Confuso panorama político en Perú

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Martín Vizcarra anucniando la disolución del Congreso. Foto: AP



Perú se sumió el lunes en una compleja crisis política luego de que el Presidente Martín Vizcarra anunciara la disolución del Congreso y, éste último, desoyendo la decisión del Mandatario, votara su destitución del cargo y juramentara a la vicepresidenta Mercedes Aráoz como su sucesora. Una disputa de poderes que adelanta un complejo escenario y profundiza la grave crisis institucional que vive el país vecino. Vizcarra sustentó su decisión en el artículo 134 de la Constitución peruana que faculta al mandatario a disolver el Parlamento si éste le rechaza una moción de confianza en dos ocasiones durante su gestión -la primera afectó al ex primer ministro Fernando Zavala. El martes el premier Salvador del Solar había concurrido al Congreso para solicitar la confianza para una propuesta de reforma al proceso de elección de los miembros del Tribunal Constitucional, pero el Legislativo no solo no acogió a trámite inmediato esa solicitud sino que redobló su desafío hacia el Mandatario al elegir a un nuevo miembro del TC, lo que fue considerado por Vizcarra como una "denegación fáctica" de la moción de confianza.

La decisión del Mandatario dio pie a las interpretaciones sobre el correcto cumplimiento de la normativa constitucional y abrió un espacio a la oposición para desafiar la medida, amparada en el argumento de que la ley faculta al Presidente a disolver el Congreso siempre que haya un voto de rechazo a la moción de confianza y no cuando la ausencia de ese voto suponga su denegación. Una decisión de la magnitud y gravedad de la adoptada debería aplicarse sin dar pie a dos lecturas, pero es claro que en este caso eso no sucedió, alimentando aún más el clima de incertidumbre. Pero al margen de ello, lo cierto es que con la medida Vizcarra decidió redoblar su apuesta por impulsar una renovación del escenario político peruano, luego que su sorpresivo anuncio por adelantar las elecciones presidenciales, el 28 de julio pasado, no prosperara. A su favor, más del 70% de los peruanos respalda la disolución del Congreso, y más de un 80% tiene una opinión desfavorable de la labor que éste viene cumpliendo.

Desde que asumiera el poder, tras la renuncia del ex presidente Pedro Pablo Kuczynski, el actual mandatario peruano inició un proceso de reformas políticas e institucionales que motivaron un constante enfrentamiento con un Congreso dominado por la oposición, que terminó generando una virtual parálisis política en el país. Y si bien el Mandatario anunció el lunes que con la medida adoptada buscaba "dar un fin a esta etapa de entrampamiento político", lo cierto es que su decisión -que lo obliga a realizar elecciones legislativas antes de cuatro meses- puede desencadenar una compleja concatenación de eventos que termine profundizando el enfrentamiento y el conflicto, ya que la oposición podría eventualmente recurrir al Tribunal Constitucional dilatando la situación y generando un evidente bloqueo político en el país.

Constituye a todas luces un panorama no solo negativo para Perú sino para toda América Latina. Es de esperar, por ello, que se avance pronto en una solución que ayude a despejar el confuso panorama que reina hoy en dicho país, respetando los cauces institucionales y evitando ahondar más la división política que enfrenta ese país.

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