El 28 nivoso

Piñera por pensiones



Esta semana toca en la Cámara de Diputados discutir la acusación constitucional contra el Presidente de la República. Es muy probable que la baja en la violencia en las calles de los últimos días tenga un repunte. Pocas cosas generan más pasión que las actuaciones del ciudadano que ocupa el más alto cargo de la República. Pero éste hace mucho por darles la razón a sus opositores. Su propia declaración de una situación de guerra contra un enemigo que nunca identificó, parece ser la justificación a decenas de violaciones a los derechos humanos que ha cometido la autoridad policial, recogidas en el informe de Human Right Watch.

Aunque no fue en este período, la revelación que hizo El Desconcierto sobre los traspasos de fondos del vehículo de inversión de la familia Piñera hacia paraísos fiscales; refuerza la idea que el mandatario no puede resistirse a su naturaleza de tiburón financiero. Algo mencionado a la pasada en dicho reportaje configura un riesgo actual. Bancard es uno de los tres accionistas más importantes de la Bolsa de Colombia, y son conocidos los estrechos vínculos de Piñera con el presidente de aquel país.

Para muchos parlamentarios es también tentador alinearse con la baja popularidad que posee Piñera y de la que pareciera no darse cuenta. Prueba de ello es la temeridad de viajar a Argentina en el medio de la acusación, sin informar a la Cámara de Diputados. También en la derecha más extrema, sus voceros rabiosos repiten que el mandatario ha sido débil frente a una conspiración, encabezada en su fantasía por una turista en Cuba y Venezuela, que para lograr millas y alojamiento gratis se autoproclama como representante de quienes están en la calle.

Pero el tema no es la personalidad de Piñera, sino los efectos para la democracia en Chile que se cursara dicho libelo. Si se rechaza la cuestión previa quedará en la historia una acusación constitucional presentada contra un presidente, que en el futuro será siempre una amenaza cuando cambien los colores políticos en La Moneda. Basta recordar la seguidilla de acusaciones contra los ministros de Educación.

Hay quienes no se preocupan, pues los quorum necesarios en el Senado son tan altos que hacen imposible aprobarla. Pero hay que recordar que en el caso de que la Cámara la apruebe, Piñera queda suspendido en su cargo hasta que el Senado la examine, con el consiguiente vacío de poder. Sin un Presidente en la Moneda, ¿a quién harán caso los carabineros, si es que obedecen a algún civil? Esos días puede cristalizarse lo que algunos llaman la "solución boliviana" con relación al rol que jugaron en ese país las Fuerzas Armadas para que Morales abandonara el cargo.

¿Qué acuerdo puede haber para una nueva Constitución si la oposición vota por la destitución del Presidente? El paso lógico del oficialismo, atenazado por los vociferantes de Kast, será retirarse de la mesa, dejando todos los esfuerzos en vano. Muchos diputados reflexionan esto para sus adentros, pero no quieren ser el voto que defina la acusación. Temen que podría pasarles lo del diputado Jackson, obligado a darse una vergonzosa voltereta. El clima huele al del 17 de enero de 1793 (28 nivoso en el calendario de la revolución), cuando la Convención francesa le tocó votar la condena a muerte del rey. Varios pensaron que era un acto irremediable que iba a derivarse en años de terror en Francia. Sus vaticinios resultaron correctos, pero la presión pudo más y los votos decisivos terminaron bailando al son de las barricadas.

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