¿Quemarlo todo?



Por Sergio Muñoz Riveros, analista político

Catalina Pérez, diputada y presidenta de Revolución Democrática, dijo el sábado 6 por Instagram: “En Chile la vida de un pobre no vale nada. ¿Cómo quieren que no lo quememos todo?” Fue su reacción ante la muerte del joven Francisco Martínez, en Panguipulli, causada por los disparos de un suboficial de Carabineros, tras lo cual vino una ola de atentados incendiarios. El domingo 7, ella difundió una declaración en la que afirmó que Carabineros es “una institución clasista y descontrolada, que maltrata, encarcela y mata a quienes no tienen recursos”.

La diputada pudo haber criticado con razón el procedimiento policial, pero optó por ir más lejos y “explicar” la quema del municipio y otros edificios públicos. Incluso ella misma se incorporó retóricamente a la ofensiva del fuego purificador: “¿Cómo quieren que no lo quememos todo?” Parece convencida de que le basta con estar indignada y tener rabia para decir cualquier cosa. No se le pasa por la cabeza que puede haber otras indignaciones y otras rabias, opuestas a las suyas, y que por ese camino a Chile solo le esperan calamidades.

Suponemos que la diputada no está dispuesta a justificar que se queme literalmente todo. Su hogar no, desde luego, ni la sede de su partido, ni el banco en que tiene sus ahorros, etc. Y entonces, ¿por qué tanta indolencia en el lenguaje? ¿Qué significa para ella el cargo de diputada de la República? ¿Entiende o no el deber de lealtad de los parlamentarios hacia el régimen democrático, lo que exige cooperar para que predomine la racionalidad entre nosotros, y no la locura?

Ella representa la actitud indulgente hacia el vandalismo, que es la peor herencia de octubre de 2019. A propósito de “quemarlo todo”, habría que preguntarle qué considera que estuvo “bien quemado” en Santiago, Antofagasta (su ciudad) y otros lugares en aquellos días. Lo mismo a los parlamentarios que aparentan estar listos para dejar el Congreso e irse a la guerrilla, pero prefieren ir a la TV.

La diputada describe a Carabineros como si se tratara de los escuadrones de represión de la dictadura de Maduro, a la cual el Frente Amplio reverencia. Carabineros exhibe muchas falencias y requiere reformas profundas, sin duda, lo que plantea un exigente reto al gobierno y al Congreso. El problema es que hay sectores que buscan aprovechar cualquier oportunidad para cuestionar la propia existencia de la institución, lo cual solo puede obedecer a inconciencia o cálculo. ¿Quiénes son los más interesados en debilitar a Carabineros? En primer lugar, las organizaciones criminales, además de los grupos anarquistas y ultraizquierdistas, todos los cuales necesitan tener el campo libre.

Las palabras irresponsables favorecen los actos irresponsables. Debería aprenderlo la diputada Pérez, y entender que no hay nada de progresista en alentar una turbia odiosidad contra las fuerzas policiales. Eso es aventurerismo puro. No es lo que necesitamos para que Chile mejore.

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