de habla hispana de cualquier parte del mundo, sino porque poseen un modelo curricular diferente: siguiendo la modalidad de educación continua, cada uno de esos programas contiene diplomados y cursos en línea gratuitos (MOOCs) en un modelo escalonado e integrado, que permite ir avanzando paso a paso en la formación.

A través de la educación continua online, aportamos a la formación de nuevos profesionales que deberán aprender y reaprender, que contarán con conocimientos de vanguardia, pero también serán flexibles y capaces de adaptarse para enfrentar mejor el futuro. Es atingente recordar a Heráclito hace 2.500 años, cuando dijo “el cambio es la única constante”. Las universidades debemos asumir el desafío de este aprendizaje permanente para un mundo en continuo cambio y evolución.

Ignacio Sánchez, Rector Pontificia Universidad Católica de Chile.

Luz Montero, Directora de Educación Continua UC.

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