Por José Miguel WilsonKast le baja varios cambios a la agenda de seguridad: retira reforma, suaviza tono y plantea una mesa con la oposición
La muerte del cabo de Carabineros Cristopher Aguilera marcó un punto de inflexión. En un gesto poco usual hacia la centroizquierda, el gobierno alcanzó un acuerdo con el senador Pedro Araya (PPD) y retirará la cuestionada reforma constitucional que creaba un nuevo estado de excepción y restringía la entrega de beneficios estatales a condenados por crimen organizado. La iniciativa, diseñada para emplazar a la oposición, no tuvo el efecto esperado: dividió al oficialismo y generó reparos jurídicos transversales.

“He aprendido a conversar”, señaló este mediodía el Presidente José Antonio Kast, en la ceremonia en la que anunció su nuevo plan de empleo.
Si bien la actividad estaba centrada en las medidas económicas y laborales, la nueva muerte de un carabinero llevó al Mandatario a aludir a uno de los temas prioritarios de su gestión: la agenda de seguridad.
Aprovechando la presencia de legisladores opositores y oficialistas, Kast dijo que “valoro tanto que estén aquí las distintas representaciones políticas, porque tenemos que sentarnos a conversar”. “Aquí algunos parlamentarios me decían que usted conversa poco”, relató, precisando que su ánimo es precisamente dialogar.
“Les agradezco cada corrección fraterna, porque es importante cuando a uno le representan algo. Pero la corrección fraterna siempre es mejor hacerla primero entre dos, después entre tres, y si no hay respuesta, bueno, hagámosla con todos. Yo siempre le he dicho a los parlamentarios, viva la libertad”, señaló.
Haciendo esas prevenciones, añadió que “tenemos mucho para avanzar si nos sentamos en una mesa, por ejemplo, a ver temas de seguridad... si lo que pasó ayer, de verdad, nos tiene afectados. Es muy duro ver cómo mes tras mes van asesinando a alguien que nos cuida a todos”, dijo Kast.
Aunque la oposición no tomó de buena manera el primer llamado del Presidente tras la muerte del cabo Cristopher Aguilera Fernández, producto de los disparos recibidos durante un procedimiento preventivo en Lo Espejo, aparentemente el diseño que está predominando en La Moneda apuntaría en un sentido contrario: tratar de bajar la beligerancia con el fin de destrabar la agenda legislativa de seguridad.
En todo caso, la suspicacias de la oposición se debían a que el Ejecutivo aún hay algunos personeros partidarios de endurecer los emplazamientos, especialmente luego del rechazo a una reforma que ampliaba el plazo de detención de migrantes en situación irregular para efectos de su eventual expulsión administrativa.
Las señales del Presidente al mediodía, sin embargo, ya daban cuenta de que la decisión del gobierno sería apostar al diálogo antes que a la polarización.
Esa determinación también calzaba con el nuevo relato que ha enarbolado Kast -desde hace unas semanas- con un tono “más conciliador” con la centroizquierda. En el oficialismo explican el cambio en el Mandatario también responde al complejo momento político que atraviesa: con una caída sostenida en los sondeos de opinión y un escenario económico desfavorable.
Como muestra de este nuevo trato con la oposición, en un gesto poco usual, el senador y presidente de la Comisión de Constitución, Pedro Araya (PPD), fue contactado por autoridades de gobierno para informarle que La Moneda retiraría la reforma constitucional que creaba un nuevo estado de excepción y restringía la entrega de beneficios estatales a condenados por crimen organizado.
A primera hora recibió un llamado del ministro secretario general de la Presidencia, José García (RN) para invitarlo a conversar a La Moneda y luego se comunicó el titular de Justicia, Fernando Rabat, quien fue el que le avisó de la decisión. La Moneda, no obstante, pidió que a cambio se trabaje una propuesta alternativa y consensuada de cambio constitucional.
Luego de ello, Rabat concurrió a la Comisión de Constitución donde le informó al resto de los miembros de la decisión gubernamental.
La iniciativa, diseñada en principio para emplazar a la oposición, no tuvo el efecto deseado, ya que dividió al oficialismo y generó reparos técnicos transversales de juristas de distintos sectores políticos.
“Tenemos entendido que el Ejecutivo está por retirar la Reforma en Seguridad y tendremos la posibilidad como Comisión de Constitución de liderar, encaminar y redactar una nueva y buena propuesta para Chile”, afirmó el senador Araya, quien ha sido uno de los principales interlocutores del Ejecutivo en la oposición.
Además de presidir una instancia estratégica en el Congreso, el legislador por Antofagasta también integra las comisiones de Defensa y de Seguridad.
El senador y presidente del Partido Republicano, Arturo Squella, dijo que el asesinato del cabo Aguilera “ha marcado un punto de inflexión que desde el gobierno, desde la oposición, ha significado que todos estén lo suficientemente conscientes de que hay que ceder en las posiciones y encontrar un punto donde se pueda avanzar”.
Explicó que, con el retiro de la reforma del gobierno, se trabajaría en una nueva iniciativa con los aportes de legisladores opositores. “El gobierno, por su parte, ha dicho que, si es que es necesario para avanzar en las reformas constitucionales, no tiene problema en bajar su propuesta con el propósito de que ingrese una nueva (propuesta) a la luz de lo que estuvimos trabajando junto al senador Andrés Longton (RN)”.
“Ese es el espíritu. Desde esa perspectiva, tendríamos un texto que representaría el propósito buscado por el gobierno y a la luz del trabajo que hicimos junto al senador Longton”, dijo Squella, quien le reconoció a Pedro Araya, en su calidad de presidente de la Comisión de Constitución, haber sido el coordinador de este acuerdo.
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