Por Carlos MontesHanta en Chile: 1.461 casos y 458 fallecidos en los últimos 30 años
Un brote con fallecidos en el crucero MV Hondius volvió a encender las alarmas en nuestro país sobre una enfermedad que, si bien tiene baja incidencia, presenta una alta mortalidad. En 2026 se han presentado 41 casos en Chile.

Todo iba de maravillas para los pasajeros del crucero MV Hondius, que zarpó desde Ushuaia, Argentina, el 1 de abril. Pero de un momento a otro todo cambió tras revelarse la existencia de personas contagiadas con hantavirus en la embarcación.
En Chile la noticia fue tomada con precaución, debido a la cercanía geográfica del zarpe del crucero, pero también porque para el país el virus no es desconocido.
El primer pasajero del MV Hondius en presentar síntomas -el “paciente cero”- fue un hombre neerlandés de 70 años, el que tuvo fiebre y dolor de cabeza, encendiendo las alarmas de las autoridades a bordo.
Todo tomó un tono mucho más oscuro cuando cinco días después el individuo falleció. Exámenes posteriores confirmaron que la causa había sido el virus Hanta.
Luego del pasajero neerlandés vinieron otros casos, entre ellos su esposa, que también murió. En total fueron tres las personas fallecidas y cuatro hospitalizadas. El brote fue identificado como cepa Andes y, como tal, las investigaciones apuntaron a un contagio inicial en Sudamérica. Según estableció la Organización Mundial de la Salud (OMS), finalmente fueron seis contagios confirmados y dos sospechosos, además de 150 personas confinadas por más de un mes en la embarcación, tras ser evacuados en los últimos días en Tenerife, España.

Mientras, los dos chilenos que estuvieron en el barco y que llegaron recientemente al país fueron enviados a cuarentena y se les realiza un seguimiento personalizado con el objetivo de descartar el virus. A la fecha no han presentado síntomas y sus resultados a las pruebas del Hanta han sido negativos.
Conocido técnicamente como Síndrome Cardio Pulmonar por Hantavirus (SCPH), es una enfermedad que portan roedores silvestres infectados y que afecta al ser humano. El contagio, comúnmente, es por inhalación de polvo o aire contaminado, contacto directo, vía oral y, excepcionalmente, mordeduras. Y aunque poco frecuente, de persona a persona también puede transmitirse, como ocurrió en el crucero.
En Chile, los primeros casos descritos ocurrieron en 1995, con una letalidad que alcanzaba hasta un 80%, cifra que descendió durante el transcurso de los años, llegando a 30% o 40%. Desde el Ministerio de Salud indican que este brote en particular “nos ha dado la oportunidad de volver a relevar un tema muy importante, de alta letalidad, y que, por su permanencia en el tiempo a nivel nacional, había dejado de ser del interés de la ciudadanía”.
En la última década, el año con mayor número de casos fue 2017, con 91 casos y una tasa de incidencia de 0,49 casos por cien mil habitantes. Le sigue 2019 con 70 casos, 2023 (54 casos) y 2025 (44 casos). En lo que va de 2026, hasta la semana epidemiológica 18 (al 9 de mayo), se han confirmado 41 casos y la letalidad alcanza el 34%, es decir, 14 fallecidos, lo que tiene múltiples factores a considerar, como la edad y comorbilidades de los pacientes y el momento de la consulta. Mientras, las regiones con mayor incidencia acumulada este año son Aysén, Los Ríos y Ñuble.
En Chile se han documentado eventos excepcionales de transmisión persona a persona. “Los principales brotes descritos ocurrieron en las regiones de Aysén (1997-1998), Los Ríos (2011) y Maule (2019)”, revela el Minsal.

Pablo Vial, infectólogo e investigador del Instituto de Ciencias e Innovación en Medicina de la Facultad de Medicina Clínica Alemana UDD, señala que el brote del crucero ha causado un gran impacto y sorpresa debido a las circunstancias en que se produce: “La aparición de un grupo de casos de una enfermedad grave en un entorno cerrado, con conocimiento limitado de los itinerarios previos de los pasajeros, capacidad de diagnóstico limitada y escaso acceso oportuno a centros de atención médica altamente especializados”.
Vial cuenta que tras el brote se determinó, con estudios del genoma, que se trata del mismo virus Andes, endémico en el cono sur de América. “Globalmente desde 1996 a mayo 2026 se han notificado 1.461 casos de infección por hantavirus en Chile, de los cuales 458 (31,4%) han fallecido”, revela.
Vial considera que otro punto que ha relevado este caso es que el virus Andes puede transmitirse persona a persona. “Si bien esto era un hecho conocido en Chile y Argentina, no era ampliamente conocido en otros países”, dice.
Pese a lo descrito, el Colegio Médico Veterinario de Chile señala que no existe evidencia de una pandemia o cambio en el comportamiento de la variante Andes del virus.
El Minsal, en tanto, refuerza que “en Chile el único hantavirus humano es el virus Andes (ANDV), cuyo reservorio es el Oligoryzomys longicaudatus (ratón de cola larga), que se encuentra en zonas rurales y semirrurales entre Atacama y Magallanes”.

Para que el virus llegue a ser mortal deben presentarse al menos tres etapas, siempre considerando que cada persona puede reaccionar de manera diferente de acuerdo a factores personales o enfermedades de base. La primera es el período de incubación, donde se presentan los síntomas, con un rango de tres a 45 días, luego la fase inicial, cuando sube la fiebre y comienzan los dolores musculares, y finalmente, la etapa de compromiso respiratorio, cuando la persona ya se encuentra grave.
Para evitar el contagio existen una serie de medidas, como no ingresar en habitaciones que hayan estado cerradas por un largo tiempo, sellar la comida, mantener limpios lugares habitados, guardar la basura en recipientes, ventilar y no eliminar depredadores naturales de los ratones, como lechuzas y culebras.
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