Columna de Sylvia Eyzaguirre: ¿Qué opinan los mapuches de la plurinacionalidad?



Solo el 12% de los mapuches considera que Chile debe ser un Estado plurinacional donde conviven los diferentes pueblos y naciones, según la última encuesta CEP (agosto 2022). La gran mayoría de ellos se inclina por un único Estado nación (48%), donde conviven las personas sin distinción de culturas, pueblos o naciones, o un Estado multicultural (30%), donde conviven las diferentes culturas. Esto no debiera sorprendernos, pues solo el 17% de los entrevistados mapuches se siente exclusivamente mapuche, es decir, no chileno. A partir de la encuesta, la definición del Estado como plurinacional no parece responder a sus demandas, sino más bien a caprichos intelectuales personales de los convencionales. No es de extrañarse, entonces, que solo el 17% de los mapuches encuestados tiene confianza en los convencionales con escaños reservados, mientras que más del 50% confía en el longko, presidente, machi o werkén de su comunidad.

La nueva Constitución debiera ser un pacto social que concite unidad nacional y permita establecer una nueva forma de trato entre el Estado y los pueblos originarios, que responda a sus expectativas. Sin embargo, no parece avanzar en esa dirección. Por el contrario, la forma de abordar la cuestión indígena se ha vuelto una de las principales razones para votar Rechazo y tampoco parece concitar adhesión de la población mapuche. Ante la pregunta por las principales medidas para lograr la paz social en la zona, las dos alternativas más votadas son el diálogo entre todos los grupos en conflicto y la mayor presencia de carabineros. Bastante más abajo aparece mencionado el Estado multicultural y casi en el último lugar, con el 3% de las menciones, el Estado plurinacional.

En línea con lo anterior y la baja adhesión a la plurinacionalidad, los sistemas de justicia indígena y la representación política especial tampoco aparecen como demandas generalizadas. Por ejemplo, cuando se les pregunta cómo creen que el Estado debería reparar o compensar al pueblo mapuche, las alternativas con mayor número de menciones son la restitución de tierras, el reconocimiento constitucional y un mejor acceso a educación de calidad. De hecho, la representación política especial es la alternativa con menor cantidad de menciones (3%). Asimismo, frente a la pregunta por las medidas más importantes para que Chile sea un Estado plurinacional, mencionan, primero, el derecho a su patrimonio cultural; segundo, el derecho sobre los recursos naturales en sus territorios; y, tercero, que las lenguas indígenas sean lenguas oficiales. Las alternativas con menos menciones son los escaños reservados (10% de las menciones) y un sistema de justicia propio (5%).

La falta de sintonía de los convencionales con la ciudadanía e incluso con los propios pueblos originarios no debiera sorprendernos. Ninguna de las iniciativas populares fue considerada en el texto constitucional y la consulta indígena de la propia propuesta fue un rotundo fracaso (7.549 personas), no cumpliendo con el estándar que la propia Constitución establece (participación efectiva, procedimientos apropiados, informados y de buena fe, artículo 66). Ello deja ver la soberbia con la que asumieron su rol de representantes.

El acuerdo alcanzado este jueves entre los partidos políticos oficialistas sobre las materias a reformar o acotar de la propuesta constitucional busca responder a estas aprensiones. De hecho, uno de los cinco puntos mencionados es la plurinacionalidad. Sin embargo, las propuestas son meramente cosméticas. Las relativas a plurinacionalidad solo se llevarían a cabo a nivel de la ley y la plurinacionalidad como forma central del Estado permanece como eje articulador central. Tampoco hay garantías de que estas puedan llevarse a cabo, así lo reconoció el propio presidente del Partido Comunista, y se ha tildado el acuerdo de antidemocrático por parte de los exconvencionales y también el alcalde Jadue. Como dijo el escritor Saavedra Fajardo, la soberbia derribó más reinos que la espada y parece que ahora no será la excepción.

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