Capilaura, la estudiosa del pelo




El interés de Olgaura Chavez (25) por el cuidado del pelo comenzó desde niña, cuando trabajaba como modelo en Venezuela, su país de origen. Eso –según cuenta– la hizo ser consciente del daño que el pelo recibía por las herramientas térmicas como la onduladora y la plancha. Así que siempre intentó cuidar el suyo, claro que de manera autodidacta, buscando datos y consejos en internet. Como todas, probó mascarillas caseras, cortó las puntas pensando en que el pelo crecería más rápido, o usó champú con aceites para hidratar. Todas prácticas que hoy, como tricoterapeuta, jamás aconsejaría a sus clientas.

La tricoterapia es en simples palabras, la ciencia que estudia el pelo. Olgaura la describe en su cuenta de Instagram @capilaura.cl , como el cuidado capilar desde un punto de vista científico. De hecho, ella fue a estudiar a Argentina donde está un poco más desarrollada, aunque Brasil es el puntero en esta ciencia en Latinoamérica. Su titulación la obtuvo en la Asociación Latinoamericana de Tricología. Y, luego, en España, estudió cosmética capilar para tener más conocimiento sobre los productos.

“El dermatólogo ve algunas afecciones de piel como por ejemplo la dermatitis seborreica o la alopecia. Pero no es tan común encontrar dermatólogos que sean especialistas en tricología y entonces si una persona llega a la consulta por caspa, va a tratar la condición, pero no se va a enfocar en la cosmética del pelo. Entonces muchas veces llegan personas a mi consulta que me dicen que tienen la caspa controlada, pero tienen el pelo seco. El abordaje de una tricoterapeuta es un poco más integral, aunque no es un reemplazo. Es como el cosmetólogo que suele trabajar en conjunto con el dermatólogo, nosotros hacemos lo mismo pero a nivel de pelo. Cuando hay alguna condición en la piel cabelluda que no podemos tratar, derivamos a un dermatólogo”, explica.

¿Cómo es una consulta de tricoterapia?

Lo primero que se hace es una anamnesis en donde es muy importante la entrevista con la paciente. Se preguntan cosas básicas como qué champú usa, cada cuánto lava el pelo, si hace actividad física. La idea es saber primero qué tipo de piel cabelluda tiene, muchas personas no saben eso. Dicen que tienen la piel grasa, pero a veces es problema de lavado, no es que sea grasa de base. También se determina si hay alguna condición especial: estado descamativo, picazón, enrojecimiento. Yo como tricoterapeuta puedo tratar las caspas y la seborrea, y puedo ver si hay indicios de una pérdida de cabello, pero en ese caso derivo al dermatólogo. Y otras veces seguimos trabajando en conjunto porque hay muchas pérdidas de pelo que se deben a oleosidad; cuando espaciamos mucho el lavado, el cuero cabelludo puede microinflamarse (los folículos pilosos), se desequilibra la microbiota (los microorganismos que están allí) y eso genera pérdidas de pelo. Y eso se ajusta con un correcto lavado. Incluso cuando la pérdida es androgenética, porque con una incorrecta frecuencia de lavado se puede acelerar esa pérdida.

¿Qué se evalúa con esa entrevista?

A nivel de pelo vemos el historial químico, es decir, todo lo que las personas se han realizado: tintura, alisado, etc. Especialmente los alisados son peligrosos porque aún no están muy regulados y algunos tienen cantidades muy altas de formol. Han salido algunos estudios recientes que lo asocian al cáncer. No digo que no se puedan hacer alisados, pero tiene que ser con un producto que esté normado a nivel internacional.

Y también vemos el historial físico, si hay tricopatías que son las patologías del pelo, donde encontramos las estructurales como la tricorrexis que son fracturas del pelo, los típicos puntitos blancos en el área de las puntas; o la más común que es la tricoptilosis que son las que conocemos como puntas abiertas o partidas.

LOS MITOS DEL CUIDADO DEL PELO

Olgaura llegó a Chile en 2018, cuando aún no se había especializado. En estos años estudió y también creó su cuenta que hoy es una plataforma que utiliza para educar sobre el cuidado del cabello. Ya tiene casi 100 mil seguidores que todos los días le hacen preguntas, las más habituales relacionadas con los mitos que circulan respecto del cuidado en casa. “Yo siempre digo que hay que hacer una diferencia entre el concepto natural y casero. Hace un tiempo que se puso de moda agregar cebolla al champú para hacer crecer el pelo. Yo les digo: ningún champú hace crecer el pelo, porque la raíz del cabello está por debajo de la piel a 4 milímetros, eso se llama bulbo. Entonces nada que coloquemos en la superficie que queda en la epidermis, tiene la capacidad de penetrar. Si hay una caída, eso se deriva al dermatólogo que trata con fármacos. Ese es el primer punto. Luego, si considero que las propiedades de la cebolla son buenas para el cabello, porque efectivamente lo son, puedo comprar un champú o una crema para el pelo que contenga estos ingredientes. Para que ese producto se venda en una farmacia o supermercado, antes debió cumplir con los estándares internacionales. Para producirlo se extraen los beneficios de la cebolla, se hidrolizan y así es beneficioso. Pero eso es totalmente distinto a que agarremos una cebolla, la cortemos en pedacitos y la mezclemos con nuestro champú. Allí lo que va a pasar es que la cebolla va a fermentar, el champú va a ser un cultivo de hongos y bacterias y eso va a pasar a la piel.

¿Para mascarillas tampoco?

He visto que se colocan palta, cebolla, todo tipo de cosas. Nada de eso funciona porque un alimento tiene moléculas muy grandes para poder ingresar a nivel de pelo y cutícula. Lo que sí funciona es cuando usamos productos que se hacen con ingredientes de origen natural. Entonces podemos tener un producto que contenga geranio, que es excelente para el cabello. Pero es distinto tener el producto que ya fue formulado y que sabemos que brinda beneficios, a nosotros agarrar cualquier planta y ponerla directamente en nuestro cabello. Natural y casero son cosas distintas. Podemos aprovechar la naturaleza, pero de manera responsable. Porque en algunos casos puede incluso llegar a ser peligroso. Hay personas que usan limón para tratar la caspa y el limón tiene un potencial de fitotoxicidad, si sales al sol puede ocurrir una quemadura. Para mí, mientras algo no tenga sustento científico, simplemente es una anécdota.

¿Cuáles son los errores más comunes que sueles ver?

Comprar champú, acondicionador y crema de la misma línea. La necesidad del pelo es distinta a la de la piel. Podemos tener piel grasa, pero pelo seco, y si compramos un acondicionador de aceite de argán porque el pelo está seco, ese mismo champú lo que haría es poner aceite en una piel cabelluda grasosa. Este es el error que más se comete acá. Saber esto no solo nos permite obtener mejores beneficios sino que invertir nuestro dinero de manera inteligente.

También veo mucho temor a la sal, pero la sal y el sulfato son cosas distintas. El sulfato es el detergente del champú y si tienes lavados frecuentes, lo ideal es usar champú sin sulfato porque son champús más suaves. Pero cada cierto tiempo sí hay que usarlo porque permite una limpieza profunda, si solo usamos champú sin sulfato, se pueden acumular residuos e inflamar la piel. Hay que ir mezclando. La sal es otra cosa, es cloruro de sodio y actúa como espesante, da densidad y muchas veces es responsable de la espuma. Entonces cuando un champú indica que no tiene sal, no significa que es más o menos beneficioso porque lo que hace es sustituir la sal por otro aditivo.

Otro típico error es que al cortar el pelo, crece más rápido. El pelo crece desde el folículo, eso es por predisposición genética y buenos hábitos. Nada que haga en las puntas del pelo va a ayudar a su crecimiento. No hay comunicación entre las puntas y el folículo.

¿A qué te refieres con buenos hábitos?

Podemos prevenir los daños con actividad física, y con buena alimentación. Y aquí vuelvo con las mascarillas; en vez de ponerte una palta en el pelo, mejor consumirla. Todos sus nutrientes van al torrente sanguíneo y luego van a alimentar los papilares capilares. Nutrir nuestro pelo de dentro hacia afuera, eso que algunos dicen, ‘somos lo que comemos’, realmente es así, al menos en el caso del cabello .

¿Y qué pasa con el lavado?

Ese es mi punto de partida siempre. Si no tenemos una piel sana, no podemos pretender un pelo sano. Un ejemplo preciso es: el cuello cabelludo es una extensión de la piel, si nos duchamos a diario, porque hay secreciones u olores desagradables, ¿por qué no hacerlo con la piel cabelluda?

Es que siempre nos han dicho que es mejor no lavarlo todos los días…

Es una decisión personal no hacerlo todos los días a excepción de las pieles grasas que sí deben hacerlo. Pero si tienes piel seca y quieres lavar el pelo todos los días porque haces actividad física, por ejemplo, lo puedes hacer perfectamente, solo que tiene que ser con un champú suave. Pero nunca se debe sacrificar la higiene. A través de la correcta higiene no sólo prevenimos cualquier tipo de afección, sino que así vamos a tener un pelo mucho más embellecido, fortalecido y disciplinado. El no mantenimiento también es maltrato. Podemos tener un pelo ciento por ciento natural, sin procesamientos químicos, pero igual necesita cuidados porque desde el minuto que colocamos el pie fuera de casa, ya existe un maltrato, por ejemplo por el sol.

¿Y el secador diario, no daña?

El secador no daña si lo sabemos usar de manera correcta: la distancia de la boquilla con el pelo debe ser de aproximadamente 7 a 10 cm; temperatura media a baja y con protector térmico. Si lo hacemos así no hay problema, de hecho yo suelo recomendarlo, porque con el calor puedo activar los principios activos de las formulaciones. Y también porque el pelo mojado es mucho más vulnerable; está predispuesto al quiebre. Si estamos con el pelo mojado y lo amarramos o nos apoyamos en una almohada y lo presionamos, con todo eso lo quiebro.

¿Cuál es el principal consejo que le das a tus clientas?

Que el pelo es parte de la genética. Muchas personas me dicen, ‘quiero tener tu pelo’, pero todos los pelos son distintos e independiente del tipo de pelo que tengamos, nuestro pelo es único y hay que lucirlo.

La salud nos da un paso a la belleza y la belleza no es tener un tipo de pelo específico, sino que cómo tu pelo luce. Tengo muchas pacientes que son rizadas y que han alisado su pelo durante años, provocando un daño. Yo prefiero trabajar en potenciar ese rizo. Conozco muchos ‘antes y después’ de personas que han logrado esa transición. Y es que el pelo es identidad, uno puede revelar quien es a través del pelo; es feminismo, es belleza, es una manera de transmitir un mensaje, emociones. Por eso es importante aceptarnos y considerar que cuidar de nuestro pelo, de su salud, también es un hábito de amor propio y de autocuidado.

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