Del “paraíso del pop” a La Moneda: Valentina Palavecino lanza fotolibro con su primera década de imágenes
La autora del retrato oficial del expresidente Gabriel Boric relata los momentos más íntimos de su trabajo al alero del equipo de la exministra Camila Vallejo. También de sus andanzas con los nombres capitales del pop chileno: Mon Laferte, Francisca Valenzuela y Javiera Mena, entre otras figuras protagonistas de su primer libro.
En días de inmediatez y algoritmos, lanzar un fotolibro físico se siente casi como un acto de rebeldía. Esa es exactamente la intención de la fotógrafa Valentina Palavecino. Con su nuevo libro, titulado Cámara lenta (2026, Metalibro), la artista hace una pausa para mirar hacia atrás, recapitulando diez años de una trayectoria que la ha llevado desde las tocatas más sudorosas del underground chileno hasta la intimidad de los pasillos de La Moneda.
Más que una simple compilación de imágenes, su obra es una declaración de principios. “Es una manera de mirar el mundo”, dice Palavecino en entrevista con Paula, definiendo su trabajo como “la acción de contemplar”, algo que ella misma considera un acto casi revolucionario en estos tiempos de inmediatez.
Es una manera de mirar el mundo
Para ella, la materialidad es vital: busca hacer memoria y que esa memoria quede plasmada en algo físico, tangible, con el sueño de que algún día sus negativos sean donados, por ejemplo, a la Biblioteca Nacional como una “crónica” de la cultura contemporánea.
Un sol vence a las nubes cuando nos juntamos a conversar sobre su rol como cronista de su época, sus procesos creativos, y las historias detrás de las fotografías que ya forman parte del imaginario colectivo chileno.
Manifiesto
El camino de Palavecino hacia la fotografía profesional no comenzó en grandes academias, sino en la calle. Su primera inspiración fue un amigo de Lo Espejo que usaba su cámara como una “herramienta social” para conectar con personas en situación de calle, creando una “moneda de cambio hermosa”, asegura.
A partir de ahí, la cámara se convirtió en su pasaporte. Comenzó fotografiando tocatas desde el público en lugares como el Gimnasio Municipal de Coronel. Para financiarse mientras estudiaba, escribía reseñas de conciertos en sitios web independientes. “Era una situación de bastante privilegio porque vivía en la casa de mi mamá, salía a las 11 de clases y me iba al Bar Uno o al Bar Loreto a esperar a la banda”.
La conexión de Val (como es conocida en el circuito) con la música es intrínseca. El título de su libro es un guiño a la canción de Javiera Mena, quien, emocionada por la propuesta, aceptó tocar en el mismísimo lanzamiento del libro en el Centro GAM. En sus páginas, abundan figuras como Francisca Valenzuela, Mon Laferte y Álex Anwandter, capturados en momentos de absoluta espontaneidad gracias a una profunda complicidad mutua.
Pero atrapar esa magia requiere de un arsenal particular. Lejos de la aparatosidad de los grandes estudios, Val prefiere la agilidad. Suele andar siempre con cinco cámaras de su arsenal, incluyendo al menos una instantánea y dos análogas de formato pequeño.
En los backstages, donde los artistas buscan descansar tras un show, evita usar cámaras réflex digitales gigantes y prefiere las “point and shoot” para ser más rápida e inadvertida.
¿Su filosofía? Capturar “el momento cándido más que la técnica” o una foto que sea simplemente correcta.
En cuanto al frenesí de las redes sociales, Palavecino es tajante: “No me interesa alimentar el algoritmo”, dice. Su foco está en la trayectoria a largo plazo, en hacer exhibiciones y sacar fotolibros. “Si la tendencia, el análisis y el filtro viral quieren hacerlo, genial, pero yo veo esto como una vitrina para decir que no va solamente de la inmediatez, sino de un trabajo de un montón de personas”.
Rompiendo el molde presidencial: el Boric de Tunquén
Si hay una imagen que marcó un antes y un después en la fotografía política reciente de Chile, es el retrato oficial del Presidente Gabriel Boric frente al mar. Palavecino fue la artífice de esa ruptura estética, sacando la figura presidencial del acartonado estudio tradicional.
Para lograrlo, hubo un meticuloso trabajo detrás. Dice que fueron dos meses de locacionar en el litoral para encontrar un lugar que “transmitiera paz y tranquilidad” y que represente al país completo.
El objetivo del entorno natural y el mar de Tunquén era “descomprimir un poco este nerviosismo que se puede sentir antes de ser retratado”, especialmente para el próximo Presidente de Chile.
Usamos el mar como un símbolo de unión en el imaginario colectivo
Técnicamente, decidieron usar solo luz natural, controlando el fuerte sol de mediodía para suavizar la imagen y transmitir la profundidad y transversalidad de la costa chilena.
La decisión de mostrarlo “impecable” no fue al azar. “Muchas veces se burlaron del Presidente por su apariencia, y nosotras éramos partidarias de que estuviera impecable porque sabíamos que se la jugaba mucho por ahí”, explica. Al hacerlo en territorio abierto, querían dar un guiño a todo Chile, utilizando el mar como un “símbolo de unión en el imaginario colectivo”.
Mujeres en el poder
Históricamente, la fotografía política en Chile ha sido un club de hombres. Palavecino entra a este espacio con una lente distinta, registrando a figuras como la ex Presidenta Michelle Bachelet y la ministra Camila Vallejo.
“Acepté el trabajo de seguir a la ministra Vallejo teniendo en cuenta el desafío de que era una mujer comunista en un cargo con mucho poder”, relata la fotógrafa, cuyo objetivo principal era humanizar al personaje. Existe en su trabajo una clara mirada feminista y una responsabilidad autoimpuesta: “Visibilizar estos liderazgos para que sea parte de la historia del país que existieron estas mujeres, que se la pudieron y lo hicieron increíble”.
A pesar de la solemnidad de estos registros, Val no le teme a la cultura de Internet. Cuando sus fotografías presidenciales o de artistas (como Rosalía) se viralizan o se convierten en memes, ella lo celebra. “Me gusta que se reinterpreten y se reapropien, porque significa que hay un sentido de pertenencia para el colectivo. Es hermoso que suceda eso con la memoria colectiva de nuestro país”.
Lo que viene
Mirando hacia el futuro, tras haber capturado el pulso de una generación, Palavecino tiene un nuevo objetivo: “Me gustaría mucho irme al rol de curadora”. Su plan es mezclar generaciones y trabajar con los archivos de fotógrafos de los años 80 y 90 en Chile, mencionando a referentes como Aldo Benincasa y Gonzalo Donoso, de quienes admira profundamente su trabajo.
Me gusta el lugar detrás del lente porque es mi visión, pero también me gusta el frente, porque tengo mucho por decir
Al pedirle que elija una sola foto de Cámara lenta que resuma su momento actual, Val no duda: la portada. “Me gusta el lugar detrás del lente porque es mi visión, pero también me gusta el frente, porque tengo mucho por decir. Quiero ser una voz en el relato de nuestro contexto. Mi trabajo es como esa sombra que está, pero que también no está, y está perfecto”.
*Cámara lenta de Valentina Palavecino será lanzado este martes 12 de mayo a las 19 horas en City Lab del Centro GAM (Metro U. Católica).
Lo último
Lo más leído
Casi nadie tiene claro qué es un modelo generativo. El resto lee La Tercera.
Plan Digital + LT Beneficios$6.990 al mes SUSCRÍBETE