Lecciones del 2020 para aplicar este año




Que el 2020 fue un año lleno de desafíos no está en discusión. Fueron meses tan particulares que algunas personas incluso hablan de “no contarlos”, o de hacer como si simplemente nunca hubieran ocurrido. Pero no solo sí existió, sino que además fue un año que cambió muchas cosas, quizás para siempre. Porque de los momentos más difíciles y de las situaciones más desafiantes podemos sacar un sinfín de aprendizajes. Acá enumeramos algunos que se pueden aplicar a marzo, posiblemente uno de los meses que más nos genera ansiedad y preocupaciones.

Preocuparnos por nosotras mismas es importante

Históricamente las mujeres nos hemos preocupado por los demás. Más del 90% de las personas cuidadoras somos mujeres, ya sea a cargo de niños, de adultos mayores o de personas con enfermedades o discapacidades. Pero en 2020 aprendimos que a veces tenemos que ponernos en primer lugar, pues si no somos capaces de hacernos cargo de nosotras mismas ¿cómo podemos preocuparnos por otros? Surgieron temas como la importancia de la salud mental, de la terapia, pero también del deporte y la meditación, como herramientas para estar bien. Y no hay que perderlas, estemos o no en cuarentena.

Podemos arreglárnosla ante la adversidad

Salvo casos extremos o muy graves, pudimos transformar nuestros espacios y horarios para combinar la vida en casa con el colegio, la universidad y el trabajo. Convertimos cualquier espacio relativamente apto en un escritorio, y echamos mano a cuanto dispositivo encontramos para poder mantener los compromisos al día. Pero en el proceso aprendimos que no tenemos que tener todo perfecto para que las cosas nos funcionen. Claro, hubiéramos preferido vivir en una amplia casa con suficiente espacio de oficina, patio, y una conexión a internet apoteósica, pero aunque hayamos tenido que instalar cuatro computadores en la mesa de comedor, cumplimos con las responsabilidades.

No estamos solas (aunque estemos solas)

La comunidad nunca fue tan importante como en medio de una pandemia. Los vecinos se empezaron a conocer y a prestar ayuda en la medida de sus posibilidades. Algunos se apoyaban con los materiales para las clases virtuales, mientras que otros compartían tazas de arroz o huevos. Incluso, cuando la situación estaba crítica, los vecinos más jóvenes le hicieron las compras del supermercado a los adultos mayores de su comunidad. Aunque viviéramos sin compañía, las redes de apoyo se activaron y, de paso, empezamos a conocernos un poco más.

Todas necesitamos un poco de naturaleza

El último trimestre del 2020 se vivió un verdadero boom del trekking, que no debería extrañar a nadie. Tras pasar tantos meses en cuarentena, lejos de los cerros y los parques, apenas pudimos partimos a disfrutar del aire libre. Salimos a correr en la banda horaria de Elige vivir sano, o asistimos a clases de acondicionamiento físico en los parques. No hay que dejar que la rutina nos lleve de la casa al trabajo y del trabajo a la casa, aprovechemos de caminar dentro de lo posible, andar en bicicleta y escaparnos hacia lo verde cuando podemos.

Comenta

Por favor, inicia sesión en La Tercera para acceder a los comentarios.