PolíticaSOLO SUSCRIPTORES

Diseño político de Kast inicia su cuenta regresiva

El modelo con que el Presidente llegó a La Moneda da señales de agotamiento, mientras sus aliados presionan por una cirugía mayor en el gabinete. Kast, sin embargo, apuesta a resistir y ganar tiempo antes de abrir una nueva etapa en su gobierno.

Dragomir Yankovic/Aton Chile DRAGOMIR YANKOVIC/ATON CHILE

“No vienen cambios en lo inmediato en el gabinete”. Ese fue el mensaje que transmitió, de manera tajante, el Presidente José Antonio Kast a los presidentes de partidos que respaldan a su gobierno: Guillermo Ramírez, Luciano Cruz-Coke, Andrea Balladares y Arturo Squella.

El 14 de septiembre pasado, los principales dirigentes de la UDI, Evópoli, RN y el Partido Republicano se reunieron en Palacio con el Mandatario y algunos ministros del comité político. Ahí levantaron una inquietud que rondaba en el ambiente: si habría o no, en el corto plazo, ajustes en el gabinete y en cargos de segunda línea.

Dragomir Yankovic/Aton Chile DRAGOMIR YANKOVIC/ATON CHILE

El jefe de Estado fue claro: les comunicó que en las próximas semanas no habría movimientos de ministros, pero que sí estaba evaluando modificaciones en cargos de segunda línea y autoridades regionales.

Pese a ello, la idea de una cirugía mayor en el Ejecutivo está instalada en los partidos y ha sido motivo de conversación, en más de una ocasión, entre los timoneles, secretarios de Estado y el propio Kast. El diseño político de Palacio no convence al oficialismo, donde varios dirigentes consideran que está agotado. Kast está consciente de esas críticas, pero se resiste a adelantar una modificación de su equipo.

Kast, según afirman en las colectividades de gobierno, ha transmitido que está pensando en ajustes para 2027 con el objetivo de darle un nuevo aire a su gobierno e iniciar una etapa renovada. Sin embargo, antes de eso, en Palacio quieren agotar todas las alternativas.

El diagnóstico de La Moneda es que las dificultades que enfrenta el gobierno, reflejadas en una baja evaluación ciudadana –Criteria registra un 27% de aprobación, por debajo del umbral del 30%–, responden tanto a problemas de diseño y estrategia como al contexto que atraviesa el país.

La menor proyección de crecimiento y la alta tasa de desempleo, entre otros factores, profundizan el descontento ciudadano. Frente a ese escenario, el Ejecutivo activó una serie de medidas para reactivar la economía e incentivar el empleo, entre ellas el “Plan Chile Despega”, que algunos sectores del oficialismo consideran insuficiente.

En este escenario, dicen las mismas versiones, los efectos de estas medidas tardarán en materializarse y, por lo tanto, las personas no percibirán rápido los cambios que esperan que se concreten. Además quieren que, a partir del próximo año, se empiecen a ver los frutos de la aprobación de la megarreforma económica.

En el intertanto, el Ejecutivo se fijó tres objetivos: reforzar la gestión de los ministerios, en especial de las carteras consideradas “reactivadoras” –como Obras Públicas, Vivienda y Economía–; instruir a los seremis y autoridades regionales para que difundan las “buenas noticias” y las iniciativas del gobierno, y comenzar a exhibir resultados concretos que permitan revertir la percepción ciudadana.

Así, en Palacio sostienen que deben saber “administrar la transición” hasta que las cifras comiencen a mejorar, como esperan que ocurra. El problema, recalcan, está en la brecha entre las expectativas que la ciudadanía tenía sobre el gobierno y las condiciones económicas que enfrenta el país.

En ese sentido, sostienen que, si los actuales ministros logran sortear esta etapa, no sería necesario un cambio profundo. Sí reconocen que, como ocurre en todo gobierno, el primer aniversario abrirá un proceso de evaluación de las autoridades y de ajuste de las expectativas generadas durante la campaña.

Las fisuras del modelo

En el Ejecutivo algunos sostienen que también enfrentan una complicación en el diseño que no ha funcionado cómo debería en ciertas ocasiones. Sin ir más lejos, las descoordinaciones y contradicciones entre ministros han sido un problema. Las discrepancias entre el titular de Hacienda, Jorge Quiroz, y sus pares, así como las diferencias entre el ministro de Defensa, Fernando Barros, y el canciller Francisco Pérez Mackenna, solo atizan las críticas al modelo político-comunicacional.

5 OCTUBRE 2026 MINISTRO DE HACIENDA, JORGE QUIROZ. FOTO: DEDVI MISSENE Dedvi Missene

A eso se suma el cuestionamiento de que la información sobre las decisiones del gobierno queda concentrada en un grupo reducido de autoridades: Kast, Quiroz; el jefe del Segundo Piso, Alejandro Irarrázaval; el jefe de Comunicaciones y Contenidos, Cristián Valenzuela, y el biministro del Interior y Seguridad, Claudio Alvarado. El resto queda al margen, con escaso margen de acción. Como ejemplo mencionan la presentación del Presupuesto 2027: dirigentes partidarios e incluso autoridades desconocían los detalles de los recortes y se enteraron por la prensa. “No hubo bajadas claras”, recalcan, lo que dificultó la defensa del primer Presupuesto de Kast.

Entre los ministros de La Moneda también existe malestar por el “fuego amigo” anticipado del sector. Plantean que muchas veces los dirigentes no son capaces de defender al gobierno por temor a las críticas y la desaprobación ciudadana. Esta semana generaron incomodidad las declaraciones de la presidenta del Senado, Paulina Núñez, quien en más de una entrevista volvió a cuestionar el diseño de Kast. Y no solo eso: también dejó abierta la puerta a una candidatura presidencial.

23 SEPTIEMBRE 2026 LA PRESIDENTA DEL SENADO, PAULINA NUÑEZ Y EL MINISTRO SEGPRES, JOSE GARCIA, DURANTE PUNTO DE PRENSA. FOTO: DEDVI MISSENE Dedvi Missene

Adelantar esa carrera, admiten en Palacio, es negativo para el gobierno porque entrega una señal de “debilidad”.

Entre los dirigentes de los partidos insisten en que los cuestionamientos están justificados y que se necesitan ajustes, porque consideran agotado el modelo de gobierno. Afirman que el primer cambio ministerial, realizado el 19 de mayo pasado –cuando fueron removidas Trinidad Steinert de Seguridad y Mara Sedini de la Segegob–, no resolvió el problema de fondo. Para ellos, la ausencia de un ministro vocero y la escasa presencia de figuras políticas en el gabinete son dificultades mayores.

Por lo mismo, entre las fórmulas que han planteado está volver a separar las carteras fusionadas: Interior y Segegob; Minería y Economía, y Transportes y Obras Públicas. En el caso de Interior y Segegob, en Chile Vamos consideran que las comunicaciones deberían quedar a cargo de un secretario de Estado con dedicación exclusiva, para evitar cuestionamientos como los que surgieron durante la emergencia climática en la Región Metropolitana.

Sobre los otros ministerios, aseguran que sería buena señal para mostrar más despliegue en un escenario económico complejo.

Para esos puestos, los partidos ya han propuesto nombres. Dependiendo de la colectividad a la que se le pregunte, entre las fórmulas que analizan está la posibilidad de incorporar al gabinete a parlamentarios en ejercicio. Algunos transmiten que la directiva de RN ha sondeado al diputado Diego Schalper para tantear su disposición a asumir como ministro vocero de Gobierno, aunque en la mesa del partido lo descartan. En la UDI, en tanto, algunos mencionan a su timonel, Guillermo Ramírez, como una opción para Economía.

Jonnathan Oyarzun/Aton Chile JONNATHAN OYARZUN/ATON CHILE

Los mismos legisladores, según afirman en el sector, no desestiman en sus círculos más íntimos esas alternativas. El problema para ellos y todos los nombres que han sondeado es que identifican que, de llegar al gobierno, tendrían que tener incidencia real.

En republicanos transmiten que, si se concreta un ajuste, lo ideal sería hacerlo en enero para que las nuevas autoridades tengan tiempo de asentarse en sus cargos antes de marzo.

Como sea, las pretensiones de los partidos chocan con el diagnóstico de Palacio. Hasta ahora, en el Ejecutivo dicen que, si bien se están haciendo evaluaciones, no hay nada decidido. Además, se resisten a la idea de volver a separar carteras, ya que parte de la promesa de campaña de Kast es “achicar el Estado” y fusionar ministerios.

En La Moneda recalcan que se han ido subsanando los problemas entre los equipos. Se les ha pedido mayor coordinación a los ministros y Alvarado ha reforzado ese mensaje con cada integrante del gabinete. “Lo que digan tiene que estar alineado con la postura oficial del gobierno”, les reforzó a los ministros en los últimos días.

Por lo mismo, algunos recalcan que no responderán a las presiones de las colectividades y que, cuando se concrete un ajuste, este será el resultado de una evaluación profunda.

Lo único claro, insisten en el gobierno, es que Alvarado trabaja en una reformulación del diseño comunicacional. Busca establecer tres instancias regulares: una vocería al inicio de la semana, otra de carácter sectorial y una tercera de balance. En ese esquema contempla un cambio en la Subsecretaría de la Segegob, para cuyo cargo ha consultado varios nombres, entre ellos Pablo Prieto –hijo del exparlamentario– y Gonzalo Arenas. También ha sondeado a otras personas que actualmente trabajan en el sector privado

En Palacio dicen que el biministro espera zanjar el asunto a más tardar en 10 días.

Pese a la resistencia de La Moneda a los ajustes, en sectores del oficialismo aseguran que el diseño de Kast ya inició su cuenta regresiva.

Esta nota es exclusiva para suscriptores

Suscríbete para leerla completa y acceder a todo nuestro periodismo.

Ver planes
Más sobre:LT SábadoPolíticaJosé Antonio KastLa MonedaGabineteAjusteVocería

COMENTARIOS

Para comentar este artículo debes ser suscriptor.

Algunos leen, otros se informan. Aprovecha esta oferta única.

Plan Digital+$4.120 al mes, de aquí hasta fin de año SUSCRÍBETE