Penta y Vida Security, los principales aportantes del fondo de BCI que invierte en la tarjeta Corona

Según datos de la Comisión para el Mercado Financiero, entre septiembre de 2019 – antes de la crisis social- y marzo de este año, la cartera al día de Corona cayó de $57.449 millones hasta $33.056 millones, mientras que la morosidad total pasó, en ese mismo período, de 25,5% a 39%.




La crisis social primero, y la pandemia después, no sólo están golpeando fuertemente al comercio, sino que también a quienes están expuesto al sector. Y entre ellos está el Fondo de Inversión Privado BCI Cartera EC, que invierte en la tarjeta de crédito de Coronona.

BCI Asset Manament Administradora General de Fondos, en representación de Fondo de Inversión Privado BCI Cartera EC, que cuenta con un patrimonio de $12 mil millones, y que a marzo de este año tenía a Penta Vida y Seguros de Vida Security como los mayores aportantes del fondo, cada una con 30%, suscribió el 14 de agosto del año pasado un acuerdo con la Sociedad de Créditos Comerciales (SCC), filial de Corona a cargo de la tarjeta de crédito, para adquirir una cartera de préstamos de esta compañía por $15.750.000.000.

Fernando Tisné, a través de Inversiones Orobanca Ltda, tiene el 2,5% del fondo.

El acuerdo se concretó dos meses después, cuando el 25 de octubre se celebró una cesión de préstamos por $9.284.835.246.

En esa misma fecha, SCC suscribió y pago la cantidad de 4.146.670 cuotas nominativas y unitarias de la serie subordinada del fondo. Esto, pues el FIP está compuesto por una serie preferente, en la que entraron inversionistas, y una serie subordinada, en la que entró la misma SCC.

Sin embargo, la crisis social vivida en octubre y la actual situación sanitaria provocada por la pandemia del Covid llevaron a Corona a pedir una renegociación judicial, aunque la sociedad en este proceso no es la misma que la que administra la tarjeta.

Ya en la memoria 2019 de SCC, su presidente, Claudio Muñoz Zuñiga, advertía que “los acontecimientos político-sociales acecidos en el país desde el mes de octubre del año 2019 han tenido marcados efectos negativos para la actividad económica en general y para el comercio en particular. Al costo de los saqueos y la destrucción de tiendas Corona e instalaciones de nuestra compañía en ellas, se suma la considerable caída en las ventas y colocaciones, así como también el importante impacto en morosidad, provisiones y castigo resultantes del aumento en el desempleo generado por los acontecimientos. A todo lo anterior, se agrega la creciente escasez de capital y de líneas de financiamiento, necesarias para mantener nuestros planes de crecimiento en nuevos locales y con mayor colocación”.

Según datos de la Comisión para el Mercado Financiero, entre septiembre de 2019 – antes de la crisis social- y marzo de este año, la cartera al día de Corona cayó de $57.449 millones hasta $33.056 millones, mientras que la morosidad total pasó, en ese mismo período, de 25,5% a 39%.

De hecho, en la junta de aportantes de mayo de este año, Marcial Nájera, portafolio managerl del fondo, informó que “desde el estallido social en octubre de 2019, había disminuido el valor de la cartera de clientes al día en que invierte el Fondo, producto de un aumento de la morosidad”

En esa línea, Nájera indicó que la empresa despidió al 30% del personal, suspender a un 51% del los trabajadores y reducir 11% los salarios.

Con todo, el 15 de julio la AGF de BCI informó que la Sociedad de Créditos Comerciales “no mantenía una cartera mínima de créditos elegible libres de gravámenes, en conformidad al Acuerdo Marco para la Cesión de Créditos de fecha 14 de agosto de 2019″.

.

Comenta