Toda la red disponible, pero no para todos
Metro cada mañana informa: “Toda la red disponible”. La frase suena eficiente, tranquilizadora, casi impecable. Pero tiene una omisión enorme: confunde trenes circulando con personas entrando o saliendo de las estaciones. Una red no está disponible si alguien no puede entrar, combinar o salir de la estación porque un ascensor no funciona. La movilidad no se mide en trenes que se mueven, sino en personas que pueden, o no pueden, llegar a su destino.
Los datos arrojan un 4,36% de dispositivos dañados durante el año, de los cuales 4,98% son ascensores y 3,68% son escaleras mecánicas. Pero ahí está el engaño de mirar el sistema en una planilla de Excel. La accesibilidad no funciona como un promedio, sino como una cadena. A una persona con movilidad reducida no le sirve que el 95% de los equipos funcionen, porque necesita que funcione ese ascensor preciso, el que le permite entrar, bajar, salir, combinar, llegar.
Por eso el dato más revelador no es el porcentaje, sino la cantidad de estaciones afectadas. En promedio, 32 estaciones al día tuvieron al menos un ascensor o una escalera mecánica dañada. El peor día fueron 48. Es decir, todos los días hubo más de un 20% de estaciones donde la ciudad se volvió más hostil para quienes menos margen tienen para improvisar.
Lo sé también por experiencia propia. Después de romperme ambas rodillas en un accidente, tuve que ir durante meses con muletas a tratamiento en la Estación Ecuador, la misma que sirve a la Teletón. La ruta accesible era más larga, más lenta, con ascensores diminutos y esperas absurdas y escaleras dolorosas. Mi viaje podía durar tres veces más.
Aunque la mitad de los dispositivos dañados son reparados durante el mismo día, 295 dispositivos estuvieron más de una semana dañados, 47 más de un mes y dos más de un año. Una escalera en Plaza Egaña estuvo 141 días dañada; un ascensor en Santa Rosa, 126 días, y otra escalera en Vivaceta, 121 días.
Por eso, junto a Willy Maikowski levantamos una plataforma alimentada con los datos oficiales de Metro para poner las métricas sobre la mesa y lograr algo mínimo, que a las autoridades les dé un poco de vergüenza mirar sus propios indicadores. Porque informar “red disponible” mientras el 20% de las estaciones no son accesibles no es eficiencia, es una forma elegante de indolencia. Un Metro no sólo debe mover trenes, sino mover personas dignamente.
Por Ariel López, ingeniero de transporte y urbanista.
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