La joven chilena que lidera un movimiento mundial de computación cuántica

El gran objetivo de Elisa Torres es generar una plataforma para difundir el aprendizaje de computación cuántica. Fotos: Pablo Sanhueza.

Buscando difundir este rubro en niñas de todo el planeta, Elisa Torres, una escolar de Villa Alemana de 17 años, fundó hace unos meses Girls in Quantum. En octubre realizaron su primer seminario online con asistentes de 18 países. Ahora planea seguir creciendo y evalúa crear una app que haga clases virtuales de la materia.


Hace unas semanas, Elisa Torres, una escolar de 17 años que vive en Villa Alemana, recibió un correo electrónico de Areeba, una niña paquistaní que buscaba aprender de computación cuántica. Viviendo en un país donde para una mujer es difícil introducirse en temas científicos, Areeba vio en Elisa un referente cercano para poder profundizar en su pasión, ya que la chilena es la fundadora de Girls in Quantum, un movimiento global que busca crear una red de estudiantes interesadas en esa área de la tecnología.

“Obviamente le dije que sí al tiro”, cuenta Elisa Torres. Desde entonces, casi todos los días le manda videos explicativos, artículos o información sobre cursos de computación cuántica, un modelo en pleno desarrollo que se basa en la física cuántica y que propone un sistema computacional distinto al que conocemos, con algoritmos más eficientes, procesos más rápidos y una unidad especial, el “qubit”, que reemplaza al tradicional bit.

Así, la joven chilena ha podido ayudar a Areeba a disminuir una brecha contra la que lucha todos los días, en un contexto en que la sociedad, su familia y sus amigas cuestionan y dificultan su vocación.

“Su historia me impactó mucho. En el colegio no puede hablar de temas que, entre comillas, no les corresponden a las niñas. En la familia, el papá no la deja estudiar y le dice que tiene que hacer las labores de la casa. Entonces es complicado, me pregunto de quién recibe apoyo. Esta oportunidad para mí es genial, porque puedo potenciarla y decirle que siga adelante”, agrega.

Una beca de IBM para estudiar computación cuántica fue el comienzo del camino de Elisa Torres, el que la llevó a fundar Girls in Quantum.

Esta historia refleja el impacto que ha tenido en unos pocos meses el trabajo de Girls in Quantum, una iniciativa que Elisa Torres ha impulsado motivada por su curiosidad y convicción, expandiendo día a día las fronteras del proyecto.

Difundiendo lo aprendido

La historia de Girls in Quantum comenzó el año pasado, cuando Elisa Torres empezó a buscar cursos para hacer en línea. Encontró uno de introducción a la computación cuántica que dictaba la organización QubitxQubit y, aunque no sabía bien qué significaba, se puso a investigar. “Vi las imágenes de un computador cuántico y me pareció fantástico y al mismo tiempo surreal, así que me inscribí”, cuenta.

Paralelamente, postuló a una beca que ofrecía IBM para hacer el curso, la cual ganó a los pocos días. Así, comenzó su proceso de aprendizaje junto a otros 1.200 compañeros del mismo rango etario, que todos los fines de semana, durante ocho meses, atendieron a las clases y laboratorios. Allí aprendió de temas como física y mecánica cuántica, matrices y matemática avanzada.

En abril de este año terminó el programa y Elisa quiso buscar una oportunidad para difundir en Chile lo que había aprendido. Sus papás la instaron a que mirara aún más lejos y que contactara a sus ex compañeros del programa.

“Mandé un mensaje por el Zoom y a las horas después me llegaron algunos correos de varios países diciendo que estaban súper interesados en el tema. Así fue como comenzamos una organización internacional, de la nada, con cero recursos”, señala.

Además de lo que estaba haciendo Elisa en Chile, en las semanas siguientes establecieron embajadoras en Egipto, España, Estados Unidos, Alemania y México. Juntas comenzaron a esparcir sus conocimientos a través de didácticos videos en Instagram.

Con 200 asistentes de todo el mundo, auspicio de IBM y charlistas de Chile, India y Estados Unidos, en octubre Girls in Quantum realizó su primer seminario.

En junio asistieron a Quantum Latino, el evento más importante del rubro en la región y al mes siguiente comenzaron a organizar su primer seminario online, enfocado en entregar conocimientos básicos de computación cuántica a niñas y jóvenes.

Consiguieron el auspicio de IBM y contactaron a charlistas de Chile, India y Estados Unidos, que durante dos días explicaron conceptos como redes cuánticas, ciberseguridad y química en computación ante 200 asistentes. Aunque el público objetivo eran mujeres jóvenes, los resultados abrieron aún más el rango de acción de Girls in Quantum.

“Cuando revisamos la encuestas del Zoom, donde les habíamos pedido edad, género y nacionalidad, vimos que al final había igual de cantidad de hombres que de mujeres, desde 12 años hasta 50 y pertenecían a 18 países, así que fue una mayor audiencia de lo que esperábamos”, dice Torres.

Organización en crecimiento

Los buenos resultados del seminario significaron un espaldarazo para la labor de Girls in Quantum, que ahora trabaja en tres objetivos principales. El primero es conseguir que distintas empresas e instituciones decidan apoyarlas en su misión.

En ese ámbito ha habido avances gracias, por ejemplo, al patrocinio de Cold Quanta, una empresa canadiense que trabaja en tecnología cuántica y que recientemente se comprometió a entregar material educativo para la organización. En el mismo país, la Université de Sherbrooke les dio acceso a videos explicativos sobre el área en cuestión.

“Al principio pensaba que me iban a dejar así no más, como una niña que está haciendo algo de computación, pero la verdad es que he recibido mucho apoyo. Hace poco tuve unas reuniones con personas de Silicon Valley que están involucradas en la computación cuántica, me hablaron de formas de colaborar”, cuenta.

Otro punto en el que trabajan actualmente es en hacer crecer la organización a nivel estructural y de alcance. Por lo mismo, están evaluando la opción de crear un directorio con expertos en cuántica que ayuden a las fundadoras a organizar su trabajo.

“Al principio pensaba que me iban a dejar así no más, como una niña que está haciendo algo de computación, pero la verdad es que he recibido mucho apoyo", cuenta Elisa Torres, quien está en conversaciones con organizaciones de Silicon Valley.

El tercer objetivo es generar una plataforma para difundir el aprendizaje de computación cuántica. Aunque aún están viendo las opciones de financiamiento, hasta ahora ha surgido la idea de realizar un curso online o crear una app que incluya estos contenidos.

Disminuyendo la brecha

Elisa Torres sabe que el gran detonante de su vocación fue el curso online que hizo el año pasado. Por lo mismo, Girls in Quantum es el reflejo de su anhelo de que más personas puedan acceder a este tipo de oportunidades, algo en lo que también están trabajando otros proyectos.

“Éramos mil personas, pero qué pasa con las cientos y miles que están interesadas en la tecnología y no pueden acceder a estos tipos de cursos. Ahí también pensé en vecinos que tengo que también les encanta la computación cuántica, pero hay barrera de lenguaje o no pueden pagar el curso”, explica.

La escolar esta consciente de uno de los factores que impide que jóvenes como ella lleguen a instancias así es la brecha de género que existe en el mundo STEM (acrónimo en inglés de ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas).

"En la tecnología son cifras devastadoras las que hay de participación de mujeres", dice Elisa Torres para hablar de la importancia de Girls in Quantum.

“Girls in Quantum es especializado en niñas para que haya más mujeres en el campo de la computación cuántica, porque en la tecnología son cifras devastadoras las que hay de participación de mujeres”, dice y agrega: “En la historia han existido muchas mujeres involucradas en la ciencia, la tecnología, pero no siempre se han dado a conocer. Creo que ahora puede haber más cantidad y al mismo tiempo se visibilizan más, lo que ayuda a que las niñas sepan que existen mujeres en matemática, en programación, y que llegar a ser como ellas no es algo totalmente disruptivo”.

En el plano personal, Elisa Torres admite que sus labores en la organización han acarreado un esfuerzo mayor para mantener su desempeño escolar, aunque también ha contado con el apoyo de sus padres y de sus profesores. Confiesa que le gustaría estudiar nanotecnología o biotecnología y luego realizar un doctorado en computación cuántica, para seguir aprendiendo de lo que más le gusta.

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