Diputado UDI Guillermo Ramírez tras reserva de constitucionalidad por discusión de 40 horas: "La oposición está tramitando este proyecto de manera mañosa"

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Foto: Agencia UNO

"Tenemos el deber de ir al Tribunal Constitucional, así cómo van las cosas nos están empujando a ir", comentó el congresista respecto a cómo se está ejecutando la discusión desde su perspectiva.




Este lunes, en la discusión del proyecto de ley que modifica el Código del Trabajo con el objetivo de reducir la jornada laboral de 45 a 40 horas semanales, el diputado Guillermo Ramírez (UDI) -que integra la instancia- se adelantó al posible desarrollo del debate interponiendo una reserva de constitucionalidad, bajo el argumento de que la iniciativa, "de manera directa o indirecta, infringe los artículos de la Constitución Política". 

En entrevista con La Tercera, el congresista explicó sus argumentos para rechazar la discusión de este proyecto, proceso que él ha calificado como "vergonzoso".

"Ciertos proyectos de ley sólo los puede presentar el Presidente de la República. Los diputados, por ejemplo, no pueden presentar ni un proyecto de ley que implique gastos para el Estado. Esto porque sería muy fácil caer en la tentación del populismo y empezar a legislar para tener obras públicas o subsidios en sus regiones y el país quebraría", introduce Ramírez.

Por lo anterior, detalla el diputado, "en las constituciones de todo el mundo, y por supuesto de todos los países desarrollados, se prohíbe que los parlamentarios presenten proyectos de ley que impliquen gastos para el fisco". 

Adicionalmente, explica que en el Congreso tampoco pueden presentar "proyectos de ley que impliquen entrometerse en la administrador financiera del Estado. Es decir, todo lo que tiene que ver con los salarios de los trabajadores, régimen de su trabajo, y similares, también es de exclusiva iniciativa del presidente". 

En relación a esto, considera que "el proyecto que presentaron algunos parlamentarios de la oposición, es inadmisible. Vulnera las reglas de la Constitución respecto a los proyectos que son iniciativa del presidente. Este proyecto se puede discutir, se puede aprobar, pero si el gobierno no lo patrocina es inadmisible".

Otro dardo lanzado por Ramírez apunta a que este proyecto no considera flexibilidad laboral: "Acá en el Congreso tenemos dos discusiones de reducción de jornada, uno del gobierno que es de 41 horas con flexibilidad y el de la oposición con 40, pero sin flexibilidad. Lo que nosotros creemos es que la flexibilidad es indispensable para que las distintas empresas, particularmente las PYMES, puedan irse adaptando a la nueva realidad de jornada laboral reducida".

Una segunda molestia para Ramírez, respecto al proyecto, es la ausencia de la gradualidad en la implementación de la reducción de la jornada: "El proyecto del gobierno se esfuerza para que el cambio impacte de la menor manera posible en las empresas, para de esa manera proteger el trabajo y los salarios de los trabajadores". 

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Finalmente, menciona el diputado que "el proyecto de 40 horas incorpora las horas de colación, por lo que no se trabajarían 40 horas, sino 35 horas, lo cual es una barbaridad, porque no hay ni un país en el mundo desarrollado o en vías de desarrollo que tenga una jornada laboral tan baja como 35 horas". 

Por todo lo anterior, asegura que "tenemos el deber de ir al Tribunal Constitucionalidad, así cómo van las cosas nos están empujando a ir, por eso la reserva es tener una carta que podremos jugar en caso de que la oposición siga tramitando este proyecto de ley de manera mañosa"

-Usted calificó la discusión del proyecto de 40 horas como "vergonzosa" ¿por qué?

-Porque se está legislando sin oír a los expertos y los afectados de este proyecto de ley, entonces evidentemente esta tramitación es una vergüenza. Yo nunca había visto un proyecto de ley en el que no se escuchara a los expertos. Asumí en su minuto que la discusión sería mucho más larga, pero veo que la oposición considera que no es importante hacerlo.

-En Holanda se trabaja 29 horas semanales, en Dinamarca 33 horas y en Alemania 35 horas. ¿No podemos avanzar a eso?

-Si tuviéramos el nivel de productividad que tiene Alemania, podríamos trabajar mucho menos de lo que trabajamos hoy día, el problema es que no tenemos esa productividad. El salario del trabajador está relacionado a la productividad, preguntemos a los chilenos si quieren ganar menos. Esos países también tienen cualidades como el teletrabajo, lo cual nosotros propusimos, pero aquí ha sido la oposición, particularmente el frente amplio y el partido comunista los que se han opuesto a esta agenda.

-El gobierno propone 41 horas semanales de trabajo, ¿Cierto?

-Sí.

-¿Y cuál es la diferencia entre 40 y 41 horas?

-La diferencia es que uno es con flexibilidad y otro sin flexibilidad.

-Más allá de la flexibilidad, ¿cuál es la diferencia entre 40 y 41 horas?

-Bueno, eso es conversable, pero el problema es que no lo hemos podido conversar porque está trancada la pelota en el Senado. Este proyecto del gobierno está en la comisión de trabajo del Senado, y ahí también está el proyecto de Sala Cunas, que debería haber salido hace seis meses atrás con todas las urgencias que ha puesto el gobierno, pero el Senado no ha respetado las urgencias y tienen bloqueado todos los proyectos que hoy día están en la comisión de Trabajo. Puede que la diferencia entre 41 y 40 no sea ninguna, pero no lo podemos conversar porque está bloqueado el debate.

-¿Se supone que la flexibilidad laboral permite buscar un protocolo de acuerdos entre empleado y empleador?

-Esto significa que el empleador puede tener normas objetivas que los sindicatos o los trabajadores pueden elegir tomar o no tomar. También significa que puede haber una mayor amplitud en la negociación con los sindicatos, por ejemplo, conocimos la semana pasada unos restaurantes donde los trabajadores ejecutan sus labores cuatro días y descansan tres. Esto es ilegal y si va la inspección a fiscalizar serán multados, pero es lo que ellos eligieron. No hay ni un país de la OCDE que tenga una legislación laboral más rígida que la chilena.

-En la práctica, no son muchas las formas de negociar con el empleador...

-Lo que pasa es que no se trata de algo que le conviene a uno y perjudica a otro.

-Pero si el empleador no quiere aceptar una condición, el empleador puede reemplazarlo y buscar a alguien que esté dispuesto a sus condiciones. 

-Acá hay un sinnúmero de situaciones donde el empleador y el trabajador se verán beneficiados. Acá no se trata de que lo que beneficia al empleador perjudica al empleado y viceversa, eso no es así en el mundo real. En el mundo real, uno puede llegar a acuerdos con sus empleadores, que beneficien a ambas partes y tenemos que permitir que esos acuerdos se puedan hacer porque hoy la ley los prohíbe y eso es ridículo. En todos los países del mundo hay flexibilidad y este temor de los abusos del empleador a los empleados, no se ha materializado, yo no creo que los empresarios chilenos sean muy distintos a los empresarios de otros países del mundo.

Revisa acá la reserva de constitucionalidad presentada por Chile Vamos:

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