Boric recuerda exilio de embajador Tucapel Jiménez en Suecia y dice que es “el ejemplo más prístino” de la cooperación entre ambos países

Boric recuerda exilio de embajador Tucapel Jiménez en Suecia y dice que es “el ejemplo más prístino” de la cooperación entre ambos países

“Pese a que sea por motivos tristes, por motivos que desgarran el alma nacional, uno ve que en los países en donde recibieron a chilenos y chilenas se forjaron lazos que se mantienen hasta hoy”, expresó el Presidente.


Desde Europa, y en el marco de su participación en el encuentro con académicos y estudiantes de las universidades miembros de la Plataforma de Cooperación Académica Chile-Suecia, el Presidente Gabriel Boric relevó este jueves el vínculo entre ambos países y destacó el recibimiento que tuvo Suecia con los exiliados políticos durante la dictadura de Augusto Pinochet.

“Tenemos una relación de más de dos siglos y en estos dos siglos, pese que estamos tan lejos unos de otros, hemos desarrollado una gran colaboración y entendimiento. Por cierto, con periodos que resultan imborrables en la historia de nuestra patria, especialmente cuando este país recibió a tantos exiliados que buscaban seguridad que nuestra patria no les preveía, sino que más bien la amenaza durante la dictadura chilena”, señaló el Mandatario.

Boric ejemplificó dicho vínculo con el caso del embajador de Chile en Suecia, Tucapel Jiménez, hijo del reconocido sindicalista del mismo nombre que fue asesinado, en 1982, por agentes de la DINA: “El caso de nuestro embajador aquí en Suecia, Tucapel Jiménez, cuyo padre fue vilmente asesinado por la dictadura, es quizás el ejemplo más prístino de aquello. Él fue recibido a mediados de los 80 acá en Suecia. Tuvo alguno de sus hijos acá, de hecho, y hoy día uno de sus hijos está desarrollando su vocación y profesión aquí”.

El embajador de Chile en Suecia, Tucapel Jiménez.

“A mí me sorprendió mucho cuando compartimos con Tucapel Jiménez en la comisión de Trabajo en la Cámara de Diputados, cuando ambos éramos parlamentarios, y un día fue una delegación sueca en donde, por supuesto la mayoría, o sea todos, no entendíamos el idioma y Tucapel de repente se pone a hablar en sueco. Una cuestión muy impresionante, porque es un idioma particularmente difícil, y ver cómo se forjan esos vínculos es realmente impresionante”, relató.

Luego agregó: “Pese a que sea por motivos tristes, por motivos que desgarran el alma nacional, uno ve que en los países en donde recibieron a chilenos y chilenas se forjaron lazos que se mantienen hasta hoy”.

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