Váyanse a la cresta

Diputados de oposición festejando la aprobación en la Cámara de la idea de legislar del proyecto que permite el retiro de fondos de pensiones por la pandemia.



El diputado Matías Walker a través de su cuenta en Twitter mandó a la cresta a quienes acusamos de populistas a los parlamentarios que votaron a favor del retiro anticipado de los ahorros previsionales. Curiosa la mandada a la cresta del diputado, pues en ese mismo acto nos regaló, con cargo al Fisco, a varios de los que reclamamos más de un millón de pesos en exenciones tributarias. De hecho, esta ley le regala al segmento más rico de la población aproximadamente 760 millones de dólares según estimaciones del Ministerio de Hacienda, mientras que no le entrega un peso fiscal a los segmentos medios y bajos, y al 60 por ciento le permite un retiro mayor del 10 por ciento de sus ahorros previsionales afectando significativamente sus futuras pensiones. Mirando estos números, me pregunto a quiénes realmente mandaron a la cresta los parlamentarios que votaron a favor de dicha ley, pues claramente los más beneficiados son las personas de altos ingresos.

¿Por qué sucede esto? ¿Por qué los parlamentarios aprueban leyes que son regresivas en un país donde la desigualdad es uno de sus principales desafíos? No tengo respuesta, pues es evidente que no es por ignorancia ni tampoco por dificultad técnica (bastaba considerar el retiro como renta para enmendar al menos en parte la regresividad de la ley). “En tiempos excepcionales, medidas excepcionales” podría ser el lema de estos tiempos. El problema es que estas medidas regresivas no son excepcionales, sino que bastante regulares. Por ejemplo, existe acuerdo entre los expertos en la regresividad de la ley del postnatal, que favorece significativamente a las madres del quintil más rico que a las del más pobre (las madres beneficiadas del quintil más rico son tres veces más que las del quintil más pobre y el 54% del gasto de esta política se destina a las madres del quintil más rico en contraposición con el 11% destinado a las de menores ingresos). El mismo acuerdo existe respecto del subsidio al diésel y la renta presunta, cuyo costo para el Estado se estima en 2 mil millones de dólares anuales y que favorecen de forma desmedida a quienes tienen altas rentas en perjuicio del resto. Sin embargo, hasta el día de hoy nadie ha hecho un amago siquiera por perfeccionar estas medidas o de frentón eliminarlas. 

La regresividad de las políticas es uno de los principales desafíos que tiene el Estado en su lucha contra la desigualdad material. Ella explica en parte por qué nuestro país después de impuestos y transferencias no logra reducir su nivel de desigualdad en contraposición con la gran mayoría de los países que pertenecen a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) que logra una reducción significativa. Según la OCDE, el Estado de Chile transfiere el doble de recursos al quintil de mayores ingresos en comparación con el quintil de menores ingresos (datos 2015). Esto es una vergüenza y urge corregirlo. Pero, ¿cómo poder avanzar si hasta la izquierda más extrema apoya medidas que profundizan aún más nuestra desigualdad? 

Diputado Walker: los que terminan yéndose a la cresta con las políticas populistas no somos los que las denunciamos, sino la clase media y baja, esa misma que le da las gracias. 

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