Pensiones de reparto en Chile: asociación de AFP calcula que ir a ese sistema exigiría cuadruplicar cotización para que fuera sostenible al 2050

FOTO:PABLO OVALLE ISASMENDI/AGENCIAUNO

“En 2022, un sistema de reparto maduro requeriría una tasa de cotización de 19% para estar en equilibrio y pagar una pensión del 70% de la renta imponible. Sin embargo, en 28 años más esta tasa ya llegaría al 38% (en el 2050), y alcanzaría un 58% en 2100″, dice un documento elaborado por el gremio.




La semana pasada la comisión de Derechos Fundamentales de la Convención Constitucional votó los temas que rechazó el pleno el 19 de abril, entre los que se encuentran los referidos a la seguridad social. La última propuesta al respecto se votará este miércoles nuevamente en el pleno, donde entre otras cosas se propone entregar prestaciones definidas en materia de pensiones, lo que es interpretado por varios expertos como un sistema de reparto, aunque desde otros sectores señalan que igualmente se podría establecer un sistema mixto.

En este contexto, en la Asociación de AFP hicieron un estudio para estimar cuál es “la tasa de cotización que tendría que existir bajo las condiciones demográficas futuras de Chile para que el sistema sea financieramente sostenible. En otras palabras, qué proporción de sus ingresos los jóvenes y trabajadores futuros tendrían que aportar de sus sueldos para financiar las pensiones de los jubilados, sin que el financiamiento provenga de deuda pública”.

Ahí concluyeron que para que sea sostenible un sistema de reparto en el país, “entendiendo por sostenibilidad financiera el que no genera ahorro ni requiere de endeudamiento para tener los ingresos en equilibrio con el gasto”, exigiría cuadruplicar la cotización previsional actual.

“En 2022, un sistema de reparto maduro requeriría una tasa de cotización de 19% para estar en equilibrio y pagar una pensión del 70% de la renta imponible. Sin embargo, en 28 años más esta tasa ya llegaría al 38% (en el 2050), y alcanzaría un 58% en 2100″, dice el documento.

El estudio agrega que “volver a un sistema de reparto requeriría aumentar la tasa de cotización aceleradamente, siendo en 2030 necesario cotizar un 25% de la renta imponible. Un sistema de reparto pone una presión muy elevada al mercado laboral, a los trabajadores jóvenes y a las nuevas generaciones, con tasas de cotización que fomentarían la informalidad y la subcotización”.

Por otro lado, el documento dice que si se quiere asegurar la sostenibilidad financiera del sistema y mantener la cotización de un 19% fijado inicialmente, habría que disminuir los beneficios, esto quiere decir, reducir los montos de las pensiones entregadas por el sistema.

“Una tasa de cotización de 19%, aunque podría significar pensiones de reparto que representen un 70% de los ingresos en la actualidad, permitiría financiar pensiones equivalentes al 53% de los ingresos en 2030; al 35% de los ingresos al 2050; y solo al 23% de los ingresos en 2100″, puntualiza el análisis.

En otras palabras, sostiene, “aunque un sistema de reparto podría entregar pensiones de un monto relativamente elevado en el corto plazo, con una tasa de cotización del 19%, esto no sería sostenible en el tiempo. La autoridad se vería en la necesidad de reducir los montos de las pensiones rápidamente, de un 70% a un 53% del ingreso al 2030, es decir, recortar los beneficios en un 24% en un período menor a 10 años. Al ser un problema que persistirá y aumentará en el tiempo, sería muy difícil financiarlo con deuda pública”.

¿Y por qué ocurriría esto a futuro?: “El alza sistemática de la cotización obedece a las fuerzas demográficas que están operando en Chile y en el mundo, las que dicen relación con una tasa de fecundidad que apenas alcanza hoy a reproducir la población joven existente, mientras que la longevidad aumenta sistemáticamente, por las mejoras socioeconómicas, médicas y sanitarias, expresadas en tablas de mortalidad que cada vez ganan más años”, explica el documento.

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