Columna de Max Colodro: Reequilibrio



La disputa más emblemática, la que tendrá mayor proyección política, fue finalmente ganada por el candidato DC Claudio Orrego, quien dejó en el camino a la representante del PC y el FA, Karina Oliva. En un desenlace cuyo resultado se dio vuelta en el epílogo, cuando los votos del sector oriente de Santiago -ampliamente favorables a Orrego- hicieron una decisiva diferencia, confirmando que en el actual escenario un sector relevante de la elite ha optado por el más crudo pragmatismo.

La imagen panorámica vino también a confirmar el trasfondo político de lo que estaba en juego en esta contienda. Unidad Constituyente se impuso a nivel nacional con más del 47%, el PC y el FA obtuvieron sobre el 28%, y Chile Vamos se quedó en el camino con apenas un 13%, lo que confirma que, no sólo en la RM sino en el conjunto del país, un segmento importante de la derecha salió a respaldar a los candidatos de la centroizquierda.

Con todo, es la victoria de Claudio Orrego la que tendrá mayor incidencia y proyección en el corto plazo. El reposicionamiento de la DC, haber dejado atrás al menos en algo sus malos resultados en la elección de constituyentes, pasa a ser un elemento que marcará el escenario presidencial de las próximas semanas. A partir de ahora, las arenas del tiempo se mueven a favor de Yasna Provoste, cuya opción presidencial se convierte en un hito que vendrá a sellar este nuevo escenario; una definición inevitable que no podrá estirarse más allá del próximo 18 de julio, cuando Chile Vamos y la izquierda realicen sus primarias legales.

A partir de estos resultados se refuerzan, entonces, las dos claves del actual momento político: la derecha vive hoy sus peores tiempos desde la derrota parlamentaria de 1965, una debacle que supone incluso el riesgo de no tener una candidatura presidencial en segunda vuelta. En paralelo, la oposición confirma su fractura entre, por un lado, el mundo socialcristiano y socialdemócrata y, por otro, la izquierda articulada en torno al PC y FA. El áspero tenor de la campaña entre Orrego y Oliva, junto a la honda significación de los resultados de la RM, muestran que dicho divorcio ya no tiene retorno.

Por último, las palabras de la actual presidenta DC -Carmen Frei- al iniciar la celebración en el comando ganador vinieron a realzar el tenor de la encrucijada histórica que hoy enfrenta el país: Unidad Constituyente y en particular la DC buscan hacer los cambios que la ciudadanía demanda, pero en el marco del respeto a las instituciones y la libertad. Asimismo, reivindicó los avances conseguidos en las décadas recientes y no mostró ninguna contigüidad con el proyecto encarnado por las fuerzas que respaldaron a Oliva. Expresiones que, en el marco de lo que Chile se está jugando desde el estallido social, resumieron bien el resultado de hoy.

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