No ratificar el TPP11 a la espera de las “side letters”: la estrategia de Boric ante inminente votación del tratado que divide al oficialismo

26/09/2022 PRESIDENTE GABRIEL BORIC PARTICIPA EN CEREMONIA DE REAPERTURA DE RAPA NUI AL MUNDO Y DA INICIO A LA SEMANA DEL TURISMO FOTO: MARIO TELLEZ / LA TERCERA

Ante los reparos de sectores del oficialismo y la ofensiva de la derecha y la DC para que el acuerdo sea votado este miércoles en el Senado, en La Moneda informaron a sus coaliciones -en el tradicional comité político- la estrategia que seguirá el Mandatario: esperar que concluyan las negociaciones con los países miembros antes de ratificarlo de manera definitiva, más allá de que este sea aprobado por el Congreso Nacional.


Hasta La Moneda llegó a primera hora de este lunes el, hasta ese momento, canciller (s) José Miguel Ahumada para participar del comité político liderado por el Presidente Gabriel Boric. Uno de los temas que se tomó la cita fue la estrategia que desplegará La Moneda para enfrentar la tramitación del Tratado Integral y Progresista de Asociación Transpacífico, conocido como TPP11.

“El comité político dará detalles de la estrategia”, dijo Ahumada -quien después notificó que salió positivo a Covid-19 y la subrogancia quedó en manos de la ministra Antonia Orellana-, al salir del encuentro. El subsecretario de Relaciones Económicas Internacionales (Subrei) se refería a la decisión del Presidente de -más allá de que el proyecto se apruebe en el Congreso, donde calculan que tendrá los votos para su despacho-, no ratificar el tratado hasta que se terminen las negociaciones con el resto de los países que integran el pacto multilateral en las denominadas side letters, o cartas laterales.

Ese punto se conversó en el comité político ampliado, instancia en que las autoridades comunicaron esa decisión a los partidos oficialistas, según pudo confirmar este medio con la mayoría de los presentes y otras fuentes del gobierno.

Así, aunque se apruebe el tratado, Boric no avanzará en el último paso -que corresponde a una atribución exclusiva de él- de ratificar el tratado y optará por esperar el resultado de las conversaciones con los otros países. A través de las denominadas side letters es que Chile está buscando establecer acuerdos paralelos que dejen sin efecto la competencia de tribunales ad hoc para la resolución de controversias entre inversionistas y los Estados miembros del TPP11. Y si bien ya fueron enviadas, desde el Ejecutivo no han dado luces sobre cómo han avanzado las conversaciones con Australia, Brunéi, Canadá, Japón, Malasia, México, Nueva Zelanda, Perú, Singapur y Vietnam.

El trasfondo de la decisión de optar por no ratificar el tratado, según explican en el oficialismo, apunta a dos criterios: por una parte, no obstruir el avance del proyecto en el Congreso y, como han señalado, dejar que siga su curso, pero descomprimiendo a los más críticos con una estrategia que apuesta a ser más clara. Y, por otra, que Chile no pierda poder en su posición negociadora frente a los otros países miembros ratificando el TPP11 sin cerrar previamente dichas tratativas. Esto, explican en La Moneda, es posible toda vez que es el Presidente el que tiene la llave final en la firma de un tratado multilateral de esta naturaleza y podrá manejar los tiempos.

“El resultado de dichas gestiones se informará apenas concluya, considerando que depende de cada país y sus formalidades”, explicaron desde la Subrei.

El análisis del Mandatario y sus ministros se dio justamente tras conocerse que por acuerdo de los comités del Senado -respaldado de la oposición y la DC y resistido por el oficialismo-, el tratado, que se encuentra en segundo trámite constitucional, fue puesto en tabla este miércoles.

La noticia no sorprendió a La Moneda, pero sí complicó la intención del Ejecutivo de dilatar la discusión del proyecto que mantiene divididas a las coaliciones que sustentan la administración, Apruebo Dignidad y el Socialismo Democrático. Tanto es así que justo cuando el Presidente se encontraba de gira en Nueva York, la semana pasada, en la Asamblea General de las Naciones Unidas, el bloque integrado por el PC, el FRVS y el Frente Amplio notificó que no daría sus votos para que el tratado avance en el Congreso e incluso algunos pidieron que el Jefe de Estado usara su facultad para retirarlo del Parlamento.

Por esos días, el desorden oficialista también se reflejó en contradicciones al interior del propio gabinete. Mientras la ministra del Interior, Carolina Tohá, aseguró que el Ejecutivo buscaría resolver el asunto cuanto antes para poder ratificar el TPP11, el propio Boric señaló que no es un acuerdo que esté impulsando su administración. Un planteamiento que -en todo caso- se contrapone con la estrategia que desde marzo ha desplegado la Subrei y la canciller Antonia Urrejola, quien sigue en Estados Unidos.

“Políticamente, el gobierno está apoyando el TPP11, otra cosa es que tenga problemas para verbalizarlo de forma muy categórica”, dijo este lunes el senador Ricardo Lagos Weber (PPD), quien ha abogado por la ratificación del tratado.

En la misma línea, el ministro de Hacienda, Mario Marcel, ha transmitido que sería positivo que Chile ratificara el tratado, sobre todo, en el marco de la guerra comercial entre Estados Unidos y China y ante la guerra de Rusia en Ucrania. El secretario de Estado, de hecho, adelantó la semana pasada que el Ejecutivo está pensando en enviar un proyecto de ley con el objetivo de que el Congreso también se haga parte de la ratificación de las side letters que modificarán el tratado. Hay distintas miradas sobre si es necesario que estos acuerdos complementarios pasen por la ratificación del Poder Legislativo, aunque la estrategia que maneja el gobierno -por ahora- implicaría impulsarlas por esa vía.

“La estrategia legislativa que optaron todos los partidos de gobierno y votaron de conjunto hoy era que se postergara la discusión, el tiempo suficiente como para que el gobierno pudiera hacer las consultas con los distintos gobiernos respecto de las cartas laterales. Hay una facultad presidencial, pero eso ya es exclusivo del gobierno. Me da la impresión que el gobierno no quiere tomar esa fórmula, sino que está estudiando otras fórmulas para darse el tiempo de poder hacer las consultas”, dijo ayer el timonel PC, Guillermo Teillier, dando cuenta de que el gobierno no retirará el proyecto como lo pidieron fuerzas de Apruebo Dignidad.

En las colectividades del sector si bien transmiten que la opción de retirar la iniciativa del Congreso se conversó, en La Moneda aseguran que esa opción nunca se evaluó en serio y que no va en línea con las señales de certidumbre que quiere instalar el Ejecutivo tanto a nivel interno como en el exterior.

“Este proyecto no tiene urgencia, el gobierno habla a través de las urgencias y, por tanto, no había ningún apuro en votarlo esta semana. Mientras, además, la Cancillería está desplegando un estrategia que tiene que ver con negociar país a país las side letters, las cartas laterales, que eso demora un tiempo (...). Será el Presidente de la República quien comunique cuál será la estrategia a seguir dependiendo de, finalmente, cuándo se vote. El Presidente tiene otras herramientas que, insisto, no me corresponde a mí comunicar, pero que se están analizando junto al comité político respecto a si es que se llega a votar y aprobar en el Senado”, agregó el presidente de RD, Juan Ignacio Latorre, aludiendo precisamente a la facultad presidencial de definir el timing de la firma ratificatoria y la comunicación a los depositarios para su entrada en vigencia.

Marco Velarde, presidente de Comunes, comentó que “las cartas paralelas ayudan a que el país tenga un mejor tratado, y es una estrategia que ha asumido el gobierno frente a una derecha que ha presionado y tiene los votos para aprobarlo a pesar de nuestra oposición. Desde AD seguimos teniendo críticas al tratado y cómo afecta al país, pero teniendo en cuenta que está a punto de aprobarse tenemos que mejorar las condiciones del tratado. La estrategia llevada por Cancillería y el Presidente es correcta”.

Su par del PPD, Natalia Piergentili, en tanto, puso un matiz y afirmó que ellos esperan que, tras la aprobación del TPP11 en el Congreso, no se dilate su ratificación. “Estoy de acuerdo ratificación del TPP11 por miles de razones. Una de ellas es por la recaudación que va a tener el país, el tratado compromete materias de sustentabilidad y de derechos laborales. No veo fantasmas ni siquiera en la resolución de controversias. Si eso es lo que preocupa, estamos trabajando con los países cartas paralelas, pero tenemos que tener claridad de cuánto tiempo demorarán esas negociaciones para no eternizar su ratificación”, dijo.

La líder del PS, Paulina Vodanovic, en tanto, indicó que “el PS en dos Congresos se manifestó en contra del TPP11, por lo tanto, esas resoluciones congresales están vigentes y, en consecuencia, nuestros parlamentarios van a estudiar lo que hay hoy también con los nuevos antecedentes. Las side letters son importantes. Porque hacen variar ciertos puntos que hacían que el partido se opusiera a ello”.

Las otras herramientas del gobierno y el oficialismo

La ministra de la Segpres, Ana Lya Uriarte -según informó el jefe de bancada del PC, Daniel Núñez-, hizo una serie de gestiones para cuadrar al oficialismo y pedir que el proyecto no se viera este miércoles. La idea era ganar más tiempo para tener respuesta de las cartas laterales con las que la Cancillería pretende canalizar los mecanismos de solución de controversias.

Según confirmó el mismo senador Núñez, durante la sesión pedirán una “segunda discusión”, resquicio reglamentario con el que se obliga a votar un proyecto en una futura sesión precisamente para dar más tiempo a las tratativas de la Cancillería a través de las cartas laterales (side letters).

“Obviamente vamos a pedir segunda discusión, pues lo lógico es retrasar esta votación hasta conocer el resultado de la estrategia del gobierno y no imponerle una votación de manera forzada”, dijo Núñez.

El senador Latorre, por su parte, indicó quelos comités de Apruebo Dignidad hemos resuelto solicitar el día miércoles usar algunas herramientas reglamentarias del Senado para que no se vote esta semana”.

El gobierno, en tanto, si quisiera aplazar la votación podría manejar algunas urgencias para tratar de cambiar la tabla. Sin embargo, esa alternativa requiere que haya iniciativas que estén listas para su votación.

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