Por Bastián DíazFlorian Tardif, periodista francés: “Brigitte ya no acompaña a Macron en todos los viajes, está menos presente, existe cierta distancia”
En entrevista con La Tercera, el autor del recién lanzado libro “Una pareja (casi) perfecta” analiza la situación actual de los Macron y el rol de Brigitte como primera dama.

El video, hace un año, de una cachetada que Brigitte Macron le habría dado a Emmanuel Macron en un avión, en medio de un viaje a Vietnam, dio la vuelta al mundo. Ahora, cuando la escena parecía olvidada, se dio a conocer que el golpe de la primera dama habría tenido que ver con un mensaje que el presidente francés habría recibido de Golshifteh Farahani, una actriz iraní.
En entrevista con La Tercera, el periodista de la revista Paris Match que esta semana dio a conocer estos antecedentes, Florian Tardif, habla en detalle de los Macron. Acaba de publicar el libro Una pareja (casi) perfecta, luego de meses como corresponsal en el Palacio del Elíseo.
¿Cuál es la situación actual de la pareja presidencial, Brigitte y Emmanuel Macron, tras nueve años en el poder?
Hoy en día, es evidente que ella ya no lo acompaña en todos los viajes, que está menos presente, que algo le ha sucedido en los últimos meses y que existe cierta distancia, lo cual no significa que haya dejado de amarlo. Todos los que los conocen bien me lo confirman, especialmente una de sus amigas íntimas: “Está incondicionalmente enamorada de él”. Es decir, a pesar de su tristeza y melancolía, que ella misma ha reconocido en una entrevista reciente con La Tribune, continúa apoyándolo incondicionalmente.

Sobre la ambición presidencial, en resumen, soñaron juntos con esta vida, la construyeron juntos. Desde luego, ella no esperaba que él se convirtiera en presidente cuando se conocieron. De hecho, ella misma lo afirma. Ella esperaba estar con un artista, un escritor, un actor. Finalmente, él se dedicó a la política. Esto se convirtió en una realidad para ellos al mismo tiempo que su relación. Es decir, él empezó a expresar claramente su decisión de entrar en política alrededor de 2007, el año en que se casaron.
Formalizaron su unión. Y entonces, ella se dedicó por completo a su ascenso. De hecho, muy a menudo, cuando hablaban de su ascenso, sus cercanos me decían: “No, es el ascenso de ambos”.
Pero incluso en episodios recientes, siguen protegiéndolo, aunque ven que es complicado, que posiblemente tengan planes después de dejar el Elíseo, o al menos deseos diferentes, lo cual, por cierto, es comprensible para ambas partes.

¿Cuáles son esos deseos?
Ella cree que dieron mucho al país, mucho a Francia, y que ahora pueden pensar un poco en sí mismos. Adora a sus hijos y nietos, así que le gustaría, por así decirlo, recuperar los años perdidos. No es que fueran años perdidos para el país ni nada por el estilo, sino años de sacrificio. Durante esos años, no pudieron disfrutar tanto de sus familias.
Sin embargo, para él es difícil abandonar la vida pública precipitadamente. Sobre todo a los 49 o 50 años. Todos los presidentes de la República, en algún momento tras dejar el cargo, han querido regresar. Me lo dice a mí, pero también a otros amigos cercanos. Es algo que no oculta: quiere volver en 2032. En cualquier caso, quiere dejarse abierta la posibilidad de regresar en 2032, eso está muy claro. Es algo que crea división en este punto, y es evidente que en ese momento existían dos voluntades opuestas, con pensamientos contrarios.

Ahora, pasando a la situación actual, ¿cómo era la relación que usted presenció entre Emmanuel Macron y la actriz Golshifteh Farahani?
Me impuse un límite. Estoy escribiendo un libro sobre la pareja Macron, sobre Brigitte y Emmanuel Macron, así que, por supuesto, a veces puedo hablar de lo que sucede a su alrededor, pero no he investigado toda la historia.
Me limité a hablar de lo que ocurrió en el avión, a lo que, por así decirlo, estaba a la vista de todos; es decir, esa escena privada que se convirtió en pública. En cuanto al estado de su relación, o al menos a los mensajes que pudieron haberse enviado o intercambiado entre la actriz y Emmanuel Macron, me ciño a lo que me contaron sus amigos y familiares más cercanos. Es decir, todas las personas que entrevisté -y fueron muchas- me contaron la misma historia.
Se trata de un intercambio de mensajes en el que él le dice, como relato en el libro, “te encuentro magnífica”, “muy bella”, o alguna variante similar. Y todos afirmaron que no había intención de que la cosa fuera a más. Así pues, esa es la versión del círculo íntimo de Brigitte y Emmanuel Macron.
Debo añadir, sin embargo, que para respaldar mi versión de los hechos sobre lo ocurrido en el avión en Vietnam, y esta es una de las pocas veces que he abordado el tema, dada su naturaleza intrínsecamente delicada, me tomé la libertad, como es habitual y, afortunadamente, parte de mi trabajo como periodista, de verificar la versión que presento en el libro con, bueno, ¿cómo decirlo sin revelar mis fuentes?, con personas de alto rango en el seno del Estado, por así decirlo.

Usted habla de los Macron como una pareja casi perfecta. ¿Qué descubrió mientras escribía el libro?
Sí, todo está en el título. ¿Por qué decidimos llamarlos una pareja casi perfecta? Sencillamente porque son una pareja, una pareja real. Una pareja donde a veces las cosas van bien, a veces mal.
Intentaron disimular, borrar quiénes eran, todas las asperezas de la personalidad de Emmanuel Macron, todas las asperezas de la personalidad de Brigitte Macron, para presentar una imagen casi pulcra de la pareja. En un momento dado, uno de sus amigos cercanos dijo: “Parecen Barbie y Ken”, queriendo decir que nada se desviaba de esa imagen impecable y perfecta que proyectaban. Y algunas personas cercanas a ellos piensan que es una pena, porque ambos son personas reales con personalidades complejas, y podría haber sido más interesante, e incluso los dos mandatos podrían haber sido diferentes, si hubieran mostrado un poco más de quiénes eran realmente, con sus defectos y limitaciones.
¿Cómo Emmanuel y Brigitte habrían hecho para ocultar excesivamente estos defectos al público?
Suavizando todos los aspectos negativos de su historia personal. Si repasamos todo lo que se ha escrito, especialmente al principio, antes de su elección, y al comienzo de su presidencia, es evidente que hubo tensiones en torno a la llegada de Brigitte Macron, al inicio de su relación con sus padres, abuelos, con su círculo íntimo, y todo eso se ha pasado por alto.
Permíteme darte un ejemplo. Al principio, Brigitte Macron y la madre de Emmanuel Macron fueron presentadas a la opinión pública como dos amigas. Pero la realidad es un poco más compleja. No creo que podamos llamarlas amigas.
Además, si consideramos lo que dijo la madre de Emmanuel Macron la noche de su victoria electoral, le comentó a una amiga de Brigitte: “¿Por qué no se casó con una mujer como tú?”. “Me hubiera gustado que tuviera hijos”. Eso fue lo que dijo. El mensaje implícito es claro.
Pero se percibe una cierta... digamos, decepción no resuelta detrás de todo esto.

¿Qué participación tiene Brigitte Macron en el gobierno, en las decisiones de Emmanuel Macron?
Como en cualquier relación, o para cualquier persona, cuando tomamos una decisión en algún momento de nuestras vidas, siempre nos vemos influenciados de una u otra manera.
Y sí, ella ha desempeñado un papel, a veces, en ciertas decisiones. A menudo me dicen que es su pilar. Tiene una sensibilidad diferente a la suya, lo que le ha permitido, por ejemplo, actuar con el movimiento de los Chalecos Amarillos. Allí le dijo: “Mira, ten cuidado con esto, no están hablando solo del precio de la gasolina”. Mientras sus asesores le decían: “No, los Chalecos Amarillos son solo pequeños grupos en las redes sociales, nunca tendrán un impacto significativo en el país”. Años después queda claro que ella tenía razón al preocuparse por eso.
Y esto sucedió repetidamente. Daré otro ejemplo del impacto que tuvo en el Presidente de la República durante el posible referéndum de 2025. El referéndum que Macron se planteó no se celebró en Francia el año pasado, sencillamente porque ella lo disuadió. Disuadió al Presidente de la República.
¿Cuál fue el papel de Brigitte y cuán crucial fue para el éxito de Emmanuel Macron en su carrera política?
No habría llegado a la presidencia sin ella. En términos generales, diría que es su pilar. Es decir, es la única persona que puede hablarle con franqueza, que le dice cuándo lo que hace no está bien. Digamos que Brigitte Macron es, en efecto, quien puede evaluar críticamente las acciones de su esposo y quien, debido a su posición, no duda en decírselo, quizás con más franqueza que otros, otros asesores que inevitablemente piensan en sus propios intereses, en el hecho de que trabajan para el Presidente de la República, etc.
Ella le dice: “¡Estás diciendo estupideces! ¿Por qué dices eso? ¡No deberías decirlo! ¿Eres tonto o qué?”. A veces es muy directa, y eso le permite reenfocarse. Creo que por eso hablo de un punto de equilibrio.
Daré varios ejemplos, especialmente las frasecitas de Macron. Estos comentarios dieron pie a muchos otros, como cuando le dijo a un joven cesante “solo tienes que cruzar la calle para encontrar trabajo”, o cuando hizo comentarios sobre lo que él creía era la gente perezosa. Ahí ella le dice: “No, en realidad, tienes que parar porque no es posible”. Y desde entonces, él no ha vuelto a hacer ninguno de esos comentarios desde entonces. Así que sí, en cuanto a la forma en que lo hizo, que es bastante lógica, lo está protegiendo.
Cuando surgieron todas estas teorías en internet, hablando del género de Brigitte Macron, fue algo que circuló mucho. ¿Cómo reaccionó ella? ¿Cómo lo vivió?
Respecto a esta cosa grotesca, sí, los rumores, fueron terribles. Al principio, lo explicaré brevemente, en el Palacio del Elíseo pensaban que era una tontería que nunca tendría ningún impacto, que nunca se extendería. Así que se restó importancia al asunto, o mejor dicho, a los asuntos, ya que varias personas se vieron involucradas. En el Elíseo nunca creyeron que pudiera alcanzar tal magnitud, especialmente a nivel internacional. Y fue bastante violento.
Le dolió muchísimo, enormemente. Ahora está un poco mejor, está mejor. Sobre todo porque algunas de las personas que la acusaron de este hecho improbable fueron condenadas por los tribunales a principios de año, y de hecho, me dijeron que por fin estaba empezando a superarlo, que era algo que empezaba a quedar atrás.
Ella misma empezó a reírse de ello, lo cual es muy típico de su personalidad; tiende a restarle importancia a todo, a protegerse con humor.

Con respecto a la diferencia de edad entre ellos, 48 y 73 años, ¿cómo se manifiesta esto en sus respectivos roles, en su relación y en el gobierno?
Lo paradójico a veces es que, mientras hablábamos de temas sociales, él a veces parece muy anticuado, mientras que ella aparenta mucha menos edad, si me permiten la expresión. Es decir, él adora la cultura popular de los años 50, 60 y 70: prácticamente puede recitar frases enteras de “Les Tontons Flingueurs” (Los tíos pistoleros, comedia de 1963), canta a grito pelado canciones de Michel Sardou y Johnny Hallyday, mientras que ella puede decir: “Yo escuché a Maître Gims”, un rapero más actual.
Esto ocurre simplemente porque él no tiene hijos, mientras ella tiene hijos y nietos, lo cual también influye. En otras palabras, ella a veces tiene acceso a algunas de las influencias culturales de sus hijos y nietos, lo que la introduce a cosas nuevas, y ahí lo tienen.
COMENTARIOS
Para comentar este artículo debes ser suscriptor.
Lo Último
Lo más leído
1.
4.
Casi nadie tiene claro qué es un modelo generativo. El resto lee La Tercera.
Plan Digital$6.990 al mes SUSCRÍBETE

















