Gloria de la Fuente

Gloria de la Fuente

Directora ejecutiva de Chile21

Opinión

Oposición(es) y sentido común

12 de Septiembre / VALPARAISO Bancada RN UDI en la votacion del Proyecto de ley que reconoce y da protección al derecho a la identidad de género. FOTO: PABLO OVALLE ISASMENDI / AGENCIAUNO

Es más o menos evidente que en el nuevo escenario político inaugurado en esta legislatura y periodo presidencial, ni el gobierno ni la(s) oposición(es) han logrado dar con un tono adecuado para enfrentar los debates de interés público, especialmente cuando de la agenda legislativa se trata. Es preciso tener en cuenta que esta es una configuración política que no habíamos conocido hasta ahora, con una coalición de gobierno sin mayoría en ninguna de las dos cámaras y con una Cámara de Diputados más fragmentada que antaño, con al menos dos oposiciones que han tenido dificultad, además, para construir cohesión interna y estrategia para enfrentar el futuro.

Por cierto, es preciso no confundir los planos. Lo que aquí planteo no es ni siquiera la definición de una política de alianzas, especialmente para las oposiciones, porque en lo electoral o en lo político, esta es una construcción que demorará en llegar y que requiere bastante diálogo político intra y extracoalición, pero también definiciones respecto de la identidad. Se trata, por tanto, de definir o tratar de buscar caminos para enfrentar los debates públicos de una manera consistente, tanto en lo táctico como en lo estratégico. En eso, todos los actores políticos están al debe.

En efecto, desde el oficialismo, por ejemplo, a ratos pareciera que la estrategia y los movimientos tácticos para impulsar su agenda están realizados bajo un supuesto errado, porque interpelan a la oposición como si fueran mayoría, olvidando a ratos la necesidad de ir conquistando voluntades para ir encausando sus temas prioritarios. Esto no es una cuestión menor frente al anuncio de proyectos de gran envergadura como la reforma tributaria, la de pensiones, de isapres y el propio presupuesto. En la mayoría de estos casos, el oficialismo enfrentará una discusión que tiene que ver con perspectivas y concepciones distintas de mundo.

Por su parte, las oposiciones han tenido dificultad para enfrentar una línea de acción conjunta que permita identificar con claridad cuáles son los puntos irreductibles de su posición y cuáles efectivamente son sujeto de una negociación basada en la construcción de grandes mayorías y posiciones sólidas.

En esto hay otro elemento que agregar al aprendizaje, que tiene que ver con la opinión pública. En efecto, la manera en que la oposición enfrentó el debate de “Aula Segura” mostró lo relevante que es tener a tiempo un discurso claro, que sintonice con el sentido común de las personas. No hay duda de que había argumentos suficientes para señalar que el proyecto original no generaba garantías suficientes para enfrentar el problema, y que el debate suscitado en el Congreso logró mejorar sustantivamente estos puntos. No obstante, la falta de claridad preliminar y de unidad en el discurso generó ganancia para el ejecutivo en términos de enfrentar adecuadamente un debate instalado en la sociedad sobre la violencia en los colegios, aunque no sea este el proyecto que precisamente permita enfrentar el problema de fondo.

Así las cosas, se torna prioritario buscar caminos para enfrentar estos debates sustantivos de manera clara y de cara a la ciudadanía. No puede la complejidad técnica ganar al sentido común, que aunque no siempre es el más común de los sentidos, es el que al menos debe ser considerado para poder ir construyendo caminos que permitan abrazar y liderar las causas de las grandes mayorías políticas y sociales.

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