Opinión

El espejismo de las Isapres

28 Agosto 2026 Isapres Foto: Andres Perez Andres Perez

Las Isapres cerraron 2025 con su mejor resultado en cinco años. Pasaron de pérdidas por $100.691 millones en 2024 a utilidades por $14.143 millones. Esto invita a pensar que la industria por fin ordenó su gasto. Falso. El resultado operacional del sistema siguió en rojo, con $24.593 millones negativos, y el costo en prestaciones de salud, lo que efectivamente se gasta en atender a los beneficiarios, subió 8,0%, por sobre la inflación del período. Lo que realmente cambió, y explica casi toda la mejora, fue que el gasto en licencias médicas cayó 13,6%. Es la primera baja desde el 2012, tras una ofensiva de fiscalización que incluyó investigaciones de la Contraloría y que golpeó con particular fuerza a las licencias por salud mental, que se redujeron 21,1% y que por sí solas explican la mayor parte de la caída del gasto en licencias.

Es una buena noticia frente al abuso, pero es una base frágil para hablar de sustentabilidad. La siniestralidad del sistema bajó de 95,3% a 91,2%, un alivio que depende de que la fiscalización de licencias siga rindiendo frutos año tras año, algo que es poco probable, Una vez depurado el stock de licencias irregulares, ese margen de mejora se agota, mientras el gasto asistencial, las prestaciones ambulatorias sobre todo, que crecieron 11,1%, sigue su ritmo estructural, impulsado por mayor volumen de atenciones y no por alza en los precios.

A esa fragilidad se suma un riesgo más concreto y cercano. La ley corta de Isapres, que sostuvo buena parte de esta recuperación al permitir reajustes extraordinarios de precios entre 2025 y 2027 mientras se congelaban los mecanismos que moderan esas alzas, llega al final de su vigencia dentro de poco más de un año. Durante esta ventana, los precios de los planes han subido con fuerza, hasta 10% promedio en algunos ejercicios, para financiar tanto el resultado operacional como la devolución, a trece años, de lo cobrado en exceso por las tablas de factores declaradas ilegales. Ese mismo ajuste ha ido empujando a los afiliados jóvenes y sanos hacia Fonasa, que tienen pocos incentivos para seguir pagando cada vez más por un seguro que usan poco. Cuando termine el régimen transitorio en 2027, las Isapres perderán la herramienta que les permitió subir precios por sobre lo habitual justo cuando su cartera de beneficiarios sea más envejecida y cara de atender.

El resultado de 2025 no resuelve el problema de fondo de la industria. Mientras el gasto en prestaciones siga creciendo cerca de 8% al año y el sistema dependa de licencias médicas a la baja y de un régimen de precios transitorio para mostrar números azules, la mejora de hoy corre el riesgo de ser solo un respiro antes de que, al término de la ley corta, reaparezcan las mismas presiones financieras que la motivaron.

Es imperativo que los mecanismos de pago se alineen con eficiencia, adoptando realmente mecanismos paquetizados que se alejen del pago por cada servicio individual y que estimulan el sobreuso.

Por Jaime Mañalich, exministro, Clapes UC

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La mayoría no entiende el debate por el impuesto a las empresas. El resto lee La Tercera.

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