Política

Cuestión de fe: La misión más personal de Kast

Desde sus primeros tiempos en política, uno de los motores del presidente electo ha sido defender los valores tradicionales de la vida y la familia. Ha dicho que su fuerte creencia en la Iglesia Católica -y su activo rol en Schoenstatt- lo ayudaron a encontrar su vocación. Ad portas de llegar a La Moneda, no se entiende al exdiputado sin su compromiso con la religión.

El 20 de julio de 2017 en el Congreso se debatía la interrupción voluntaria del embarazo en tres causales. Durante días, el edificio estuvo cercado por manifestantes mientras los parlamentarios realizaban sus intervenciones. Cuando le tocó el turno a José Antonio Kast, entonces diputado por la UDI del distrito 24, cerró su discurso así:

Señor presidente, en nombre de Dios y de toda la gente de buena voluntad que no se siente interpretada por esta ley en proyecto, votaré en contra, ahora y siempre”.

La frase no fue una licencia retórica. En ese “en nombre de Dios” estaba condensado un proyecto personal que venía de mucho antes de su llegada al Congreso y que ha acompañado a Kast y a su familia en cada una de sus decisiones políticas: la formación católica del movimiento Schoenstatt. Devotos de la Virgen –la Mater–, sus miembros tienen como finalidad “formar una nueva comunidad sobre la base de hombres nuevos”.

Una fuente que conoció a los padres del presidente electo, Olga Rist y Michael Kast, relata que ellos “fueron siempre muy cercanos al movimiento de Schoenstatt. No eran miembros, pero estaban presentes”.

La unión oficial de los Kast con Schoenstatt se inició con Bárbara Kast —la segunda hija del matrimonio—, hermana mayor del presidente electo. En 1967, cuando tenía 17 años y estudiaba en el Colegio Mariano de Schoenstatt de Providencia, sus compañeras la invitaron a unirse.

A la vez, otros miembros de la familia se vincularon al movimiento, entre ellos Miguel Kast, el hijo mayor, quien ingresó poco antes de entrar a estudiar Administración de Empresas en la Universidad Católica. Ambos fallecieron a temprana edad. Bárbara perdió la vida en un accidente automovilístico a los 18 años, menos de un año después de haber ingresado a Schoenstatt. Quince años más tarde, Miguel murió a los 34 años por un agresivo cáncer óseo.

Los Kast dejaron su huella en Schoenstatt, especialmente Bárbara. Tras la repentina muerte de la hermana del presidente electo, en los santuarios Bellavista, en La Florida, y Valle de María, en Buin, nombraron salas en honor a la joven.

Sala Bárbara Kast en el Santuario Valle de María, comuna de Buin

El movimiento al que pertenece el clan Kast -fundado en Alemania en 1914- se expandió con fuerza a partir de mediados del siglo XX, especialmente en sectores universitarios y de élite del país: “Schoenstatt recluta fundamentalmente en sus colegios y viene luego a la universidad, donde jóvenes que ya pertenecen invitan a sus compañeros”, explica Cristián Borgoño, sacerdote y secretario académico de Teología UC. Así ocurrió con Kast, que se unió al movimiento cuando ingresó a Derecho en la Universidad Católica, en 1984.

Gonzalo Rojas Sánchez, historiador y amigo de esa época, cuenta que una de las cosas que más le atrajeron de Kast fue su vínculo con Schoenstatt. “No muchos chiquillos de esa época lo tenían. Muchos de ellos eran católicos porque venían de un colegio católico”, recuerda.

En su paso por la UC reforzó el lazo con Jaime Guzmán, fundador del gremialismo, a quien conoció por la cercanía que tenía con su hermano Miguel. Desde ese entonces, el fundador de la UDI se volvió su modelo a seguir.

Además de trazar sus lineamientos políticos, en la UC Kast conoció a su esposa, María Pía Adriasola, con quien tiene nueve hijos. La futura primera dama ingresó a Derecho un año después que él. Además de su carrera, tenían otra cosa en común: ambos eran schoenstattianos.

La batalla cultural

José Antonio Kast inauguró su vida política compitiendo por la UDI en la municipal de Buin. En 1996, a los 30 años, fue elegido concejal por esa comuna.

Ángel Bozán, el entonces alcalde PPD de la comuna, cuenta que “junto con otro concejal tenían una opinión crítica de la Oficina de la Mujer. Pero sólo en algunas iniciativas relacionadas con los temas de género, porque a las otras iba y participaba con todas las vecinas”.

Luego de que Pablo Longueira le cediera su cupo para competir por la Cámara Baja, fue electo diputado por cuatro períodos –de 2002 a 2018– por el distrito 30. Siendo miembro de la bancada UDI, Kast integró la Comisión de Educación y la Comisión de Familia, este último un espacio que, según recuerda la exdiputada María Antonieta Saa (PPD), no era especialmente demandado por los hombres. En 2002, de sus 13 integrantes, sólo cinco eran varones y apenas cuatro pertenecían a la derecha.

Para Saa, su presencia no fue casual: “Era como para vigilarnos desde su óptica más conservadora”, afirma.

En 2004, Kast se opuso a la nueva Ley de Matrimonio Civil que introdujo el divorcio y llamó a los cristianos a “defender sus principios e ideales. Si no, como decía Jaime Guzmán: ´iremos entregando cobardemente terreno a quienes piensan la vida y el mundo al margen de Dios´”. En 2006 fundó la bancada Frente Parlamentario por la Vida, para agrupar a los congresistas que se oponían al aborto y los anticonceptivos, y en marzo de 2007, lideró un recurso ante el Tribunal Constitucional para impedir la distribución de la píldora del día después. Yendo a contramano del pulso ciudadano: según la encuesta Ipsos de ese año, un 76% de los chilenos estaba de acuerdo con que la pastilla fuese distribuida gratuitamente.

Kast en su período como diputado

La postura en contra del aborto ha sido uno de los lineamientos históricos de la Iglesia Católica. Desde Schoenstatt han emitido comunicados en contra de la interrupción del embarazo y lideran iniciativas para guiar a madres con embarazos no deseados siguiendo el mandato del Papa Juan Pablo II, quien en 2004 llamó a los schoenstattianos a ser “signos de luz ante la amenaza de una cultura de muerte que se propaga, como está representado en el aborto de una manera terrible”.

Para Alejandro San Francisco, académico de la Universidad de Tarapacá, quien se encuentra escribiendo un libro sobre el presidente electo–, “la fe de Kast venía fundamentalmente de la familia” y su formación greamilista en la Universidad Católica. “Por eso, Kast entiende que su ideario no está separado de la religión”, señala.

En eso coincide Gonzalo Rojas, quien afirma que “toda su vida es vida de fe. Desde su devoción personal, pasando por la vida en familia, hasta las dimensiones más pragmáticas de la vida política, todo está iluminado por la fe. ¿Fundamentalista? No, simplemente coherente, dentro de los defectos y carencias que tenemos todos los seres humanos”.

Uno de los exdiputados que compartieron bancada con Kast apunta a que “él es de los que creen que el trabajo es el que te hace mejor persona y, por tanto, el esfuerzo, la disciplina, el orden. Si algo no es trabajo, es pérdida de tiempo”.

A pesar de que Gonzalo Illanes, sacerdote y director nacional de Schoenstatt en Chile, afirma que “las categorías políticas no son las nuestras”, en la vida de Kast la religión y la política siempre han ido de la mano. En 2009 participó de un espacio reservado de reflexión política y religiosa impulsado desde Schoenstatt, organizado por los sacerdotes Carlos Cox y José Luis Correa, con el objetivo de “acompañar” a políticos católicos en su trayectoria pública. Para ello reunieron a dos figuras: el entonces alcalde de Maipú, Alberto Undurraga (DC), para convocar a políticos de centro, y a José Antonio Kast, por la derecha.

El senador Manuel José Ossandón (RN) también participó de los encuentros y recuerda que era una instancia “enriquecedora”, en donde se trataba “el rol de los políticos católicos y su conexión con los valores cristianos, como ayudar al prójimo y el valor social de la Iglesia".

Las reuniones se realizaban tres veces al año en el auditorio de la Casa Provincial de Schoenstatt, en La Florida. Eran privadas, a petición de los propios asistentes, para evitar a la prensa. Acorde a otros políticos católicos que participaron, ahí se debatió sobre aborto, píldora del día después, familia, desigualdad salarial y doctrina social de la Iglesia.

Se reunían con grupos rotativos de 12 personas, y entre quienes asistieron estuvieron José Roa, exdirector del Servicio Nacional del Consumidor; Ximena Rincón, en ese entonces ministra del Trabajo y Previsión Social; Mónica Zalaquett, quien se desempeñaba como diputada, y el senador Francisco Chahuán.

“La idea era tener un encuentro transversal, no solamente de un sector. Se trataba de conversar de su experiencia religiosa, o cómo alimentaba su experiencia su quehacer político (...); era un momento para reforzar la fe”, dice Carlos Cox, uno de los sacerdotes que lideraron la iniciativa.

Según quienes asistieron, esos encuentros permitieron un diálogo poco habitual y mostraron a un Kast que, aunque firme en sus convicciones, comenzaba a escuchar otras miradas.

Santuario Schoenstatt La Florida

En 2018, dos años después de renunciar a la UDI, Kast fundó el movimiento Acción Republicana y se lanzó como candidato presidencial independiente, con un objetivo claro en su programa de gobierno: “Entregar un mensaje que no tenga miedo de identificarse con principios y valores”.

“Dios nos quiere”

El 21 de noviembre de 2021, en su segunda aventura presidencial, mientras esperaban los resultados de la primera vuelta, Pía Adriasola llamó a quienes estaban en la sede del Partido Republicano —en Las Condes— a reunirse para rezar frente a una imagen de la Virgen. Según quienes estuvieron allí, no era una excepción: la abogada solía convocar a oración en momentos clave, como ya había ocurrido en las campañas anteriores y durante el primer proceso constituyente. Las figuras religiosas no son una novedad en Presidente Errázuriz 4305: en el espacio de Ideas Republicanas hay una estatua de la Virgen y en la oficina de Kast, uno de los cuadros que acompaña a las fotos familiares, es una imagen del Papa Juan Pablo II.

Este momento de reflexión es una rutina de años en la familia Kast Adriasola, que asisten a misa dominical en el Santuario Valle de María en Buin, donde son miembros activos en la comunidad.

El santuario de Schoenstatt de Buin organizó una misa los días previos a las elecciones para orar por el bien del país, a la que asistió Kast. El presidente electo también acudió a una misa el sábado previo a las votaciones, acompañado de su esposa, suegra e hijos.

Junto a Adriasola forman parte del Instituto de las Familias, una de las instancias del movimiento que conlleva mayores grados de compromiso y que implica seguir los “consejos de vida consagrada”. Es decir, obediencia, pobreza y castidad. La rama de Schoenstatt consiste en grupos de matrimonios que tienen un lazo “para toda la vida”, en el que se aconsejan espiritualmente y se reúnen de forma reservada periódicamente. El matrimonio participó de la reunión anual del instituto en octubre del año pasado en el Santuario de La Florida, mientras Kast se encontraba en medio de la campaña.

La hija mayor del presidente electo, María Josefina Kast, siguió sus pasos y se encuentra en proceso de ingreso a un instituto de familia con su propio grupo, junto a su esposo, Exequiel Rauld.

Además de su conexión con el Santuario de Buin, los hijos de Kast cursaron su enseñanza escolar en el Colegio Campanario, el establecimiento del que Kast es sostenedor y tiene como base la espiritualidad de Schoenstatt.

El teólogo de la Universidad Católica Christian Borgoño explica que “el eje central de Schoenstatt es que todo gira en torno a la familia”.

“Todas estas formas más intensas de asociación, como es ser parte de instituto de familia, tiene algunas exigencias. Si hablamos, por ejemplo, del compromiso de castidad, se refiere a no usar anticonceptivos. La austeridad tiene que ver con un estilo de vida sencillo, aunque son cosas que finalmente no son tan fáciles de medir”, agrega.

El matrimonio mantiene intacto ese compromiso. En entrevistas que dio Adriasola entre 2017 y 2021, afirma que Kast le prohibió consumir pastillas anticonceptivas, pese a su voluntad de hacerlo. Por lo mismo, consultaron a un sacerdote schoenstattiano que les recomendó mantener un calendario con los períodos de fertilidad de la abogada.

El año pasado, en su tercera campaña presidencial, sin embargo, Kast decidió mostrarse de otra forma para apelar a una mayoría: con la promesa de no salirse de la agenda de un “gobierno de emergencia”, Kast llegó a La Moneda con un 58% de las preferencias en diciembre de 2025, convirtiéndose en el segundo presidente de derecha electo desde el retorno de la democracia. Su antecesor fue Sebastián Piñera, quien, pese a ser un católico practicante, solía dejar fuera la religión de su agenda política, salvo en el tema del aborto.

Luis Bahamondes, director del Centro de Estudios Judaicos de la Universidad de Chile, señala que Kast “incorpora de manera explícita un lenguaje religioso en su discurso público, con una clara pretensión de incidencia en el espacio político. De ahí que aluda recurrentemente a los ‘valores cristianos’, la familia, el orden y la moral como fundamentos orientadores de su propuesta. En cambio, Piñera se restringía a lo institucional, por ejemplo, participación en Te Deum, desde una mirada cívica, no como algo que formara parte de su programa político”.

El compromiso de Kast respecto a marginar su agenda valórica no impidió que el republicano hiciera mención a su fe en varios actos de campaña. Y que en sus reuniones internas solía decir a su equipo la frase “Dios nos quiere”. Una que hizo pública durante su intervención en Icare en enero pasado, cuando se mostró optimista frente a las crisis de países vecinos como Venezuela: “Como siempre, Dios nos quiere. Siempre he dicho: no se preocupen, todo va a estar bien. Eso lo dije en el 2021 y me retaban”.

Luego de la segunda vuelta de diciembre, el 15 de enero de este año Kast ingresó por primera vez como presidente electo a La Moneda. Tras reunirse con el Presidente Boric, que mantenía en su oficina la imagen de la Virgen regalada por su madre schoenstattiana, lo que más le interesó fue visitar la capilla de Palacio. Ese tipo de gestos sólo refuerzan algo que Kast había dicho 17 años atrás, cuando le preguntaron por la importancia del movimiento en su carrera política en una entrevista en el canal de YouTube Schoenstatt Vivo.

Esa vez respondió: “El movimiento me ayudó a encontrar cuál era mi misión”.

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