Chica Rosadita: “Sin igualdad de género no hay verdadera inteligencia artificial”

Con la participación de la influencer chilena, Valentina Muñoz, distintas especialistas dialogaron en Congreso Futuro sobre la Inteligencia Artificial con perspectiva de género. “Se habla mucho de Big Data, como si todo fuera una cuestión de cantidad. Tenemos que impulsar la data diversificada y orientada al bien público”, explicó la programadora y activista de 19 años.




Valentina Muñoz Rabanal, más conocida como “Chica Rosadita”, se autodefine como activista, programadora y STEMinista, una “rama del feminismo que se encarga de conseguir la equidad de género en las áreas de la ciencia, tecnología, ingeniería y matemática”. Es Embajadora de Unicef y cofundadora de AMUJI, una organización sin fines de lucro que ofrece charlas, talleres y cursos gratuitos “de niñas para niñas”, con el fin de “empoderar a la juventud femenina y otorgarles las herramientas necesarias para destacar en áreas con alta brecha de género a nivel nacional”.

“La tecnología se ha hecho parte indiscutible de nuestra vida cotidiana, siendo cada vez más indispensable para el ejercicio de nuestros derechos fundamentales. Por eso resulta primordial entenderla y analizarla desde un enfoque multi sistémico. Desde esa idea nace el STEMinismo y la necesidad de abordar la inteligencia artificial para la equidad de género”, dijo Muñoz en su presentación.

En torno a la temática “Inteligencia Artificial para la equidad de género”, Valentina debatió junto a Valentine Goddard, abogada y experta en inteligencia artificial, fundadora de de I.A Impact Alliance, y Renata Ávila, abogada y activista, especialista en derechos digitales y directora ejecutiva de Open Knowledge Foundation. En el marco de la jornada “Digitalizadas”, en el último día de Congreso Futuro 2022, las panelistas conversaron acerca de la interseccionalidad que existe entre ciencia y tecnología con la lucha por la equidad de género, específicamente desde la óptica de la inteligencia artificial.

“Las primeras referencias históricas a la inteligencia artificial se remontan a los años 30, con Alan Turing, y se comienzan a desarrollar en los 50, una época en la que en Chile estábamos en plena lucha colectiva para conseguir el sufragio femenino. Mientras que los grupos privilegiados en esa época tenían la posibilidad de desarrollar nuevas tecnologías, los grupos más vulnerados luchaban por el reconocimiento de sus derechos civiles”, explicó Muñoz en su introducción, trazando cierto paralelismo con la situación actual.

“Citando a un filósofo italiano a quien admiro, no podemos luchar contra una forma de opresión sin luchar contra todas las formas de opresión al mismo tiempo, porque todas esas formas habitan en la misma casa”, continuó Muñoz.

En su turno para exponer, Goddard remarcó el crecimiento de la economía digital a nivel mundial, aunque advirtió la falta de perspectiva de género de ese crecimiento: “No hay una visión sistémica para asegurar una distribución igualitaria y el sector privado está presionando en contra de las regulaciones que apuntan al monitoreo de los sistemas de datos e inteligencia artificial. Hay una brecha de género en inteligencia artificial, pero tenemos que verla como una oportunidad de mejora. No se trata únicamente de que nosotras, las mujeres, nos interesemos más en la inteligencia artificial, sino que la inteligencia artificial vaya adonde ya están las mujeres”.

“La equidad de género es acción, no palabras, y esas acciones deben venir del sector público y también de la academia. Los poderes que impulsan el crecimiento económico no están considerando la equidad de género. Mi visión, una utopía quizás, es que la inteligencia artificial esté codificada por colectivos de mujeres. La inteligencia artificial puede ser una herramienta que puede acelerar muchísimo la inclusión femenina en el futuro, pero necesitamos recursos para hacerlo”, sumó Renata Ávila.

renata ávila
Renata Ávila.

“La tecnología es nuestra, un espacio para ocupar. Las mujeres, usando el poder de la inteligencia artificial y de todas las tecnologías, salvaremos el planeta”, concluyó.

“Se habla mucho de Big Data, como si necesitáramos más y más información. No se trata de cantidad de datos, necesitamos empezar a hablar de data diversificada. Si tomamos datos de 100 hombres, quizás esos datos sean muchos, pero no diversos. Tenemos que pensar la información no con una mirada corporativa, sino colectiva y enfocada en el bien público”, cerró Muñoz.

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