Los 30 años



SEÑOR DIRECTOR:

En 1992 comenzó una política de avanzada, que pocos países tienen: un fondo público para la creación de series y programas de televisión que renueven con talento la parrilla programática. En 1993 se premiaron cinco proyectos por un monto de 35 millones de pesos y este 6 de octubre en el GAM, el consejo premiará 22 proyectos por una suma de 4.232 millones de pesos. En estos 30 años, son 470 producciones de calidad que el CNTV ha financiado para que el país pueda ver gratuitamente.

La frase de los 30 años, sin embargo, es sinónimo de Edad Media. Todo allí parece ser oscuridad. Se ha abusado tanto de esta etiqueta, que los 90 y 2000 parecen décadas llenas de sucesos trágicos, perversos, injustos y malintencionados.

Ese pasado reciente estuvo repleto de procesos complejos, donde aún existían poderosos personajes infinitamente más peligrosos que un ex barra brava. Como todo tiempo histórico, fue conducido por personas y no por dioses. Lo cierto es que, en estos 30 años, ocurrieron cosas buenas, bellas y memorables, sin embargo, la exitosa consigna de tanto repetirla, las ha tapado con cemento. Aquellas historias nobles, donde la política pública entro a cambiar la vida de una familia, creo belleza y emocionó a los chilenos han quedado en el olvido. Parece ser que recordarlas es impropio.

Una de ellas es este fondo. Gracias a esta política pública, series como 31 minutos, El reemplazante, Los 80, Los archivos del cardenal, entre otras, han quedado en la historia audiovisual chilena. El gran poeta de Lautaro, Jorge Teillier, nos decía: “sabías que las ciudades son accidentes que no prevalecerán frente a los árboles”. Así también, la famosa frase que demoniza seis gobiernos, por más de moda que parezca, es un accidente que no prevalecerá a la memoria de Chile.

Marcelo Segura

Consejero CNTV

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