Estudio valoriza en US$15.500 millones el trabajo no remunerado de adultos mayores en Chile. Mujeres aportan el 70%

Estudio de Naciones Unidas, en alianza con el Senama, establece un valor para este trabajo, de manera de propender a políticas sociales que lo reconozcan y generen algún tipo de retribución. En total, un quinto del trabajo no remunerado que realizan los chilenos lo ejercen adultos mayores.




No es novedad que gran parte del trabajo que desarrollan los chilenos es no remunerado. El cuidado del hogar, de niños, ancianos o incluso personas enfermas representan una de las actividades más frecuentes en el país. Pero además, y de acuerdo con un reciente estudio, parte del Proyecto Nodo -iniciativa del Sistema de las Naciones Unidas en Chile con apoyo del Servicio Nacional del Adulto Mayor, Senama, próxima a ser lanzada-, más de un quinto de ese trabajo lo ejercen adultos mayores.

Esa es una de las principales conclusiones del estudio “Valoración económica del trabajo no remunerado de las personas mayores en Chile”, que entrega una estimación del valor económico y el aporte a la economía nacional de estas actividades.

“Con este ejercicio se espera contribuir a la eliminación de las representaciones culturales hegemónicas sobre la vejez, que limitan su plena integración en la sociedad y las posibilidades de construir una reactivación inclusiva, resiliente y sostenible en un contexto de progresivo envejecimiento poblacional”, señala el documento.

Los resultados obtenidos de este ejercicio muestran que el valor económico del trabajo no remunerado de la población de 15 años y más alcanza los 75,5 miles de millones de dólares en 2019, lo que representa el 21,8 % del PIB ampliado. De este total, las personas mayores contribuyen con el 20,6%, esto es, con US$15,5 miles de millones, equivalentes al 4,5% del PIB ampliado. Esta cifra supera a la de actividades económicas tan importantes como transportes (3,9%) o los servicios financieros (3,8%).

En términos per cápita, el valor económico del trabajo no remunerado que realizan las personas de 60 años y más equivale a $4,21 millones al año, y es mayor al aporte per cápita de cualquier otra actividad económica.

Y, al igual que ocurre a nivel agregado, la mayor carga de trabajo no remunerado recae en las mujeres, que aportan el 70,1% del valor económico del trabajo en esta condición que realiza toda la población de 60 años y más en un año. Este aporte equivale al 3,1% del PIB ampliado.

Objetivos del estudio

Una de las razones para llevar adelante este trabajo es avanzar hacia el reconocimiento público de las actividades, mediante servicios públicos, infraestructuras y políticas de protección social, promoviendo la responsabilidad compartida en el hogar y la familia. Esto cobra mayor importancia en emergencias como la pandemia, en que se ha puesto de relieve la importancia de este tipo de actividades.

“La valoración económica del trabajo no remunerado es un paso necesario para comprenderlo como una actividad estratégica para el logro de una reactivación inclusiva, resiliente y sostenible. Además, reconocer, apoyar y retribuir el trabajo no remunerado que realizan las personas mayores es una oportunidad de desarrollo única en un contexto de progresivo envejecimiento poblacional”, señala el estudio.

“Una parte importante del trabajo que se realiza cada día no recibe remuneración, aun cuando genere valor económico y aumente el bienestar de quienes están involucrados y de la sociedad en general. Este trabajo incluye el trabajo en el hogar, el trabajo de cuidado, el trabajo familiar no remunerado y el trabajo voluntario, el cual, al no estar mediado por transacciones económicas directas, no es usualmente tomado en cuenta en las estadísticas oficiales de actividad económica”, explica Fabio Bertranou, director de la OIT para el Cono Sur.

“La vejez, así como el resto de las etapas del ciclo de vida, se encuentra atravesada por la división de género en el trabajo, una de las principales expresiones de la desigualdad de género. En este sentido, son las mujeres, independientemente de su edad, quienes asumen la mayor carga de trabajo no remunerado y, por consiguiente, realizan el mayor aporte económico en esta dimensión”, agrega Claudia Mojica, representante residente del PNUD en Chile.

Proyecto Nodo

El proyecto Nodo, donde se enmarca este trabajo, es una iniciativa del Sistema de las Naciones Unidas en Chile liderada por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), y en cuyo diseño e implementación participan la Oficina de la Coordinadora Residente, la Organización para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y la Organización Internacional del Trabajo (OIT), con apoyo de Senama.

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