Opinión

Un repunte que invita al optimismo

Imacec

El Índice Mensual de Actividad Económica (Imacec) de junio registró un incremento anual de 2,4%, cifra superior a las expectativas por parte del mercado, el cual estimaba -según la Encuesta de Expectativas Económicas del Banco Central- un alza de 1,2%. Con esto, la economía comienza a repuntar después de cinco meses consecutivos de caídas interanuales del indicador, una situación que no se observaba desde el inicio de la pandemia de Covid-19, en marzo de 2020.

La principal noticia proviene del sector minero. Si bien era esperable observar una recuperación moderada debido a una base de comparación menos exigente, resulta especialmente relevante que la actividad minera haya crecido 9,8% en doce meses, considerando que en los dos meses previos las caídas interanuales habían alcanzado los dos dígitos y en un contexto donde la minería venía generando tracción a la baja en la actividad económica durante un año completo. Si bien el Imacec no minero tiene un aumento acotado de 1,4% anual, este es el mayor registro en el año, mientras la serie desestacionalizada indica un repunte marginal, mayor a la variación de los dos últimos meses.

Estas cifras también permiten descartar, al menos por ahora, un escenario de recesión técnica, ya que permiten estimar un crecimiento anual del PIB de 0,1% durante el segundo trimestre. Asimismo, las perspectivas para el resto del año apuntan a una expansión cercana a 3% anual promedio durante dicho período, lo que contribuiría a que 2026 cierre con un crecimiento positivo, aunque todavía moderado. Naturalmente, este resultado no debe interpretarse como un cambio estructural en la trayectoria económica. Persisten elementos que siguen limitando una recuperación más robusta, entre ellos la subutilización de la capacidad instalada. Sin embargo, sí constituye una señal relevante de que el deterioro observado durante los primeros meses del año comienza a revertirse y de que el escenario económico en el corto plazo es más auspicioso, en medio también de la recuperación del recaudo del IVA.

Por supuesto, el escenario sigue enfrentando riesgos. Los efectos del sistema frontal que ha afectado a distintas regiones del país probablemente tendrán una incidencia acotada sobre el Imacec de julio y agosto. No obstante, se trata de shocks de carácter transitorio que difícilmente modificarán la tendencia de recuperación para los próximos meses.

El optimismo se expande en la medida que el registro positivo del Imacec coincide con la aprobación del proyecto de Reconstrucción Nacional. Si bien la estimación de su impacto agregado se concentraría en la actividad a partir del próximo año, no se pueden subestimar los efectos a corto plazo a través de las expectativas y sobre la inversión. La mayor certeza respecto del marco de acción puede transformarse en un incentivo para concretar proyectos que permanecían postergados a la espera de reglas más claras.

Este impulso es necesario para una economía que se ha visto afectada por shocks internos, como han sido los problemas ligados a la oferta de recursos naturales, sumado al shock externo producto del aumento en el precio internacional del petróleo y su impacto sobre el valor de los combustibles. En este contexto, un resultado del Imacec superior a lo esperado, acompañado además de una reducción de la incertidumbre externa respecto de meses anteriores, permite mirar con mayor optimismo la evolución de la economía durante el segundo semestre.

Por Juan Ortiz, Economista senior Observatorio del Contexto Económico (OCEC) UDP

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